En las manos de mi sultán.
“Fue horrible. Me sentí usada. La noche romántica que idealicé no fue lo que esperaba. No fue por el contacto, sino por sus palabras. Esa noche me hizo saber que no era nadie en su vida, que amaba a otra mujer y que nuestro matrimonio no significaba nada para él… Él me abandonó esa misma noche. A la mañana siguiente, desperté sola. Él se había ido. No dejó explicación, ni un mensaje… nada. Solo se fue, sin una llamada, por un mes”
—Un mes, señoría —enfatiza Alara en la sala, cortando el video—. La ley establece que el esposo debe honrar a su esposa; no puede abandonarla ni hacerla a un lado.
Alara comienza a desplegar documentos como si fueran armas blancas.