Madre por Sorpresa
Vamos para hacerte la revisión médica, y contemplar la fertilidad artificial.
—Escuchar es lo último que quiero hacer. Eres una doctora, ¿por qué no puedes arreglar esto tú sola?
—No puedo hacerlo sola y no debería tener que hacerlo. Necesito un compañero, no un enemigo.
Fabio salió de la casa con una furia contenida, como un alma que lleva el diablo, dejando tras de sí un eco de palabras hirientes que resonaban en la mente de Hannah. La confusión y el dolor se entrelazaban en su pecho, como una serpiente que se muerde la cola, recordándole los cinco años de un calvario que parecía no tener fin. Cada día era una carga, una cruz que llevaba a cuestas, y, aunque su corazón clamaba por libertad