Escapando de mi esposo infiel
No podía soportar la idea de verlo sufrir al conocer la verdad.
Bajó la mirada, sintiendo la tremenda presión de sus propias palabras, el miedo helado de lo que estaba a punto de revelarle.
Finalmente, con un suspiro profundo, reunió todas las fuerzas que le quedaban.
—Te lo dije… —comenzó con voz temblorosa—. Antes, estuve casada con un hombre malo… Fingió amarme, adorarme, y luego… simplemente me traicionó con otra mujer. No perdono la infidelidad, Imanol. Y me fui. Dejé todo listo para el divorcio, pero él no lo aceptó… fue a buscarme. Me secuestró.