MI MADAME
Suspiró contra mi piel, erizándome cada vello del cuerpo.
—Madame, tras ese burdel, Rafael Riva es más que un dueño, es el jefe de la mafia. ¿Imaginas cuanto poder, influencia tiene? ¿Estás al tanto de lo que puede hacer contigo?
Temblé, aferrándome a mi bebé.
—Él no puede hacerme daño. No se atrevería, yo soy su...
—Es cierto, tú eres su esposa, pero ha declarado que eso no te exime de un castigo ejemplar.