FANTASÍAS PECAMINOSAS DE PAPI
El vibrador zumbaba sin piedad dentro de mí.
“Hola, necesito una grande de pepperoni, extra queso. Entrega a 456 Elm Street, apartamento 7C. Apúrate, por favor. Me estoy muriendo de hambre.” Las palabras salieron tropezando, mi mano libre presionada en mi bajo vientre como para sostener el vibrador adentro. El operador hizo pausa como si hubiera oído algo raro, pero colgué rápido. Dejé el teléfono a mi lado. Mi cuerpo se retorció otra vez en la cama, los dedos regresaron a mi clítoris inmediatamente, frotando círculos rápidos sobre el nudo hinchado, la fricción era resbaladiza por mi propia humedad. El chat se volvió loco. Mensajes se deslizaban rápido: “Joder sí, críen a esa puta” “Propina