Atrapada entre dos posesivos Alfas
— Lamento haber estropeado su traje, si me lo permite, le daré mi tarjeta, permítame compensarle, también venia distraída — dijo Juliette extendiendo su tarjeta hacia el extraño.
El hombre observo el nombre escrito en ella y frunció un poco el ceño al leer el apellido en esta, mirando a la joven mujer, con suma discreción, escudriño cada parte de ella, era hermosa, demasiado hermosa, y tenía aquel porte y elegancia naturales, sus ojos eran hermosos, del color mismo de los zafiros, su cabello sin embargo era rubio, casi castaño, una artista de paleta, una persona de renombre, la afamada Juliette Lambert, cuyas obras de arte eran