Verdades Dolorosas
El vino espumoso le hizo devolver la poca comida que tenía en su estómago y tuvieron que parar en una esquina poco transitada por fortuna.
En su mente aquellas fotos, aquellos documentos, todo daba vuelta. No sabía que era lo que más le dolía, saber que realmente ese hijo que con tanta ilusión estaba esperando no era de él o verla sonreír en las fotos al lado de otro hombre y creer que aquella mujer, su Freya era una buena mujer, con un buen corazón. Y ahora sabía la verdad, todo fue mentira ¡Todo!
— ¡Mierda, m****a, m****a! — golpeó Axel el sillón contiguo a él, dejando salir las lágrimas que lo encarcelaban.