Engaño al corazón
Pum, pum…
Los latidos del corazón de Alessandra se aceleraron al escuchar su confesión, ella estiró la mano y con cuidado tomó la medalla de Nuestra Señora de Aparecida, rozando la piel de su pecho, logrando estremecer a Marcelo con tu toque.
Marcelo se apartó cuando sintió un cosquilleo recorrer su piel, el toque de Alessandra había sido como una pequeña descarga.
—Ven, vamos a divertirnos —se las arregló a decir, tratando de ignorar lo que acababa de sentir.
—Bien.
—Espera, Alessandra —pidió, cuando ella iba a pasando por su lado.
—¿Qué pasa?
—Me gustaría pedirte un favor muy especial —dijo, mirando a Patrick y a Kiara.