OSCURAS PERVERSIONES
Generalmente, los últimos jugadores eran; Brutus, como apodaban a un rudo y tosco pandillero biker de pelo largo, barba y muchos tatuajes; Gonzalo, un mafioso y narcotraficante mucho más refinado y elegante pero mortal como un perro rabioso; Jean Paul, un negro de dos metros y líder de la mafia dominicana; y el Chuma, un simple asaltante y robacarros.
Sobre la mesa de póquer, además de las cartas, había tragos de licor servidos por el anfitrión enano, algo de cocaína, unas cuchillas, un revólver y el dinero apostado. Los cinco jugadores —los criminales antes descritos y Mildred— continuaban sus apuestas ante la vista expectante de sus compinches y putas. Sólo Mildred estaba sola, ataviada co