Eres mi Pecado
—Por eso nadie da segundas oportunidades —resopla, hastiada del tema que tenemos sobre la oportunidad que le di a esa perra—, no se mucho del tema, pero tengo oídos y puedo asegurarle que ese tipo de personas no merece vivir, usted debe ser buena con las armas, verdad.
—Ya, deja de alabarme, me sonrojas demasiado, entiende que a veces puedo ser el mero diablo, pero cuando ando de buenas puedo ser el ángel que nadie espera, pero por la última experiencia las segundas oportunidades han dejado de estar en mi diccionario.