MasukEine unvergessliche Nacht in Baden-Baden ließ Nina Albrecht mit der Sehnsucht nach einem Mann zurück, von dem sie glaubte, ihn nie wiederzusehen. Achtzehn Monate später ergatterte sie ihren Traumjob als Journalistin in München – nur um festzustellen, dass ihre heiße Zufallsbekanntschaft Raphael „Rel“ Müller war: der unbarmherzige CEO von Deutschlands größtem Medienimperium. Er war charismatisch, dominant und fest entschlossen, sie zu erobern. Sie war temperamentvoll, unabhängig und weigerte sich, bloß eine weitere Trophäe zu sein. Als ihre alte Beziehung in die Brüche ging, traf Nina eine folgenschwere Entscheidung: Sie ließ sich auf eine rein körperliche Affäre mit dem einzigen Mann ein, der sie je die Kontrolle hatte verlieren lassen. Doch eine derart süchtig machende Leidenschaft blieb nicht unkompliziert. Raphael stellte klar, dass Liebe und das klassische Familienglück nichts für ihn waren. Und doch brachen sein Beschützerinstinkt und seine Besessenheit langsam jede Mauer ein, die sie errichtet hatte. Gerade als Nina an eine Zukunft zu glauben begann, brach er ihr das Herz mit der bitteren Wahrheit: Er würde niemals der Mann sein können, den sie brauchte. Doch als sie versuchte, nach vorne zu blicken, erschütterte ein gewaltiger Veruntreuungsskandal das Unternehmen. Millionen waren verschwunden, Raphael wurde gelinkt und verhaftet. Plötzlich war der Mann, den sie vergessen wollte, überall in den Schlagzeilen. Ausgerechnet Nina besaß die Beweise, um seine Unschuld zu beweisen. Während sie alles daran setzte, seinen Namen reinzuwaschen, musste Nina sich der Wahrheit stellen: Sie hatte nie aufgehört, ihn zu lieben. Wird die Frau, die bereits einen Schlussstrich gezogen hatte, alles riskieren, um den Mann zu retten, der ihr das Herz brach? Und wird er endlich den Mut aufbringen, ihre Liebe zu erwidern?
Lihat lebih banyakJimena - Exclamó Marta Santos la abuela de Arturo la joven se dio la vuelta y se acercó a la mujer de 80 años aunque en realidad no aparenta aquella edad.
Necesito que me ayudes, al subir las escaleras en la única habitación que encontrarás del lado izquierdo quiero me traigas mi bastón.Jimena nunca había venido a la casa de los Santos así que no conocía la vivienda todo lo contrario a su hermana que prácticamente ya vivía con ellos, Jimena pensando que le estaba ayudando a la anciana subió por las escaleras hasta encontrar la habitación, pero lo que se esperaba era encontrarse con el mismo Arturo envuelto en una toalla, el nerviosismo de Jimena se sintió en toda la habitación, pero entonces lo descubrió la abuela le había tendido una trampa.¿Qué estás haciendo aquí? - La voz de Arturo estaba más ronco de lo normal, sus ojos verdes podrían traspasar la piel como una bala.La abuela me mandó por el bastón- Jimena fue sincera.¿La abuela? - Arturo se burló mientras que la carita de la mujer se sonrojaba al ver la escultural figura masculina.Si - Respondió Jimena, mientras sentía la cercanía del hombre cada vez más.Eso es mentira la abuela no usa bastón y esta es mi habitación- Jimena quiso maldecir por lo bajo por haber olvidado que Marta no usaba bastón- Ya que estas aquí voy a darte lo que has venido a buscar.Jimena no entendía a que se refería Arturo, pero al sentir como su vestido era rasgado y una mordida en el lóbulo de su oreja le dio una vaga idea de lo que podría ocurrir, un mal momento para vestir un vestido, puesto que el sol de verano se sentía un vestido era cómodo, dicho vestido se había desbaratado, pero eso no fue nada comparado con sentir la invasión en su pequeño cuerpo.El grito de dolor emitido fue callado por un beso feroz, habían pasado una hora cuando Arturo pareció tener suficiente, el cuerpo desnudo y adolorido por sobre todo de Jimena quedó expuesto mientras la bestia que hace minutos la había poseído con una tremenda agilidad ya se encontraba vistiendo.¿Por qué lo has hecho? - La voz de Jimena estaba temblorosa.Porque eres mi mujer- Fue la única respuesta dada por el hombre que fijaba su mirada en un punto específico Jimena también decidió cambiar su campo de visión viendo claramente la mancha de sangre en la cama.¿Así que hoy fuiste mujer? - Sus ojos verdes se volvieron más intensos mientras que la mejilla de Jimena parecía querer explotar.Has roto mi vestido - Se quejó la mujer mientras que Arturo la miraba con indiferencia.Eres muy ruidosa - Se quejó el hombre mientras levantaba su teléfono - Puedes traer un vestido talla pequeño.Unos minutos después una de las mucamas le trajo otro vestido a Jimena.Gracias - Fue lo único que Expresó la mujer.Me debes unos cuantos Euros más el vestido que te trajeron no se compara con el que traías puesto.Tú lo has roto - Jimena se defendió.Calla mujer - Arturo salió de la habitación mientras que Jimena no tenía las agallas para mirar la cara de la familia de su esposo.Llevan 15 días de matrimonio y hoy Arturo había llegado de viajes de negocio sus primeros 15 días de casada Jimena la pasó bien, pero con la llegada de Arturo todo puede cambiar incluso tener intimidad conyugal no estaba en los pensamientos de Jimena.5 minutos después la mujer se bajó toda la familia Santos estaba reunida los hermanos y los tíos de Arturo.¿Qué se siente ser la sustituta de tu hermana? - Una de las cuñadas parecía hacer esa pregunta con la intención de hacer sentir mal a Jimena.Créeme que es mucho mejor que la obliguen antes que ella obligue a que un hombre se una a ella en matrimonio por un embarazo- Jimena no sabía en qué momento Arturo había llegado por detrás de ella podría decirse que a defenderla, mientras que su cuñada se había quedado sin rastros de sangre al escuchar la acusación de Arturo.La familia parecía pasarla bien aunque Jimena se sentía excluida del grupo y Arturo estaba en una amena conversación con sus hermanos.Por lo menos le has quitado el mal humor- La abuela se había sentado a su lado.No debió hacer eso abuela.Ya lo he hecho querida y lo volveré a hacer supongo que esta tarde ya te mudarás porque una esposa no debe abandonar a su esposo.Abuela solo soy la sustituta de mi hermana Arturo y yo solamente estamos unidos por una Ley.Pero ya han consumado su matrimonio - La mujer con una sonrisa volvió a alejarse.
La noche ya había llegado - Vamos a una fiesta en la playa - La hermana menor de Arturo estaba parada delante de ella con una hermosa sonrisa - Las cuñadas somos hermanas no de sangre más bien de experiencias y tú me caes bien - Volvió a decir Alicia Santos.Está bien vamos - Jimena tan solo tenía 20 años y estaba llevando la carrera de Criminalista todavía estaba en la edad de florecer su juventud.Ambas mujeres se subieron a la camioneta sin percatarse de que los ojos verdes de Arturo las estaba observando desde el segundo piso con una copa de vino en mano, el poderoso hombre no pudo evitar no pensar en Alejandra Douglas su ex prometida.Las olas del agua ya se escuchaban había que celebrar el verano, días soleados y noches estrelladas como hoy y las dos jóvenes lo sabían.NINAEine Woche später„Wir brauchen eine Follow-up-Story, so eine ‚Wo-sind-sie-jetzt‘-Geschichte“, sagte Athena, als wir zusammen am Drucker standen und darauf warteten, dass die Seiten ausgedruckt wurden.„Ja, ich weiß. Ich werde mir heute Nachmittag die Notizen vornehmen, sobald ich Zeit habe“, antwortete ich etwas zerstreut.Das Büro war heute ein einziges Bienenhaus. Über Nacht war eine explosive Skandalgeschichte über einen verheirateten Senator und seine junge Sekretärin geplatzt. Die Telefone klingelten ununterbrochen, Journalisten rannten hin und her und versuchten, die Wahrheit aus dem brodelnden Gerüchtekessel herauszufiltern. Die Luft roch nach Kaffee und Druckertinte.Ehrlich gesagt hatte ich Schwierigkeiten, mich zu konzentrieren. Ich war auf einem Raphael-High. Man konnte mit Fug und Recht sagen, dass ich dem Müller-High-Club beigetreten war. Diese letzte Woche war einfach magisch gewesen – voller Lachen, tiefer Gespräche und leidenschaftlicher Nächte. Ich war vollkomme
RELIch tippte mit dem Fuß und reckte den Hals, um den Stau vor uns zu betrachten. Scheiße.Ich drückte den Knopf zur Sprechanlage vorne im Limousinen.„Werden wir zu spät kommen?“, fragte ich Oliver.„Nein, Sir. Wir sind eine Stunde zu früh. Mehr als genug Zeit.“„Ich will ihren Flug nicht verpassen. Nimm den Hinterweg.“„Sie werden ihn nicht verpassen. Entspannen Sie sich.“Ich lehnte mich zurück und versuchte, meine Nerven unter Kontrolle zu bringen. Nina hatte sich das ganze Wochenende nicht bei mir gemeldet, und ich war mir ziemlich sicher, dass sie nach Hause kam, um mit mir Schluss zu machen. Ich war davongelaufen – immer wieder. Der einzige Moment, in dem ich so etwas wie Frieden fand, war, wenn ich die Straßen rund um München mit meinen Schuhen bearbeitete.Ich konnte den Gedanken nicht ertragen, nicht mehr Teil ihres Lebens zu sein, dass sie nicht mehr Teil meines Lebens sein würde … Der Gedanke machte mich krank. Wie hatte ich nur so verdammt dumm sein können?Ich hatte ver
NINAIch lag in der Dunkelheit in meinem alten Bett und starrte an die Decke. Es war Mitternacht. Mein altes Kinderzimmer spendete mir einen überraschenden Trost, von dem ich gar nicht gewusst hatte, dass ich ihn brauchte.Es war schön, bei meiner Familie zu sein, aber München schien unendlich weit weg.Ich hatte Raphael nicht angerufen, wie ich es versprochen hatte. Genau genommen hatte ich den ganzen Abend nicht mit ihm gesprochen.Hier bei Menschen zu sein, die mich liebten, machte mir bewusst, wie zerbrechlich ich gewesen war. In München war ich völlig allein und mit gebrochenem Herzen gewesen. Klar, ich hatte Eva und Maël, aber ich kannte sie erst seit drei Monaten. Das war nicht dasselbe wie Familie – Menschen, die bedingungslos zu einem hielten, egal was kam.Ich wusste nicht, wohin es mit Raphael gehen sollte, nur dass ich heute Abend nicht mit ihm hatte sprechen wollen. Warum?Vielleicht würde ich diesen Schmerz nie loslassen. Vielleicht hatte er irreparablen Schaden angerich
NINAIch verließ die Arbeit kurz nach eins und sah die Limousine bereits am Bordstein warten. Oliver stand daneben, die Hände ruhig vor dem Körper verschränkt, und lächelte herzlich, als er mich entdeckte. Er öffnete die hintere Tür mit der gewohnten Eleganz. Ich lächelte zurück und ging zu ihm. Den ganzen Tag über hatte ich nichts von Raphael gehört, und ein Teil von mir hatte schon befürchtet, Oliver würde nicht auftauchen.„Hallo.“„Hallo, Nina. Schön, Sie zu sehen“, antwortete er warm und schloss die Tür leise hinter mir.Ich stieg in den Fond der Limousine und entdeckte sofort die einzelne rote Rose, die auf dem Rücksitz auf mich wartete. Sie lag perfekt platziert auf dem dunklen Leder. Oh.Ein Lächeln breitete sich auf meinem Gesicht aus. Ich nahm sie vorsichtig in die Hand und atmete ihren intensiven, süßen Duft ein. Der schwere, samtige Geruch erfüllte den gesamten Innenraum des Wagens. Während wir losfuhren, blitzte plötzlich die Erinnerung in mir auf, wie ich vor ein paar Ab
NINA„Was zum Teufel bildest du dir eigentlich ein?“Die Temperatur im Büro fiel innerhalb einer Sekunde um zehn Grad.Tastaturen verstummten. Köpfe ruckten hoch. Kugelschreiber blieben in der Luft hängen. Alles erstarrte.Raphael Müller stand zwischen den Arbeitsnischen.Die Hemdsärmel hatte er ho
RELSie war hier.Nina Albrecht.Vor einem Jahr hatte sie schon einmal genau an dieser Stelle gestanden, mit zitternder Stimme und einem Pitch-Deck in der Hand, das laut ihrem Lebenslauf nie das Licht der Welt erblickt hatte.Summ.„Herr Müller, Nina Albrecht ist da.“Ich antwortete nicht sofort. I
NINAMeine Hände hörten einfach nicht auf zu zittern.Auf Autopilot erreichte ich meinen Schreibtisch, das Lächeln wie festgeklebt im Gesicht, während mein Herz so hart schlug, dass es an meinen Mundwinkeln zerrte.Sobald niemand hinsah, riss ich mein Handy aus der Schublade.„Bin gleich wieder da“
NINAVor achtzehn Monaten„Rel…“, setzte ich an, schluckte den Rest aber schnell hinunter.Wie gestand man so etwas, ohne wie eine komplette Idiotin zu klingen?„Ich bin normalerweise nicht so …“„Das habe ich mir schon gedacht“, murmelte er mit einem spöttischen Lächeln, das seine Mundwinkel umspi





