Una dulce venganza
Siempre imaginé este momento, pero no era fácil volver a ver al hombre que por varios años amé y que al final me había traicionado, golpeado, insultado y casi asesinado.
Yo pensaba y cualquier pensaría que este reencuentro me haría dudar, me llenaría de sentimientos encontrados, porque también hubo buenos momentos, porque también lo amé, pero no, de hecho, ese mismo sentimiento, ese amor, se había convertido en puro odio y era el que me motivaba.
Así que, recordé todo lo malo y me llené de valor. Al final, siempre es eso lo que recuerdan las personas, el mal.