Encuéntrame
—preguntó Oliver muy despacio, esperando que los medicamentos hicieran su efecto.
—Él estaba aquí…
Oliver pasó un trago amargo y luego asintió. En muchas ocasiones Anaelise le había hablado del supuesto “él”, incluso ella le llamaba la “oscuridad”, la sombra a quien le temía en gran manera. Oliver pensó por mucho tiempo que podía ser algún pensamiento que se le creó a Ana, o producto de sus temores por lo que ella había pasado, pero con el tiempo y sus relatos, además de las pruebas de su abuso, descubrió que esa oscuridad era una persona.