SACRIFICIO DE AMOR
La tomo en sus brazos y se sentó con los pantalones abajo, la penetro de una sola estocada y deslizo sus manos hasta los pechos de Lucía que estaba de espaldas a él.
—Eres deliciosa.
—Matteo, dámelo por favor.
—Come ordini, vita mia (Cómo ordenes) —Matteo comenzó a mover sus cadera para penetrar a Masha con fuerza, sin detenerse, con su frente apoyada en la espalda delicada y sudorosa de la rubia.
Se entregaban el uno al otro como animales salvajes, sin remordimientos, con deseo, con fuerza, sin medidas y hambrientos de la piel del otro.