El amor perdido del Ceo
Romina
Eso fue exactamente lo que pasó, creí que de alguna manera podría hacer que Apolo se diera cuánta que era yo, su Romina, la prometida muerta que tanto amaba, día trás día me esforcé para ganarme su amor, por derretir el frío hielo que lo envuelve, pero me fue imposible, no logré nada en absoluto, solo terminé con el corazón hecho pedazos, jamás creí que mi dulce Apolo fuera tan despiadado, tan cruel, era como si nunca lo hubiera conocido siquiera un poco, ese definitivamente no era mi amado Apolo, era un monstruo sin corazón.
Jonathan
Otra vez veo brillar en los hermosos ojos de... de ella mucha tristeza, por Ra! no sé cómo llamarla, Isabel o Romina, ésto no puede estar pasando! creo