Rosa Amarga
Te quiero bonita.
Dice eso y luego pone sus manos en mis mejillas, comienza a tocar mi rostro de una forma única, el morbo quedó por fuera, todo era muy romántico, en otro momento esta hubiera sido la perfecta primera vez de alguien, cierra los ojos para besarme, pasa sus manos por mi cuerpo, y yo, en realidad me estoy dejando llevar por esto que estoy sintiendo. Esto va mucho más allá del deseo. Sus manos recorren mi piel por encima de la ropa, mi cuerpo se eriza en su totalidad. No va con afanes, va lento y tortuosamente. De repente se detiene y me mira, su boca esta roja por el apasionado beso que nos acabamos de dar.
—Quiero hacerte el amor, con todo lo que con lleva cada letra, no quier