Entre Traición y Venganza
Los oficiales se acercaron, la esposaron y se la llevaron.
La sala quedó en silencio.
Fue la madre de Andrés quien reaccionó primero, levantando su copa con una sonrisa forzada.
—Una pequeña discusión familiar, no nos hagan caso. Brindemos.
Todos levantaron sus copas, y el ambiente se volvió animado como si nada hubiera pasado.
Andrés me miró. —Lo siento, Valeria. Yo…
Lo interrumpí, sin mostrar ninguna emoción. —Vamos a divorciarnos, Andrés. Ya tengo los papeles listos y la división de bienes. Solo tienes que firmar.