Zinerva: Legado de Amor
Mantiene los ojos abiertos, pero sus ojos se aclaran, quedando en un tono miel.
—¿Zinerva? —pregunto, sin estar seguro.
—No, Alfa. Soy Accalia. Ella ya no quiere tener el control. Se escondió para poder descansar... no volverá por un rato. —Nunca me mira a la cara. Es su loba. No quiero generalizar, pero los omegas son sumisos por naturaleza.
Ella se separa de él y, cuando parece que comienza a caminar hacia mí, se termina transformando. Me quedo confundido, pero maldigo al reconocer el olor. Mis hermanos llegaron.