OBLIGADA A CASARME CON EL PADRE DE MIS HIJOS
El CEO se daba cuenta como ese regordeto niño le había robado el corazón a su esposa, no le siguió dando la contra, una vez que lo ducharon, le pusieron el pijama y lo acostaron en la cama de su habitación a ver una caricatura, entonces ahí estaba el pequeño niño Mancini en medio de los dos
En el hospital, Mariana caminaba por las jardineras, le faltaba dilatación para entrar en trabajo de parto, pero cada vez las contracciones se hacían más fuertes
— ¡Aaahh! Cómo pude dejarme embarazar de nuevo, esto duele horrible, me duele mucho, Fabio — Mariana sollozaba, la naturaleza era despiadada en los partos de las mujeres, era toda una proeza traer un hijo al mundo