Siempre rechazada, nunca amada.
Ella llora con cada roce de sus labios.
—No llores, te juro que esto lo hago por los dos.
—¿Me amas? Si me amas, ¿por qué me dejas?
—Porque te amo tanto, que me vuelvo egoísta. No voy a dejarte sola, Rosaura, tú estás bien aquí, y yo no puedo quedarme. Ahora no soy bueno para ti, por eso hago esto. No te sientas mal, tú has tomado decisiones y has hecho lo que has creído correcto. No es una decisión fácil, pero lo has logrado, has logrado enmendar todo y has sobrevivido a una dura batalla; te mereces más de lo que puedo ofrecerte. Con esto, no significa que te dejaré de lado; vendré a verlos, estaré en todos los momentos que necesites mi presencia, que ellos me necesiten, pero tú no te pares