Recuerdo que hace unos años me topé con «El príncipe gemelo» de Juan Manuel de Prada, una novela que explora la vida de dos hermanos idénticos con destinos opuestos. La forma en que Prada juega con los contrastes entre personalidades y circunstancias es fascinante, casi como si estuviera diseccionando la naturaleza humana. Me atrapó cómo la trama oscila entre lo místico y lo terrenal, usando los gemelos como espejos deformantes de la sociedad.
Otro autor que viene a mente es Javier Marías con «Los enamoramientos», donde los gemelos no son protagonistas pero su presencia simbólica añade capas de significado. Marías tiene ese estilo reflexivo que te hace cuestionar hasta qué punto somos realmente individuos únicos. Al final, ambos libros me dejaron pensando en cómo la literatura usa a los gemelos para hablar de dualidades: identidad, destino, elección.