Mi amante
Un nuevo orgasmo me enciende y soy yo, esta vez, la que gime y la que exige con pasión, que me devore.
Lo siento eyacular, lo hace con fuerza y con gruñidos que no podía contener.
-Te amo, Anto, decime que vos también me amás.
Me sacudió hasta el alma con su pedido.
-Te amo.
Le dije, sintiéndolo como nunca.
Lo dije enseguida, porque aún permanecía dentro mío y esas palabras podrían parecer fruto del momento que estábamos viviendo.