AMOR PERVERSO
Ese maldito sonido…
Mi pecho subió con dificultad, quise decir algo, insultarlo tal vez o empujarlo, pero Aarón volvió a besarme antes de que pudiera hacerlo y esta vez, fue demasiado lejos.
Su lengua rozó la mía de forma lenta y profunda, arrancándome el aire completamente mientras sus dedos se clavaban en mi cintura. El beso se volvió desordenado, caliente, casi obsceno en la forma en que respirábamos.