Firmó nuestra ruptura… mientras planeaba nuestra boda
Tras tres días sin dar señales de vida, mi prometido —el Capo de la familia Moretti— se fue de viaje con su asistente, Bella.
Esperaba que, como siempre, yo me muriera de celos.
Pero cuando regresó a Valmont un mes después… se encontró con alguien completamente distinta.
Me pidió que le cediera mi oficina. No discutí. Recogí mis cosas y se la entregué.
Para hacer brillar a Bella, me dejó en evidencia frente a un socio clave durante la reunión anual de la familia. No me defendí. Acepté el castigo sin decir una palabra.
Cuando decidió ponerla al frente del negocio más rentable… tampoco reaccioné. Le entregué todos los documentos y me aparté.
Bella sonreía con aire triunfante.
—¿Ves? Te lo dije.
—A mujeres como ella hay que saber llevarlas. Con un viajecito basta para que se asuste y vuelva dócil.
Lucas se lo creyó todo. Incluso la elogió por su “gran intuición”.
Después, en un gesto que jamás había tenido conmigo, prometió organizar una boda tan ostentosa que haría historia en el bajo mundo de Valmont.
Pero había olvidado algo.
El acuerdo de ruptura que firmó… justo antes de subirse al coche aquel día.
Yo ya había cortado todos los lazos.
Me iba.
Y él… ni siquiera lo sospechaba.