Cuando la presa se convirtió en reina
El Rey Demonio se recostó un poco en el sofá, cruzando una pierna sobre la otra, porque si había algo que disfrutaba, era explicar las reglas de su mundo a quienes creían conocerlo todo.
—Entre los demonios, nuestras parejas son elegidas por el poder de nuestra alma —explicó, en voz alta, como si estuviera dando una lección— Cuanto más grande es el poder… más amantes tendrá el demonio, aunque claro que no es un asunto de azar, ni de diosas caprichosas, más bien es fuerza, magia, es compatibilidad de esencia.