Seduciendo al amor
Ahora la mirada de ella tenía destellos de tristeza, dándole una pequeña sensación de esperanza al corazón de él, siguió hasta su habitación, ese día no cedería a esa tentación tan dulce que sabía que si le daba entrada iba a rodar cuesta abajo y sin compasión por ese amor divino y apasionado que tenía por ella.
Se conformó con comer solo, dormir solo y prepararse para la dulce tortura de verla al otro día en el consorcio, esa noche soñó con ella, estaba tan hermosa.
Como si eso pudiera ser posible, con un vestido de gasa transparente que delineaba su perfecta figura, con sus pechos turgentes, invitando a qué los acariciara sin compasión.
Le hizo el amor en sus sueños con todas sus ganas, al