La villa no quiere morir
—Te amo, mi amor… Te amaré siempre…--y fue entonces cuando sus ojos se quedaron sin vida, cuando ya no había una gota de dolor o tristeza en sus ojos, ya no había nada, Vincent había muerto, Vincent ya no estaba, por lo que llore, llore como nunca lo había hecho mientras gritaba furiosa y muerta de rabia, de melancolía.
—Debemos continuar, debes saber que más ocurrió…--negué con la cabeza, simplemente no pude, no quería saberlo, ya no me importaba, no quería ver nada más lamentarme por esto, mi esposo había muerto, sabía que no era mi esposo, sabía que no era mi Vincent, pero lo sentía tan mío, los sentía tan en mi corazón, que sentía que cada segundo en esta m*****a cosa me arrebataba cada