Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Desde su punto de vista, eres su cómplice, o incluso la autora intelectual de la trampa.
Anita levantó la cabeza de golpe, visiblemente alterada.
—No… no puede ser, ¿o sí?
—Con una pequeña amenaza, me confesó todo. Traicionó a mi hermano por puro interés personal y por asegurar su futuro. La persona que le prometió esos beneficios tiene mucho poder. Si quiere sacarlo de la cárcel, la única alternativa que tendrá será cargarte toda la culpa. En ese hotel no hay cámaras de seguridad, así que nadie puede demostrar si fuiste cómplice o no. Si pudieron armar una trampa contra mi hermano, no les costará nada hacer que tú pagues los platos rotos.