Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
Amante×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
Romance Amargo×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Amante Romance Amargo Short Stories & Novels

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Después de la cárcel, dejo de jugar en segundo lugar - undefined novels & stories
Jessie Z
Mi esposo, Don Reginald, y mis padres me arrojaron a la prisión la misma noche en que le di a su heredero. Todo porque mi hermana, Felicia, me tendió una trampa. Ella afirmó que yo le regalé un caballo salvaje en las carreras familiares, un caballo que ella sabía que no podía controlar. El animal se volvió loco, y pisoteó a un senador hasta matarlo. Con el FBI pisándonos los talones, toda la familia me obligó a cargar con la culpa. Tres años. A Reginald no le importó que acabara de tener a nuestro hijo. Me presionó, una y otra vez: —Era tu caballo. Si no se lo hubieras dado a ella, los federales no perseguirían a Felicia. Solo cumple la condena. Cuando salgas, seguirás siendo mi Donna. Tres años después, regresé. Nada había cambiado. Seguían eligiéndola a ella. Incluso, el hijo por el que sangré, ahora llama a Felicia "Mamá". Me mira de frente y me ignora, a mí, su propia madre. No peleé. No como la antigua yo. Simplemente me alejé. Pero cuando finalmente desaparecí para siempre, Reginald perdió la cabeza. Destrozó el mundo entero, suplicándome que regresara. Que volviera a ser su Donna.
Mi ex novia, su esposa, mi amante - undefined novels & stories
Vera Nova
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más. Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo. Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca: —Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo. Su voz se tornó gélida al responder: —Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes? Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente. —Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo. Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre. Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza. Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."
Noventa y nueve veces te perdoné - undefined novels & stories
Simp-pático Inocente
¿Cuánto me llegó a amar mi esposa? En aquel entonces, me pidió noventa y nueve veces que nos casáramos. Fue recién a la centésima cuando su insistencia terminó por conmoverme. El día de nuestra boda, le regalé noventa y nueve vales de reconciliación. Prometimos que, mientras le quedara uno solo, yo nunca me iría de su lado. Tras cinco años de casados, ella canjeaba un vale cada vez que salía a ver a su alma gemela. Al usar el número noventa y siete, ella notó de pronto que algo en mí había cambiado. Ya no había lágrimas ni escenas, ya no le suplicaba que se quedara a mi lado. Una vez, mientras ella perdía la cabeza por atender a su joven y mimado secretario, le pregunté en voz baja: —Si te vas con él, ¿puedo cobrar un vale de reconciliación? Se quedó pasmada un segundo y, extrañamente, cedió: —Está bien. Total, apenas habremos usado unos sesenta. Úsalo si quieres. Asentí y la dejé irse. No se imaginaba que era el noventa y siete. Ni que solo nos separaban dos vales del final.
Traición antes del parto: ¿yo soy la amante? - undefined novels & stories
Nancy Young
En mi octavo mes de embarazo, mi esposo —agente de investigaciones— por fin logró sacar un poco de tiempo y me acompañó por primera vez al hospital para mi control prenatal. Pero apenas cruzamos la entrada, su teléfono satelital encriptado comenzó a vibrar con insistencia. El nombre en la pantalla apareció solo un instante, pero a él, que siempre se mantiene sereno, le bastó para ponerse tenso de inmediato. —Amor… hay una alerta roja. Acaba de aparecer otro fugitivo internacional. Yo… lo siento… Se le notaba la angustia. Con ese tono firme, propio de quien está acostumbrado a dar órdenes sin réplica, se disculpó a toda prisa… y se fue. Me quedé mirando cómo su todoterreno se alejaba a toda velocidad, hasta desaparecer. Para entonces, mis uñas ya habían destrozado el formulario del control prenatal. Con mi enorme vientre, salí a la calle, detuve un taxi y dije sin perder tiempo: —Hola, siga a ese vehículo. Ja… ¿un fugitivo con alerta roja? Vaya mentira más absurda. Ni siquiera la Oficina de Seguridad Nacional de mi padre recibió ningún aviso. Y él, siendo apenas un simple inspector que solo asistía en los casos… ¿qué “fugitivo” tan urgente tendría que atrapar? “Quiero ver con mis propios ojos quién es ese jefe que se atreve a darle una orden tan urgente”.
El Último Tulipán - undefined novels & stories
Gatito
Soy Naiara Jiménez. Al tercer día de mi disputa con mi prometido, Esteban Muñoz, él aceptó a propósito la propuesta de su asistente, Luna Castro, de hacer un viaje por carretera. Creía que, como siempre, me pondría celosa y armaría un escándalo. Pero no esperaba que, al regresar un mes después, me encontrara totalmente cambiada. Cuando él ayudó a Luna a quitarme un proyecto, ya no renuncié por enfado. Al contrario, me ocupé de todo con dedicación, e incluso le redacté la propuesta con total solicitud. Cuando él, para que Luna obtuviera el bono anual, arruinó un diseño en el que había trabajado tanto, ya no me esforcé por demostrar nada. Acepté toda la culpa y me dejé amonestar. Incluso cuando quiso ascender a Luna de forma excepcional a gerente general, no me enojé. Hasta cedí voluntariamente todas mis acciones para que Esteban las distribuyera libremente. Luna estaba muy complacida. —¿Ves? Te dije que con Naiara no hay que ser duro. Hay que ignorarla y mantener la distancia con ella. Seguro estos días de ausencia dieron resultado. Tiene miedo de perderte, por eso se porta tan dócil. Esteban se lo creyó totalmente. Alabó la inteligencia de Luna. Luego me buscó a solas para ofrecerme un ascenso y aumento de sueldo, y, como nunca antes, me prometió una boda inolvidable. Pero parecía haber olvidado algo: durante el viaje, ya había firmado mi solicitud de renuncia. Y yo también había roto con él. Desde entonces, todo quedaría cortado. Sin más relación.
Huí antes de que él me convirtiera - undefined novels & stories
Clara
—¿Estás segura de que quieres esto? —la bruja deslizó el vial por la mesa—. Una vez que lance el hechizo de desvinculación, tu conexión de compañeros destinados se disolverá a lo largo de diez días. En el décimo día, será permanente. No hay vuelta atrás. No lo dudé. —¿Tu nombre? —ella tomó su pluma. —Mara Voss. Su mano se congeló. Todos en la comunidad vampírica de Nueva York conocían ese nombre. Conrad Levin, el Príncipe del Dominio de Nueva York, un monstruo de ochocientos años que nunca había mostrado ni un rastro de afecto por nada, había anunciado hace tres años a todo el mundo sobrenatural que había encontrado a su compañera destinada. Una chica humana que portaba el tipo de sangre más raro que existía. Sangre dorada. Su nombre era Mara Voss. Extendí mi muñeca. La bruja comenzó su trabajo. Abrí mi teléfono y reservé un billete de solo ida a Praga. Con salida en exactamente diez días. Esta vez, Conrad nunca me encontraría.
Traición antes de la boda - undefined novels & stories
Carol Soler
Tres días antes de la boda, mi mundo se hizo añicos. Nunca imaginé que la traición tendría el rostro del hombre que juró protegerme… y el de la mujer a la que consideraba mi mejor amiga. La puerta del despacho de Romeo Novales estaba entreabierta. Bastó un segundo para verlo todo: Nerea Santos, acomodada sobre sus piernas como si le perteneciera, y acariciando su barbilla con una familiaridad que me quemó por dentro. —Nerea… ya te lo advertí —su voz era baja, peligrosa—. Carolina no puede saber nada de esto. Él detuvo sus dedos, pero ella solo sonrió, lenta, segura de sí misma. Tomó su mano y besó sus dedos como si sellara un pacto oscuro. —Lo sé —murmuró con despreocupación—. Si quieres dominar los puertos, tienes que casarte con ella. Es un sacrificio necesario… lo entiendo. Sentí cómo el aire abandonaba mis pulmones. No debía estar allí. No debía escuchar aquello. Pero lo hice. Y me dolió. Retrocedí en silencio, huyendo como una cobarde mientras el eco de sus palabras se clavaba en mi pecho. Cuando por fin estuve lejos, las lágrimas cayeron sin control, arrastrando consigo los últimos restos de mi ingenuidad. Tres años. Tres malditos años creyendo en sus caricias, en sus promesas, en ese amor que ahora entendía que nunca fue mío. Todo había sido un juego… una estrategia más dentro de ese mundo sucio de alianzas y poder en el que nací. Mi futuro, mis sueños, mi vestido blanco… todo se desvaneció en un instante. Con las manos temblorosas, marqué el número de mi padre. —Papá… Haré lo que sea necesario. Cancelaré la alianza con los Novales. —Volveré a Sicilia en tres días. Estoy lista para cumplir con mi destino.
Su imperio se derrumbó cuando me fui - undefined novels & stories
Serein M
Hace tres años, el hermano de mi esposo recibió una bala por él. Por eso, Gwen trajo a la viuda de su hermano, Eliza, a nuestro hogar. Yo era la Donna solo de nombre. Tuve que hacerme a un lado para dejarle el lugar a Eliza en todo. Una vez, Eliza fingió cortarse las venas. Dijo que yo la había incitado a ello. Gwen me agarró por la garganta, y el instinto asesino brilló en sus ojos. —Lárgate. La familia Falcone no tiene lugar para una perra venenosa como tú. Él le entregó la fundación de arte de la familia para "compensarla". Se suponía que esa fundación sería mía. Esa vez, no dije nada. Él estaba firmando una pila de contratos comerciales. Simplemente deslicé los papeles del divorcio entre ellos. Unos días después, notó que yo no estaba en casa. Me buscó por todo Chicago, pero no pudo encontrarme. Fue entonces cuando vio la sentencia de divorcio. Finalmente lo entendió. Me había ido. Para siempre. Ese día, el intocable rey del Chicago Outfit… se hizo pedazos.
Me fui embarazada de su hijo - undefined novels & stories
Flora Arbol
En la cena por nuestro tercer aniversario con Vincent Hartwell, su secretaria me vació una copa de vino tinto encima… y no fue ningún accidente. Ahí fue cuando exploté. Sin pensarlo, le solté una cachetada frente a todos los invitados. Esa misma noche, el chisme corrió como fuego entre la gente de la alta sociedad. Y cuando mi mamá vio las fotos filtradas de esos dos en la cama… el impacto fue demasiado fuerte. Sufrió un infarto y murió en el acto. Cuando me avisaron, me desplomé en el suelo y lloré hasta que no me quedaron fuerzas. Pero Vincent… ni siquiera apareció. Se quedó todo el tiempo al lado de su secretaria, calmándola, como si la víctima fuera ella. Cuando por fin volvió a casa, pasó a mi lado como si yo no existiera. Ni una mirada. Se aflojó la corbata, tranquilo, como siempre, y soltó: —Ya está solucionado. No quiero que esto vuelva a pasar. Como si nada. —Tengo una reunión esta noche. Arréglate y llega a la villa en media hora. Madison te necesita. Antes de salir, dijo sin siquiera voltearse: —Está sensible por el embarazo. Si le haces algo a mi hijo… no te lo voy a perdonar. Lo escuché todo en silencio. No lloré. No discutí. Pero en cuanto se fue, abrí el cajón y saqué el acuerdo de divorcio que había preparado semanas atrás. Debajo… estaba mi propia prueba de embarazo, marcando positivo. "Vincent… en tres días me voy a ir a buscar a mi padre biológico", pensé. Esta vez no era una amenaza. Me iba de verdad. Y me aseguraría de que mi padre me "agradeciera" adecuadamente por todo lo que me hizo aguantar estos años. Me encargaría de que me pagara cada uno de sus supuestos favores.
52 Rechazos Hasta Dejar De Ser Su Luna - undefined novels & stories
Moonchaser
Llevaba cinco años con mi compañero, el Alfa Callum Nash… pero ya había aplazado la ceremonia de coronación de la Luna cincuenta y dos veces. La primera vez, Seraphina Vance, una Omega renegada a la que Callum había acogido, perdió el control y se transformó en su forma de lobo en el campo de entrenamiento. Él corrió enseguida a calmarla… y me dejó sola, olvidada en el terreno sagrado durante todo el día. La segunda vez, a mitad de la ceremonia, Callum sintió que uno de los ancianos estaba molestando a Seraphina. Sin pensarlo, interrumpió el ritual de juramento y regresó a la manada solo para defenderla. Yo me quedé sola sobre el altar… escuchando cómo todos se reían de mí. Desde entonces, cada vez que intentábamos celebrar la ceremonia de coronación de la Luna, Seraphina siempre encontraba algún problema que necesitaba la atención inmediata de Callum. Al final… me cansé. Me cansé de esperarlo. Me cansé de creerle. Así que decidí romper nuestro vínculo de apareamiento. El día que abandoné el territorio de la manada, cuando Callum dejó de percibir mi olor… se volvió completamente loco.
Me Casó por Deuda y Ahora Llora por Mí - undefined novels & stories
Lotus
Anthony Voss se dio cuenta de que llevaba una semana sin pedirle dinero. Casi nunca me escribía, pero esta vez hasta se dignó a elogiarme: "Cariño, por fin aprendiste a comportarte como una verdadera Donna. Ya ordené que le hicieran llegar a tu madre el medicamento de esta semana. Mientras seas obediente y no pidas más de la cuenta, puedo darte todo lo que quieras." Él no sabía que, cuando recibí ese mensaje, yo estaba imprimiendo los papeles del divorcio. Llevaba puesto un vestido viejo de hacía tres años. Nadie creería que la Donna, tan deslumbrante ante todos, en privado tuviera que pedirle dinero hasta a Elena Brooks, la asesora del Don, para comprarme unos tampones. Ni siquiera podía salir de casa sin pedir permiso con tres días de anticipación. Anthony siempre decía que era por mi bien. —Afuera es demasiado peligroso, cariño. Tú quédate en casa y pórtate bien. Pero hace una semana, cuando mi madre estaba agonizando, le rogué a Elena que se saltara el trámite. Elena me mantuvo encerrada varios días. No me dejó salir hasta que mi madre ya había dado su último aliento. Mi madre murió. Y yo no pienso seguir aguantando ni un día más.
Traición a la luz en la cena de Navidad - undefined novels & stories
Burbuja de Yogur
Aquella Navidad, mi esposo estaba lejos, atrapado en un viaje de trabajo que lo mantuvo apartado de mí en una fecha que siempre imaginé distinta. Como si eso pudiera remediarlo, ordenó que me enviaran una cena navideña de un restaurante elegante, directo hasta la puerta de mi casa. Pero al abrirla, algo dentro de mí se quebró. No solo estaba llena de mariscos —justo lo único que no puedo comer—, sino que además incluía un menú infantil. El repartidor, incómodo, bajó la mirada y se disculpó. Me explicó que mi esposo había encargado dos pedidos a direcciones diferentes, y que se había confundido. Dos pedidos. Esa idea se quedó flotando en mi mente, pesada, inquietante… imposible de ignorar. Sin pensarlo demasiado, fui a la dirección que aparecía en el recibo. Y ahí, frente a mí, la verdad tomó forma. En el jardín iluminado de una enorme mansión, lo vi. Mi esposo. Sonriendo como nunca conmigo. Estaba junto a una mujer y un niño, ayudándolos a recoger dulces de un árbol de Navidad decorado con esmero. El pequeño corrió hacia él y se lanzó a sus brazos con una naturalidad que me heló la sangre. —Papá, este año quiero un parque de juegos para mi cumpleaños —dijo, con los ojos brillantes. Él rio suavemente, como si ese momento fuera lo más importante del mundo. —Claro que sí… —respondió, pellizcándole la mejilla—. Y a mamá le regalaré un juego nuevo de joyas. La mujer se recostó contra su hombro, radiante, como si ese lugar siempre le hubiera pertenecido. —Amor, eres increíble con nosotros. Saqué mi teléfono, temblando, y grabé cada segundo de esa escena que ya no podía negar. Después, envié el video a mi abogado. “Necesito el divorcio lo antes posible… para que mi esposo pueda volver con su verdadera familia”.
La "Viuda" Huyó con Su Cachorro - undefined novels & stories
Maíz
Después de que mi compañero, Regulus Thornfield, muriera en un “accidente”, su hermano gemelo, Lawrence Thornfield, tomó su lugar como Alfa. También nos heredó a mí y a mi cachorro, Niall Thornfield. La nueva Luna, Alice Moreau, me ve como una espina clavada en su costado. No desea otra cosa más que exiliarnos de la manada a Niall y a mí. Una noche, fui al despacho para pedirle a Lawrence que nos permitiera marcharnos de la manada, a Niall y a mí. Pero entonces escuché a su Beta preguntarle: —Alfa Regulus, el que murió en el accidente fue su hermano. ¿Por qué dijo que el muerto había sido usted? Se oyó el sonido de los nudillos de Regulus golpeando el escritorio. —En aquel entonces, el consejo de ancianos me obligó a marcar a Leah. Pero la loba a la que he amado todo este tiempo siempre ha sido Alice. Además, Leah ya tiene un cachorro. Si no fingía mi muerte, la que se quedaría sin nada sería Alice. De pie al otro lado de la puerta, sentí cómo mis uñas se clavaban en mis palmas. Así que mi propio compañero estaba dispuesto a fingir su muerte y abandonar a su propia familia solo para poder volver al lado de la loba que realmente amaba. Al amanecer, dejé una solicitud de traslado sobre el escritorio del consejo de ancianos. —Mis bienes personales son suficientes para criar a mi cachorro. Además, me niego a ser la tercera en discordia en una relación. Por favor, déjennos salir de la manada.
El día de la boda, expuse su diario de infidelidades - undefined novels & stories
MIA
Después de que me despidieran, mientras buscaba trabajo, me encontré con una publicación: —¿Qué trabajo da dinero más rápido? La respuesta con más me gusta decía: —Obvio, conseguir un sugar daddy es lo más rápido. El mío tiene poco más de treinta y ya es presidente de un grupo empresarial. Me mantiene con varios miles de dólares al mes, es guapo, atento… y en la cama ni se diga, puede pasar toda la noche conmigo sin cansarse. Alguien preguntó cómo lo había conocido. —En mayo del año pasado discutió con su novia. Estaba solo en un bar, borracho. Al verlo, fui a consolarlo y, al final terminamos juntos. Me dijo que su novia era una aburrida y anticuada, que parecía una vieja en la cama. Y que ya había perdido el interés en ella. Los hombres son así, siempre buscan algo nuevo afuera. Cuando leí eso, mis dedos se quedaron congelados. Pues en mayo del año pasado, yo también había discutido con mi novio, Bryan. Esa noche no volvió a casa. Y cuando regresó al día siguiente, traía un fuerte olor a alcohol. Seguí mirando, y vi que la chica también había subido una foto. —Miren, le dije que no tuve cuidado cocinando y que sin querer me corté el dedo, le dije que me dolía y él prometió que venía a cuidarme esta noche. En la imagen, llevaba un anillo de diamantes en el dedo anular, cubierto parcialmente por una curita. Ese anillo era exactamente igual al anillo de compromiso que Bryan me había dado. Casi al mismo tiempo, sonó mi teléfono. Del otro lado de la llamada se escuchó la voz de Bryan. —Bella, surgió algo urgente en la empresa. No me esperes en la noche, no regresaré.
Cuando el Don tuvo una amante - undefined novels & stories
Tiptik
En el tercer año de mi matrimonio con Antonio Rizzo, Don de la familia Rizzo, él ya mantenía a una mujer más joven a su lado… y todos a su alrededor hacían todo lo posible para que no me enterara. Decían que yo era su primer amor, su debilidad, el tesoro que había traído desde Sicilia. Pero cuando se pasaba con la bebida, se reía frente a los suyos y lo decía sin vergüenza: —Amo a Elena… pero en la cama es un poco aburrida. Le falta… salvajismo. —Ya saben cómo somos los hombres —añadía con una sonrisa torcida—. Nos gusta algo de emoción. Como Caterina… joven, hermosa, y sabe perfectamente cómo divertirse. El chico que a los diecisiete años, había jurado en la iglesia que me amaría para siempre… ahora sostenía a una rubia joven y deslumbrante entre sus brazos, murmurándole al oído: —Mientras Elena no se entere… haz lo que te dé la gana. El día que me fui, todo parecía normal. Nadie notó nada extraño. Incluso la criada, Maria Russo, me sonrió con dulzura y preguntó: —Señora, ¿saldrá de compras? Le devolví una sonrisa leve y asentí. —No hace falta que preparen la cena esta noche. Lo que Antonio Rizzo no sabía… era que la “aburrida” Elena de la que tanto se burlaba, era hija de la familia mafiosa Santoro. Y las mujeres Santoro… nunca perdonaban una traición.
Amor agotado, corazón cerrado - undefined novels & stories
Kiya
El día en que mi amor se desvanecía para siempre, por fin descubrí algo sobre mi compañero, Ethan Langley. No se trataba de que él fuera completamente incapaz de orientarse… es solo que no podía recordar cuál era el camino que llevaba hacia mí. Ethan era el Alfa de la manada, mientras que yo era su compañera. Habíamos sido compañeros durante diez años. Pero cada vez que lo necesitaba, siempre se perdía. El día de nuestra ceremonia de marcaje, Ethan se perdió dentro del territorio de la manada. Por eso, la ceremonia se retrasó tres días. Cada año, en el aniversario de nuestro marcaje, Ethan siempre se perdía. La comida del banquete nocturno que yo preparaba siempre se quedaba completamente fría. Cuando tenía ocho meses de embarazo de nuestro cachorro, le envié un mensaje de auxilio a través del vínculo mental después de sufrir una fuerte caída. Mientras Ethan me gritaba por el vínculo mental que ya venía, en realidad estuvo perdido en el territorio de la manada durante cinco horas. Para cuando nuestros conocidos de la manada llegaron a rescatarme, mi cachorro ya estaba muerto. Mientras yacía en la cama de piedra del centro de sanación, mis conocidos de la manada se acercaron para consolarme. —Ethan no sabe orientarse en absoluto, ni aunque su vida dependiera de ello. No lo hizo a propósito. No te enojes con él, ¿sí? Aún podrán tener cachorros en el futuro. Solo pude asentir, aturdida. Pero el día en que se suponía que asistiríamos al funeral de nuestro cachorro, me di cuenta de que Ethan conocía bien el camino cuando iba al volante de la camioneta. Incluso tomó un desvío solo para pasar por la residencia de Lyria Jeffries, una Beta. —Elena, aún queda algo de tiempo antes de que empiece el funeral. Voy a ir a dejar primero a Lyria a su casa para que pueda visitar a su familia. Antes de que pudiera oponerme, el auto ya se había detenido justo frente a la residencia de Lyria. Lyria se subió al asiento del copiloto como si fuera lo más natural del mundo. Llevaba una sonrisa radiante mientras decía: —¡Mira qué bien te he adiestrado, Ethan! Si alguna vez olvidas del camino a mi casa, ¡me aseguraré de despellejarte vivo! Solo entonces Lyria me notó, sentada en el asiento trasero. Fingió timidez mientras sacaba la lengua. —Solo bromeaba, Elena. Soporté las «inofensivas» pullas de Lyria con una expresión de piedra. Pero justo después de que Ethan dejara a Lyria, olvidó de inmediato el camino al funeral. Por eso, el funeral se retrasó media hora. Mientras sostenía la pequeña urna de mi cachorro, sentí que el corazón se me hundía hasta lo más profundo del estómago. Resulta que sí existe alguien que puede quedar exenta del terrible sentido de orientación de Ethan. Es solo que… mi cachorro y yo nunca fuimos la excepción.
Mientras Daba a Luz, Él Se Casó con Mi Hermana - undefined novels & stories
Bonnie
El día del terremoto, mi hermana Elena me empujó desde el tercer piso; luego rompió a llorar y juró que solo había intentado salvarme. Todo el mundo le creyó. La única persona que se puso de mi lado fue Nicoló, el jefe mafioso más joven que había visto Sicilia en décadas. Me sacó entre los escombros con sus propias manos, me pidió matrimonio frente a todos y sentenció que, desde ese día, quien se atreviera a tocarme tendría que responder ante él. Dos meses después, quedé embarazada. Nicoló compró una isla entera y la cubrió de lirios, mis flores favoritas, todo para nuestra boda. Mi padre gastó una fortuna en un vestido de novia único, confeccionado exclusivamente para mí. Todos decían que yo era la mujer más envidiable de toda la familia. Pero cuando llegó el momento del parto, ambos desaparecieron sin dejar rastro. Mi padre me explicó que la familia tenía un trato crucial en juego. Nicoló besó mi vientre abombado, murmuró que volvería pronto y prometió traer regalos para mí y para nuestro bebé. Justo antes de que me llevaran en camilla a la sala de partos, un video anónimo llegó a mi celular. En las imágenes, Nicoló vestía el traje de novio. A su lado estaba Elena, con una mano reposando sobre su propio vientre embarazado y luciendo mi vestido de novia. Se aferraba al brazo de mi prometido, como si lo hubiera conquistado con total legitimidad. Al final del video, mi padre bajó el tono de voz y preguntó: —Si tú y Valentina solo mantienen un matrimonio de papel, ¿qué será del hijo que ella va a dar a luz? Nicoló guardó silencio durante dos segundos antes de responder con frialdad: —Valentina lo tuvo todo desde la infancia. Elena ha cargado toda su vida con la mancha de ser hija ilegítima. Su hijo no tendrá que vivir con ese estigma. Comprendí entonces que toda esa ternura nunca había sido para mí. Estaba destinada a Elena. Bien. Que se tengan el uno al otro.
Ya no quedan cristales, Alfa - undefined novels & stories
Serein M
Durante sesenta y seis noches de luna llena, el Alfa Zephyr me colmó de elaborados rituales de cortejo, suplicándome que aceptara ser su compañera. En la sexagésima séptima… finalmente dije que sí. La noche en que consagramos nuestro vínculo de apareamiento, le entregué una bolsita encantada con sesenta y seis cristales de luz de luna. Hicimos un trato: cada vez que rompiera mi corazón, yo aplastaría uno. Ese era el precio de mi perdón. En los seis años desde que nos unimos, rompió mi corazón una y otra vez por su amiga de la infancia, Chloe. Y cada vez… yo aplastaba un cristal. Cuando el cristal número sesenta y cuatro se convirtió en polvo, Zephyr por fin pareció notar que algo no estaba bien. Dejé de decirle que mantuviera su distancia con Chloe. Dejé de necesitar que estuviera a mi lado. Pero cuando intentó dejarme por esa Omega una vez más, lo sujeté del brazo. —Vas a ir con ella… ¿Debería aplastar otro cristal por esto? Zephyr se quedó inmóvil, con el cansancio reflejado en el rostro. —Haz lo que te dé la gana. De todos modos, te quedan muchos. Solo asentí, observando su espalda mientras desaparecía. Él todavía creía que los cristales de luz de luna eran infinitos. No tenía idea… de que solo quedaban dos en la bolsita.
Fugitiva con el hijo del magnate - undefined novels & stories
Noorie
Llevaba cinco años casada con Ethan Morgan, el magnate más famoso de todo el continente. En el mundo de los negocios, todos daban por hecho que me amaba más que a cualquier cosa. Incluso llegó a registrar una isla privada a mi nombre; un gesto de amor y ternura inimaginable para cualquiera. Sin embargo, un simple mensaje lo destruyó todo... Era su secretaria, Maya. Escribió a mi cuenta oficial, una identidad que nadie conocía, ni siquiera Ethan. Maya: ¡Detalles de salir con un billonario, ya sabes! Dice que su esposa no satisface sus necesidades reales. Solo yo logro excitarlo. Si no fuera porque necesita que ella le dé un heredero, ya estaría fuera de su vida. La foto que acompañaba el texto me destrozó el corazón: se estaban revolcando en la misma isla que él me había dedicado. En ese momento, supe lo que debía hacer. Fue suficiente con hacer una llamada.
Le Dio Mi Luna de Miel a Otro - undefined novels & stories
Hugo Rico
Mi esposa, Norma Estévez, presidenta de la compañía, se enteró de que yo le había cedido a Manuel Anaya, su asistente favorito, un proyecto valuado en diez millones de dólares. Creyó que esos tres meses de ley del hielo por fin habían funcionado. Feliz de la vida, fue ella quien me propuso irnos al extranjero de luna de miel. Pero, en cuanto Manuel se enteró, se llenó de celos y armó un escándalo diciendo que iba a renunciar. Norma, que siempre lo consentía, entró en pánico. Después de pasarse tres días y tres noches consintiéndolo, volvió a cancelar nuestra luna de miel con la excusa de un viaje de negocios y le dio a él el otro boleto. Más tarde, me explicó con total indiferencia: —El amor es lo de menos. El trabajo es lo más importante. Como presidenta, debo poner la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposo, deberías entenderlo, ¿no? Miré la publicación que Manuel acababa de subir a sus redes, junto con una foto de ellos dos con las cabezas juntas, haciendo un corazón con los dedos. No dije nada, solo asentí. Norma creyó que me había vuelto más generoso y comprensivo, y pareció quedar muy satisfecha. Incluso aseguró que, cuando regresara al país, me lo compensaría con una luna de miel aún más romántica. Pero ella no sabía que yo ya había presentado mi renuncia. Y tampoco sabía que el acuerdo de divorcio ya llevaba estampada su firma. Entre ella y yo, ya no habría ningún después.
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