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La señora no perdona al infiel

La señora no perdona al infiel

Con veinticinco semanas de embarazo, Julieta García descubrió la infidelidad de su esposo durante una revisión prenatal. Con el cuerpo hinchado por la gestación y un aspecto descuidado, sostenía con dificultad su vientre abultado, mientras la joven amante de su marido la llamaba esa mujer. Delante de todos, él la miraba con un desdén abierto Pero la primera vez que Julieta conoció a Héctor Gómez, ella también fue el centro de todas las miradas, admirada y rodeada de halagos. Convencido de que ella había logrado casarse con él gracias a esa relación, Héctor tomó la iniciativa de divorciarse. En ese instante, su corazón murió por completo. Desde los años universitarios hasta el mundo laboral, ocho años de amor silencioso y de entrega absoluta demostraron no valer nada. Tras dar a luz, Julieta firmó el acuerdo de divorcio y se marchó sin volver la vista atrás. *** Cinco años después. Ella se había convertido en una poderosa empresaria multimillonaria. Era deslumbrante, segura de sí misma, talentosa, y no le faltaban pretendientes. El mismo Héctor, que en su momento insistió en divorciarse, nunca llegó a recoger el certificado de divorcio. Julieta presentó entonces una demanda judicial. Héctor, que antes la despreciaba, empezó a aferrarse a ella y, frente a cada pretendiente que se le acercaba, respondía con una venganza implacable. Hasta que Julieta apareció del brazo de otro hombre y anunció su compromiso. Héctor la acorraló contra la pared, fuera de control, y le espetó con voz ronca: —¿Casarte con otro hombre? Ni lo sueñes.
Romance
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My husband says that he loves me

My husband says that he loves me

Erwin Wilson wakes up to find himself in a novel. This book Erwin read a long time ago, did not expect that after so many years he would come to this place again and become a self-sacrificing character. Then Erwin met another self-sacrificing character. How unlucky enough to marry someone. Erwin thought this marriage would be a marriage in the name of no love. Unexpectedly, one evening, Frederick pulled him onto the bed and whispered confessions in his ear. “Erwin, you’re mine!”
Romance
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Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él

Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él

Aunque sabía que mi esposo, Luis Ramírez, había fingido su muerte y estaba suplantando la identidad de su hermano gemelo menor, Martín Ramírez, no lo desenmascaré. En vez de eso, fui directamente ante la máxima autoridad militar de la región, Sergio Montoya, y le dije que Luis estaba muerto. Le pedí que lo dieran de baja del ejército y que le retiraran el grado. En mi vida pasada, Martín murió en un accidente. Y Luis, sin dudarlo, fingió su propia muerte y abandonó su puesto en el ejército para hacerse pasar por Martín, todo para que Gina Espíndola no quedara viuda. Yo lo reconocí al instante. Sabía que era Luis. Lo enfrenté y le exigí que me dijera por qué se estaba haciendo pasar por Martín. Pero lo negó hasta el final. Me hizo a un lado con frialdad: —Mayra, sé que estás hecha pedazos por la muerte de Luis, pero eso no te da derecho a venir a decir que yo soy él. Sostuvo a Gina, débil y frágil como si fuera de cristal, y a mí me empujó al río helado. Me lo dejó claro: que ni se me ocurriera hacerme ilusiones. Mi hija, Perla Ramírez, con apenas cinco años, lloraba y preguntaba: —¿Por qué papá ya no me quiere? Y por eso la encerraron en un cuarto oscuro "para que aprendiera". Tres días y tres noches sin probar bocado. La madre de Luis, Almeida Vargas, me colmó de insultos, diciendo que yo era una matamaridos, un mal augurio. Nos echó a Perla y a mí con lo puesto, sin un centavo. Y Luis todavía se encargó de esparcir el rumor por todas partes: que yo estaba loca, que Luis apenas acababa de morir y yo ya andaba obsesionada con Martín. Todos me despreciaron. Me señalaron. Me miraban con asco. Al final, abracé a Perla y morimos congeladas en la peor helada del invierno. *** Cuando abrí los ojos de nuevo, había vuelto al día en que Luis empezó a hacerse pasar por Martín.
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Delirium: A Dark Erotic Psychological Horror Romance

Delirium: A Dark Erotic Psychological Horror Romance

Lena thought she escaped the nightmare of her car accident, but Cassian has other plans. He stalks her every move, appearing in the mirrors, his whispers consuming her mind. The lines between fear and desire blur as his touch ignites something dark and uncontrollable inside her. He’s not just haunting her—he’s claiming her. Every encounter draws her deeper into his twisted world, where pleasure and pain collide. The question isn’t if she can escape, but if she even wants to. As the boundaries of her body and soul erode, Lena finds herself unable to resist his overwhelming pull.
Paranormal
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La Traición De Mi Esposo Bajo Mi Bisturí

La Traición De Mi Esposo Bajo Mi Bisturí

Llevaba cinco años casada con Matteo, el Don de los Lamberti. Nadie sabía que yo era su esposa. No me interesaban los privilegios ni llamar la atención, así que preferí mantenerme invisible. Estábamos enamorados. Se sentía como si todavía estuviéramos saliendo, como en los primeros días. Pero mi primer día en el nuevo hospital lo echó todo a perder. —No lo va a creer. —Una colega se acercó con una sonrisa—. ¿A que no sabe quién es el esposo de la nueva paciente? Matteo Lamberti. Me quedé paralizada. “Si ella era su esposa... ¿entonces quién era yo?” Estaba embarazada. Esperaba al futuro heredero de los Lamberti. “¿Entonces qué lugar tenía el bebé que yo esperaba?” Mantuve la compostura. Hice la revisión y me comporté como una doctora profesional. Nadie notó el pánico que me carcomía por dentro. Me dije que solo eran rumores. Mentiras. Tenía que ser así. Luego escuché a Matteo llamarla “mi princesa”. Eso fue todo. Él ya tenía una nueva “princesa”. Y yo tenía que dejarlo ir.
Histoires courtes · Mafia
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Fui El Reemplazo De Mi Hermana

Fui El Reemplazo De Mi Hermana

Tras la muerte de mi hermana, firmé un contrato matrimonial por cinco años con su esposo, Horton Falcone, un hombre de la mafia. Me convertí en la madrastra de mi sobrino de cinco años, Luca. El día de mi cumpleaños, me puse el collar con la cruz de diamantes de mi difunta hermana, sin darme cuenta de lo que representaba. Durante la cena familiar, Luca se me acercó con una copa de vino tinto y me la aventó a la cara. El vino tinto escurrió por mis mejillas; su olor penetrante me ardía en los ojos y manchaba mi vestido blanco. Echó la cabeza hacia atrás para mirarme; tenía los ojos tan crueles como los de su padre. —No creas que vas a reemplazar a mi mamá nada más porque te casaste y entraste a la familia Falcone —dijo con una sonrisa maliciosa—. Tú tienes la culpa de que esté muerta. Ojalá te hubieras muerto tú. Así podría romper tu lápida en vez de celebrar este cumpleaños estúpido. ¡Cuando sea grande, voy a tirarte al Río Hudson! El recuerdo ardía tanto como el vino, y lo único que me quedaba era un sabor a desesperanza. Me quedé mirando al niño que había criado como propio durante cinco años y sentí mucho dolor. Había pensado que podía entregarme a la familia Falcone, que podría ganármelo con mi cariño. Pero ahora, ya estaba harta. Era una familia sin amor, con un niño que me veía como su enemiga. Dejé de engañarme. Era hora de dejarlo ir. Pero después de irme, ese padre arrogante y su hijo regresaron arrastrándose hacia mí como perros para suplicar mi perdón.
Histoires courtes · Mafia
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Último deseo: Todos juntos

Último deseo: Todos juntos

El día que mi hermana gemela, Alexia Cavanaugh, y yo cumplimos veintidós años, me desplomo y descubro que tengo cáncer en etapa avanzada. Ignorando el consejo del médico de ser ingresada, salgo del hospital. Todo lo que quiero es pasar un último cumpleaños con mi familia sin una sola preocupación. Pero cuando llego a la fiesta, un mesero me detiene en la puerta y me dice que el lugar ha sido reservado exclusivamente para Alexia. No se permite la entrada a personas ajenas. A través del cristal, observo cómo mi hermano sostiene un pastel y mi padre le coloca un gorro de cumpleaños en la cabeza a Alexia. Incluso mi novio está allí, sonriendo mientras Alexia pide un deseo. Me quedo allí durante media hora, apretando mi teléfono, hasta que mi novio finalmente responde mi llamada. —Estuve en el hospital. Yo... Él me interrumpe. —Ophelia, siempre has estado sana. Hoy es el cumpleaños de Lexi. Deberíamos hablar más tarde. ¿Acaso hoy no es también mi cumpleaños? Mi madre murió al darme a luz. El médico explicó más tarde que yo privé a Alexia de nutrientes antes de nacer, lo que la dejó frágil desde el principio. Y así, sin más, todos decidieron que yo siempre debía hacerme a un lado por mi gemela, que nació cinco minutos antes que yo. Hago una bola con el informe de mi diagnóstico de cáncer y lo arrojo a la basura. He terminado de dejar que su favoritismo me lastime. Nunca he recibido su amor de todos modos, así que elijo irme para siempre.
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Perdí A Mi Loba Por Un Alfa

Perdí A Mi Loba Por Un Alfa

Cuando mi compañero Alfa, Logan, notó que no había enviado ni una sola solicitud de gastos en tres días, se puso en contacto conmigo por iniciativa propia por primera vez en la vida. —Cariño, ya aprobé la siguiente fase de la sanación de tu loba. ¿Ves? Siempre y cuando te comportes, tendrás todo lo que quieras. Su tono seguía siendo muy afectuoso, como si en verdad fuera un buen Alfa muy preocupado por su compañera. Pero él no sabía que, mientras ese “Cariño” aparecía en la pantalla de mi celular, yo ya había terminado de redactar el acuerdo de ruptura del vínculo de pareja. Antes de irme, lo único que podía llevarme conmigo era la vieja camiseta que llevaba puesta cuando él me marcó. Nadie creería jamás que la amada Luna de la Manada Blackmoon, en los tres años transcurridos desde nuestra ceremonia de unión, ni siquiera pudo reunir cinco vestidos decentes que fueran suyos. Cada gasto del hogar que realizaba debía ser aprobado mediante el sello de la Luna, el símbolo mismo de mi poder. —Sienna, llevar las cuentas es demasiado cansado. Te agotará. Deja que Chloe se encargue del trabajo tedioso con el sello. Todo lo que tienes que hacer es ser hermosa, solo sé mi Luna perfecta. Y así, el sello de la Luna, que debería haber sido mío, se convirtió en algo por lo que tenía que rogarle a Chloe, la asistente del Alfa que supuestamente estaba encargándose del trabajo tedioso por mí. Hace tres días, mi loba estaba al borde del colapso. Lloré y le supliqué por los doscientos mil dólares necesarios para una intervención de emergencia. Pero Chloe retuvo el sello a propósito y retrasó la aprobación diciendo que no se había seguido el proceso adecuado. Mi loba, que ya estaba por desvanecerse, se sumió en un silencio en las profundidades de mi alma. Y de la misma manera, la relación con este Alfa también murió.
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52 Veces Despedida

52 Veces Despedida

Después de cinco años de relación, mi novio, abogado, canceló nuestra boda… ¡52 veces! La primera vez, me dejó plantada en la playa porque su pasante —una joven que trabajaba con él en el bufete— cometió un error llenando unos formularios, y él volvió corriendo a la oficina. La segunda, justo cuando estábamos por casarnos, se enteró de que otro abogado estaba haciendo pasar un mal rato a la misma pasante y se fue a «ayudarla», dejándome sola ante las risas de todos los invitados. Desde entonces, no importaba cuándo planeáramos la boda, ella siempre tenía un nuevo problema urgente que lo requería. Hasta que un día, me harté. Con el corazón roto pero la frente en alto, decidí terminar con todo. Y ese día que me fui de Santa Lucía del Valle… Él se volvió loco, buscándome por toda la ciudad.
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Sin Salvación

Sin Salvación

Mi esposa profesaba su propia fe y seguía estrictamente sus perceptos, evitaba cualquier tipo de intimidad física. Solo nos permitía estar juntos al decimosexto día de cada mes. Y aun así, todo debía estar bajo su control. Si alguna vez sobrepasaba esos límites, no dudaría en interrumpirlo todo y marcharse. Llevábamos cinco años de casados. Aunque me sentía insatisfecho, la complacía una y otra vez por amor. Me convencí de que, pese a su frialdad, al menos había algo de amor por mí. Hasta que, durante una misión de rescate en un hotel en llamas, descubrí lo equivocado que había estado. Cuando la encontré, mi esposa estaba recostada contra el pecho de otro hombre, y entre los dos había un niño pequeño.
Urbano
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