Luxuria
La imagen de la malcriada sigue martilleando mi cabeza, el recuerdo de su p**a piel de porcelana sigue grabada en mis manos, la rabia me consume, veo rojo sintiéndome como un pendejo por desear lo que no debo, me quito la ropa y Viera se niega a moverse.
-¡No voy a dejar que me folles como a una ramera! -estalla.
-¡Dije, ahora!
Da un respingo y comienza a quitarse lo que resta de la ropa hasta quedar desnuda, su cuerpo me parece en comparación con el de una diosa nórdica, el más apetecible, no es la más obediente porque lo lleva en la sangre, es rebelde, creída, presumida, pero es buena en armamento, francotiradora, peleadora, y hacker. Hace lo que pido, abre sus piernas y ya está húmeda, me