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Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Dejar en ridículo×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Dejar en ridículo Short Stories & Novels

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Renací Para Salvarte - undefined novels & stories
Cocojam
Un cazador renegado en una misión suicida emboscó a Lucius Nightshade, el Progenitor Vampiro Original. Pero mi compañero de sangre, Julian Thorne, y sus guardias de élite no estaban allí. Se encontraban en un baile de máscaras a medianoche para jugar a ser los guardaespaldas de su amor de la infancia, Lilah. No invoqué el vínculo de sangre para llamar a Julian. En su lugar, con un embarazo de ocho meses a cuestas, me abalancé sobre Lucius. Sacrifiqué mi cuerpo para protegerlo de la mortal metralla de plata. Porque en mi vida pasada, sí invoqué el vínculo. Julian abandonó a Lilah, se teletransportó y salvó a Lucius. Por esa hazaña, se ganó una silla en el Alto Consejo y se convirtió en el Lord de su clan. Pero Lilah, furiosa por el abandono, huyó del territorio seguro en un ataque de ira. Al quedar sola y desprotegida, los peores enemigos de nuestro clan la descuartizaron. Julian no pronunció una sola palabra al principio. Pero el día de mi parto, me arrastró a la fuerza hasta la Celda de Luz Solar. Sus colmillos me rozaron la oreja, peligrosos y fríos. Sus manos temblaron con violencia sobre mis hombros, llenas de dolor y una rabia maníaca. —¡El Progenitor tenía muchos guardias de élite! ¿Por qué tuviste que llamarme a la fuerza? ¿Acaso soy solo un escalón para ti? No me amas. Solo querías el lujo de ser la esposa de un Lord, ¿verdad? Además, ¡Lilah no estaría muerta si no fuera por tus malditos celos! ¡Vas a sufrir mil veces peor que ella! Luego, sin piedad, nos empujó a mí y a mi recién nacido a la luz abrasadora del sol. Vi con horror cómo mi bebé se convertía en cenizas a mi lado. Cuando volví a abrir los ojos, el hedor a polvo de plata llenó el aire. Estaba de vuelta en el momento en que emboscaron al Progenitor Lucius.
La Hija Rechazada Volvió como Doctora - undefined novels & stories
Andrea Aguirre
En mi vida anterior, la familia Salazar fue a buscarme al orfanato después de descubrir que yo podía ser su hija biológica. Sin embargo, Adrián Salazar, mi propio hermano, me acusó de haber provocado la enfermedad de Mónica Salazar, la hija adoptiva de la familia. Mis padres le creyeron y me echaron de casa. Poco después, morí enferma en la calle. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los Salazar fueron a buscarme. Adrián se interpuso entre sus padres y yo y gritó: —¡Papá, mamá, no se la lleven! Desde que Mónica supo que la hija biológica de la familia podría volver, no ha dejado de sufrir crisis. Además, ni siquiera sabemos con certeza que ella sea Elena. Mis padres me pidieron que les mostrara mi mitad del medallón de cristal. La familia conservaba la otra, y ambas piezas eran la única prueba material que podía vincularme con ellos antes de una prueba de ADN. Como ya sabía cómo terminaría todo, decidí no mostrarla. Ante mi silencio y temiendo que Mónica empeorara, me miraron con decepción y se marcharon. Yo regresé en silencio al orfanato. Veinte años después, me había convertido en una de las cardiólogas más prestigiosas del país. El hombre sentado frente a mí me entregó un expediente clínico con las manos temblorosas. —Se lo suplico. Salve a Mónica. Me detuve al leer el nombre y observé durante un largo rato aquel rostro demacrado. Solo entonces levanté la mirada hacia el hombre. —No.
Renací para Destruir a La Falsa Heredera - undefined novels & stories
Zafira
Antes de que cerrara el plazo de postulación universitaria, la chica más popular de la clase, Vanessa Ramírez, anunció que podía conseguir que toda la clase fuera admitida en la Universidad Nacional de Monteluna. —Mis padres han donado varios edificios a esa universidad. Conseguirles un lugar no les costará nada. En la Prueba Nacional de Admisión Universitaria, la mayoría había obtenido resultados por debajo de los puntajes de corte de las carreras a las que quería postularse, pero todos le creyeron. Renunciaron a presentar sus postulaciones oficiales y confiaron en que Vanessa los haría entrar gracias a sus influencias. En mi vida anterior, comprendí enseguida que su promesa no era confiable. Les aconsejé que presentaran sus postulaciones dentro del plazo e incluyeran al menos una opción alternativa de carrera y universidad. Incluso llamé, uno por uno, a sus padres. Sin embargo, Vanessa les envió una supuesta carta de preadmisión con el logotipo de la universidad y aseguró que presentar una postulación ordinaria podía invalidar los lugares reservados por su familia. Mis compañeros también les dijeron a sus padres que todo estaba arreglado. Al final, la mayoría volvió a creerle. Mi insistencia en que presentaran sus postulaciones enfureció a Vanessa. Se burló de mí por ser una pobretona incapaz de entender cómo funcionaba la alta sociedad y aseguró que yo había arruinado el futuro de toda la clase. Hasta mi novio, Diego Salas, me acusó de estar consumida por los celos: —No soportas que la familia de Vane tenga dinero ni que todos vayamos a entrar en la Universidad Nacional de Monteluna. ¿De qué te sirve sacar buenas notas? Aunque trabajes toda la vida, jamás alcanzarás la fortuna que su familia acumuló durante tres generaciones. Por consideración a los tres años que habíamos compartido como compañeros, no discutí con ellos. Sin embargo, al descubrir que seguían sin postularse poco antes del cierre, denuncié el fraude y desenmascaré la falsa identidad de Vanessa. La condenaron públicamente por lo que había hecho y, desesperada, se arrojó al río. Al principio, mis compañeros dijeron que Vanessa se lo merecía y me agradecieron por haber salvado su futuro. Sin embargo, poco después, Diego difundió un mensaje de despedida que Vanessa le había enviado antes de morir. En él, ella afirmaba que yo la había amenazado, humillado y obligado a quitarse la vida. Aunque todo era mentira, Diego se encargó de repetirlo hasta que el resto de la clase comenzó a verme como la responsable de su muerte. Durante nuestra cena de despedida, que en realidad habían preparado como una trampa, Diego puso veneno en mi bebida mientras el resto de la clase observaba con indiferencia cómo me retorcía de dolor. —¡Nosotros, como mucho, habríamos perdido un año! ¡Pero Vane perdió la vida! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que Vanessa prometió hacerlos entrar gracias a sus influencias.
La respuesta de su futuro - undefined novels & stories
Chandler
Últimamente, una aplicación que permitía enviarle mensajes a tu «yo» del futuro, se había vuelto muy popular en internet. En un principio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, justo antes de la última prueba del SAT, decidí seguir la moda y envié un mensaje: «Yo del futuro, ¿termino casándome con Liam Tinsley?» La pantalla parpadeó y, casi al instante, apareció una respuesta de un «Número desconocido»: «Sí. Tuvieron una boda grande y fastuosa.» Aferré el teléfono y escribí rápidamente: «Entonces Mia Thompson fue mi dama de honor, ¿verdad? ¡Es mi mejor amiga!» La respuesta llegó igual de rápido: «Lo fue. Pero no solo fue tu dama de honor. También se acostó con Liam durante la noche de bodas.» Mi sonrisa se congeló. Entonces llegó un segundo mensaje: «La verdad es que no necesitabas esforzarte tanto por bajar tus calificaciones para igualar las suyas. Él respondió mal a propósito la sección de matemáticas para poder terminar en la misma ciudad que Mia, quien estaba entre los últimos lugares de la clase.» «Te convenció de rechazar aquella universidad de élite, no por tu bien, sino porque no quería que Mia se sintiera inferior frente a tus calificaciones.» La campana que advertía el inicio del examen atravesó el aire. Pero yo permanecí inmóvil, con el cuerpo helado, incapaz de moverme, cuando un último mensaje apareció de golpe en la pantalla. «Si no me crees, ve directamente al motel que está detrás de la escuela cuando termine el examen. Allí descubrirás la verdad por ti misma.»
El Desfigurado Rostro de mi Venganza - undefined novels & stories
Vesper Shaw
Mi padre era Enzo Moretti, el Don de una de las familias mafiosas más poderosas de Nueva York, y yo era su princesa, su tesoro más preciado. Me mantuvo alejada de su mundo para protegerme, pero como no quería dejarme desamparada, organizó mi matrimonio. El novio era Leon Scott, hijo del hombre más rico de Nueva York. Guapo, millonario y una estrella en ascenso en el mundo de los negocios. Sobre el papel, era perfecto. Para nuestra boda, mi padre mandó traer desde Milán un vestido de diseñador hecho a la medida. Ese día tenía la prueba de vestuario. Cuando entré en la boutique nupcial, el corazón se me detuvo. Nicole Hill, el amor de la infancia de Leon, llevaba puesto mi vestido de novia. Al verme, Nicole sonrió con prepotencia. Luego tomó de la mesa un vestido barato de dama de honor, hecho de poliéster blanco, para empujármelo contra el pecho. —Ponte esto —dijo, alzando el mentón como si fuera la dueña del lugar—. Puedes usarlo para la ceremonia. Bajé la mirada hacia la tela endeble que sostenía entre las manos y luego volví a mirar a Nicole. Dije en voz baja: —Yo soy la que se va a casar. ¿Y me estás diciendo que use esto? Nicole rio con crueldad. —Haz lo que te dicen y no compliques las cosas. Leon ya dio la orden. Yo recorreré el pasillo hasta el altar en tu lugar. ¿Y tú? Quédate ahí como una buena dama de honor y limítate a cumplir con la formalidad. Durante unos segundos, no pude hablar. Saqué el celular y marqué el número de Leon. Sonó dos veces antes de que contestara. —Leon, sobre eso de que Nicole va a ocupar mi lugar en el altar... ¿No crees que me debes una explicación?
Los Comentarios Me salvaron De La Muerte. - undefined novels & stories
Ferrari
Mi nombre es Kayla Robinson; soy especialista en obstetricia y ginecología. Acabo de terminar tres cirugías de emergencia. Apenas salgo del hospital, veo el nombre de mi mejor amiga, Isabella White, aparecer en la pantalla de mi teléfono. Al contestar, su voz aguda resuena con desesperación a través del auricular: —Kayla, ¡se me rompió la fuente y el dolor es insoportable, como si me partieran en dos! ¡Necesito que vengas al hospital ahora mismo! ¡Quiero que seas tú quien reciba a mi bebé! Instintivamente, me doy la vuelta para volver al edificio, cuando unas líneas de texto parpadean inesperadamente ante mis ojos: «No entres a la sala de partos». «Isabella ya perdió al bebé. No quiere que atiendas su parto; solo está buscando un chivo expiatorio». «Su esposo, el jefe de la mafia, estallará de furia y te matará con sus propias manos». «Y no serás la única en peligro: toda tu familia sufrirá las consecuencias de su ira». Me quedo paralizada en mi sitio. Tras un momento de incertidumbre, decido hacer caso a las advertencias. La vida de mis padres está en juego y no puedo arriesgarme.
El Alfa bailó con mi amiga y se arrepintió - undefined novels & stories
Stars
En la celebración de la manada, mi novio, el Alfa, pasó de largo frente a mí y sacó a bailar a mi mejor amiga, Serena. —No sabes bailar. No quería que hicieras el ridículo delante de todos. Si estás cansada, ve a sentarte por allá y descansa. Sus palabras sonaban llenas de preocupación, pero me hirieron profundamente. Él no tenía idea de que llevaba un mes entero preparándome para el baile de esa noche, de que ya había perdido la cuenta de cuántas veces me había caído ni de que tenía las piernas cubiertas de moretones a causa de ello. Antes de que pudiera decir una sola palabra, los dos ya se deslizaban por la pista de baile. Bailaban como si hubieran olvidado por completo mi existencia. No era la primera vez que Nathan me dejaba de lado por culpa de Serena. Sin embargo, no hice ninguna escena, sino que me limité a darme la vuelta y salí del salón en silencio. Esa misma noche, reservé mi boleto de avión y envié mi solicitud para abandonar la manada. En otro tiempo, había seguido a Nathan hasta esta lejana manada porque lo amaba. Ahora que ese amor se había acabado, también podía marcharme sin mirar atrás.
Besó a su ex en la fiesta y lo dejé - undefined novels & stories
Stars
En la fiesta para celebrar mi aniversario de vínculo de apareamiento con Damian, él perdió un juego contra sus amigos, y, como castigo, tenía que besar, ahí mismo, a la persona que más amaba. Mi compañero siempre había dicho que un trauma de la infancia hacía que cualquier contacto físico íntimo le resultara insoportable. Sin embargo, besó a Amber, su primer amor, sin dudarlo ni un segundo, y se besaron durante tres minutos, completamente absortos el uno en el otro. Justo cuando todos esperaban que yo armara un escándalo y me marchara furiosa, saqué con calma los documentos de disolución del vínculo y los dejé frente a Damian, diciendo, con calma: —Firma. Damian bajó la vista hacia los documentos y, de pronto, soltó una risa. —Grace Bennett, solo fue un juego. ¿De verdad vas a terminar nuestro vínculo de apareamiento por esto? Deslicé los papeles un poco más hacia él. —Sí. Lo haré.
La verdadera princesa de la mafia - undefined novels & stories
Ginger
Era la hija de un Don de la mafia. El día que conocí a Ethan, él se enamoró de mí a primera vista. Cuando encontré en su bolsillo el recibo de una lujosa boutique, él se justificó: —Es un regalo para la esposa de otro capo. Hay que hacer las cosas bien en este negocio. Le creí. La segunda vez, encontré en su auto un arete que no me pertenecía. Su amigo me aseguró que era de su novia y que no debía darle tantas vueltas. Luego vino una tercera vez, una cuarta… Siempre que descubría algo, alguien tenía una explicación perfecta. Sin embargo, a la décima vez, saqué una caja de preservativos de debajo de la cama y se la agité frente a los ojos. —¿De quién es? Nosotros nunca hemos usado esta marca. Dejó de anudarse la corbata. Con un suspiro de cansancio, hizo una llamada. —Miller, ¿dejaste una caja de condones la última vez que te quedaste en el apartamento? Al otro lado de la línea, mi hermano respondió de inmediato: —Sí, me preguntaba dónde la había dejado. Lo siento por eso. ¿Mi hermana está dudando de ti otra vez? Enseguida, mi cuñada, quien además era mi mejor amiga, tomó el teléfono para sermonearme: —Michelle, la confianza es la base de cualquier relación. No puedes seguir dudando de Ethan. ¡Si no eres capaz de confiar, entonces no te cases! No des por sentado su amor. Al terminar la llamada, Ethan extendió las manos con gesto de fastidio. —Michelle, ¿podemos dar esto por terminado? Es la décima vez. Como dijo tu cuñada, si no puedes confiar en mí, entonces no... —Exacto —asentí—. No nos casemos. Él jamás habría podido adivinar que esa caja de condones no le pertenecía a nadie más; yo misma la había comprado y la había escondido ahí a propósito. Ese simple objeto expuso la vil podredumbre detrás de nuestro supuesto amor.
Me convertí en la Luna de su primo - undefined novels & stories
Asteria
Era la mejor sanadora de la manada. Podía curar cualquier envenenamiento. El Alfa Liam, quien agonizaba debido al acónito, me eligió como su compañera para librarse de la toxina. La noche de nuestra ceremonia de marcado, Camilla, la loba de la que estaba enamorado y quien también era la bruja que afirmaba poder salvarlo con sus pociones, se arrojó por un acantilado. Apenas terminé de purgar la toxina de su cuerpo, Liam me clavó una daga cubierta de acónito en el corazón. —¡Mataste a Camilla! ¡Que te entierren con ella! Su mirada era fría, desprovista de cualquier rastro de ternura. La manta de pieles sobre la que nos habíamos acostado momentos antes se convirtió en mi sudario. Tras mi muerte, arrojaron mi cuerpo a los páramos y lo dejaron a merced de los buitres para que lo devoraran por completo. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que el viejo Alfa de la Manada Luna de Plata vino en persona a mi cabaña para pedir mi mano en nombre de Liam. Miré al lobo, sentado rígido, con una clara reticencia reflejada en el rostro, y sonreí. —Quizás no sea capaz de purgar la toxina del cuerpo de Liam y no tengo ningún deseo de convertirme en su compañera. En cuanto pronuncié estas palabras, los ojos de una loba con aspecto preocupado que estaba cerca se llenaron de emoción. —¡Evelyn! Si no deseas convertirte en la compañera de Liam, ¿considerarías a mi hijo en su lugar?
Llegó su amor de infancia y yo me fui - undefined novels & stories
Sunnys
Había perdido la cuenta de cuántas veces Ethan me había rechazado cuando le pedía quedarme a dormir en su casa. —Ethan, eres un aburrido —protesté. El día anterior, había encontrado una marca en la puerta principal, una señal de las que se usan para indicar que en esa casa vivía una mujer sola. Me dio mucho miedo, así que acudí a Ethan y le pregunté si podía quedarme en su casa por unos días. Él se negó. —Te reservaré una habitación de hotel para esta noche. Su tono se suavizó al verme triste. —Es solo que no quiero renunciar a mi propio espacio tan pronto. Dame un poco de tiempo para acostumbrarme a la idea, ¿sí? Llevábamos tres años juntos y, sin importar a qué hora terminaran nuestras citas, él siempre me llevaba de vuelta a casa. Nunca me pidió que me quedara. No me hizo ninguna gracia, pero asentí y lo dejé pasar. Como todavía no era tan tarde, sugerí que fuéramos a ver la película que acababa de estrenarse. Ethan, en lugar de aceptar, miró la hora y me llevó rápidamente al hotel, visiblemente inquieto. Sola en la habitación, encontré en redes sociales una publicación de una nueva compañera de trabajo. «El aire acondicionado de mi casa se descompuso. Menos mal que tengo a quién acudir; si no, me derretiría». La foto detrás del texto mostraba la pared de la sala de Ethan, con su televisión al fondo. Sentí un nudo en el estómago. Me quedé mirando la imagen durante un buen rato. Cuando reaccioné, tenía el rostro empapado de lágrimas. Entonces, me quité el anillo de compromiso que Ethan me había dado. Un amor que había sido corrompido por algo podrido en su interior ya no era el amor que yo quería para mi vida.
Elegiste Cuidarla; Yo Elegí Olvidarte - undefined novels & stories
Ximena Beltrán
El día de la audiencia, el juez hizo la pregunta de rigor: —Solo llevan tres años casados. ¿Está segura de que su relación se ha roto de manera irreparable? Esbocé una sonrisa amarga, me quité el anillo de bodas y lo dejé sobre la mesa. —Llevamos tres años casados y hemos vivido separados durante los tres. ¿De verdad cree que aún queda algo entre nosotros? Habíamos sido novios durante cinco años. Yo era su contacto de emergencia e incluso la beneficiaria de su seguro. Creí que había elegido al hombre correcto, pero el mismo día de nuestra boda recibió una llamada y se puso pálido. Cuando le pregunté qué ocurría, solo dijo que su madre estaba enferma. Lo dejó todo y compró de inmediato un boleto de avión para volver a cuidar a su madre. Durante los tres años siguientes me enviaba, todos los días, fotografías de cada una de sus comidas. Sin embargo, su madre jamás aparecía en ellas. Como me dolía verlo hacerse cargo de todo él solo, le propuse renunciar a mi trabajo para acompañarlo y ayudarlo a cuidarla. Él se negó, diciendo que no soportaría verme sacrificar mi carrera. Hasta que, unos meses atrás, encontré la cuenta de una influencer que compartía su lucha contra el cáncer. Santiago Vega aparecía en uno de sus videos, acompañado de una frase llena de ternura: "Está conmigo al despertar. Está conmigo en cada comida. Y es su mano la que nunca suelta la mía". ¿Y yo? Durante más de mil días y noches, solo me tuve a mí misma. Me había mentido. El juez dejó el expediente sobre el estrado y formuló una última pregunta: —¿Lo ha pensado bien? Asentí con firmeza. Cuando declaró disuelto nuestro matrimonio, miré la sentencia de divorcio y rompí a llorar. Santiago, te dejo ir. Y también me libero a mí misma.
Mi compañero regaló mi vestido. Lo rechacé. - undefined novels & stories
Liora Z
Había estado con Hurley, el heredero de la manada Crescent Claw, durante siete años. Él había insistido en organizarme una gran fiesta de cumpleaños. Pero el día de la fiesta, Hurley le dio a su amiga de la infancia, Rachel, el vestido de un millón de dólares que mi madre había mandado confeccionar especialmente para mí. Lo dijo con toda naturalidad, como si fuera lo más normal del mundo. —El vestido de Rachel se arruinó y no pudimos encontrar un reemplazo a tiempo. Ustedes dos tienen más o menos la misma talla, así que simplemente se lo presté. —Recuerdo que tienes algunos vestidos de repuesto, ¿cierto? ¿Por qué no usas uno de esos esta noche? Pensé en los últimos siete años y en cómo esta no era la primera vez que me hacía quedar en segundo lugar por Rachel. En uno de mis cumpleaños, me regaló un collar barato de un puesto callejero, pero le compró a Rachel un collar de rubíes en una subasta exclusiva. ¿Su excusa? —Eres hija de un Alfa. Ya lo tienes todo. Rachel es diferente. Cuando estaba enferma y tenía fiebre y lo necesitaba, él estaba ocupado consolando a Rachel porque ella tenía miedo a la oscuridad. Me había dicho: —Rachel es frágil y tímida. Me necesita más. Había sucedido una y otra vez. Pero esta vez, finalmente había llegado a mi límite. No quería ni el vestido prestado ni al hombre infiel.
Ahora soy la Alfa - undefined novels & stories
Mora
Antes de cumplir veinticinco años, los ancianos de la manada usaron el enlace mental noventa y nueve veces para obligarme a regresar. Tenía que vincularme con un compañero antes de cumplir veinticinco años o enfrentar un matrimonio arreglado para cumplir con mi deber hacia la manada. Cuando se lo conté a Jacob Fulton, nuestro capitán de patrulla, él simplemente soltó una risita burlona. —Nunca he oído que ninguna manada tenga una regla así. Wendy, no necesitas recurrir a una táctica tan patética para ponerme a prueba. Iba a marcarte, pero al ver lo desesperada que estás, cambié de opinión. Tomó el collar de protección que yo había hecho a mano para él y se lo lanzó a su amiga de la infancia, Yelena Shaw, y se marchó sin siquiera volver la mirada. Yelena se sonrojó mientras me ofrecía el collar de vuelta. Una mirada triunfal brilló en sus ojos. Di un paso atrás y lo rechacé en voz baja. —Puedes quedarte con mi basura. Sin prestar atención a su repentina palidez, me di la vuelta y me alejé. Ya no quería el collar. Y tampoco quería a Jacob. Lo que Jacob no sabía era que yo era la única heredera de la manada Darkmoon. Cuando cumpliera veinticinco años, tendría que regresar para cumplir con mi deber, ocupar mi lugar como Alfa y vincularme con un compañero. Solo que esta vez, no sería Jacob a quien elegiría.
Me Apostó por Gorda, Ahora Me Suplica - undefined novels & stories
Dolores Lozano
Tres días antes de que comenzaran las clases, Óscar Bernal, mi novio por internet, me dijo que me había usado como apuesta mientras jugaba a los dados con sus amigos y que había perdido contra uno de ellos. Antes de que pudiera reaccionar, me agregó al chat de estudiantes de primer año, donde había más de cien personas. Alguien envió un mensaje: "¡Felicidades, Antonio! ¡Acabas de ganarte una Gordiflaca!" Enseguida publicaron una foto mía de la secundaria. La ropa me quedaba demasiado ajustada y apenas se me veía el cuello. El chat estalló. "¿Qué demonios? Eso no es una novia, es una cerda." "Una apuesta es una apuesta. Mañana Antonio tendrá que hacer con ella los retos de pareja." Al poco tiempo, alguien abrió otra apuesta: querían saber si me atrevería a presentarme la noche siguiente. Mi novio virtual apostó cuatro mil dólares a que no iría. "No me culpes. Tú sacaste el seis y tú te la ganaste." Antonio no dijo una sola palabra. En cambio, Lorena Marín, a quien todos consideraban la chica más bonita del grupo de estudiantes de primer año, me etiquetó: "Vas a venir mañana, ¿verdad?" Miré los mensajes que no dejaban de acumularse y sonreí. Nadie sabía que, para nuestro primer encuentro en persona, había bajado de cien a cincuenta kilos. Tampoco sabían que, en los últimos meses, más personas me habían pedido mi número o mis redes sociales que en los dieciocho años anteriores de mi vida. Sin decir nada, aposté seiscientos dólares a que llegaría puntual. Luego, en medio de las burlas de todos, envié un mensaje: "Una apuesta es una apuesta."
Nunca fui una carga - undefined novels & stories
Cora Jamison
El banquete de fin de año de la organización estaba terminando. De pronto, un reflector me enfocó de golpe, cegándome. —¡Es hora de nuestro último brindis! ¡Por el mayor lastre de la familia! Se hizo un silencio sepulcral durante un segundo. Luego, las risas crueles resonaron por todo el salón. Chloe, la nueva mujer de Silas, me dio un codazo en el hombro con una sonrisa mordaz. —Ve a buscar tu premio, Valentina. ¡No seas tímida! Yo también voté por ti, te lo ganaste. Me quedé en silencio y fijé la mirada en nuestro jefe, Don Silas. Él sabía perfectamente lo que yo había hecho por este imperio criminal: el lavado de dinero que lo había vuelto imposible de rastrear, las madrugadas que pasé bebiendo para sobornar a los concejales y las licencias especiales para los casinos que conseguí gracias a mis contactos familiares. Obtuve los ingresos clandestinos más rentables de la organización con sangre, sudor y lágrimas. Sin embargo, ahí estaba él, sentado en la mesa principal, observándome con frialdad. —¿Qué pasa? ¿Acaso no te gusta la recompensa de la familia? Subí al escenario y le quité a un soldado esa ficha de plástico tan barata como humillante. Chloe se acercó y me entregó el micrófono mientras sonreía con dulzura, fingiendo ser un ángel inocente. —¿Nos darás un discurso, Valentina? El salón entero, lleno de mafiosos en trajes elegantes, esperaba el remate del chiste. Me limité a sostener la ficha, mirando los rostros que había alimentado con dinero blanqueado, y esbocé una leve sonrisa. —Ya que la familia cree que esto es todo lo que valgo... me voy. Las risas se detuvieron al instante. Pensaron que solo era una mujer despechada haciendo un berrinche; hasta que las redes de lavado de dinero en el extranjero se desmantelaron. Hasta que los políticos y los clientes de alto perfil retiraron sus fondos, exigiendo hablar directamente con su verdadero contacto porque, de lo contrario, ya no tendrían protección alguna. Entonces entraron en pánico absoluto.
Prefirieron a mi hermana, y se arrepienten - undefined novels & stories
Madam Fenghuo
El día en que la familia dividió sus negocios, todo cambió. Todos se reunieron alrededor de mi hermana gemela para ayudarla a elegir. Mi hermano tenía los ojos puestos en las operaciones portuarias de Cagliari. —Por supuesto que deberíamos ir primero a Cagliari. También tengo un club allí, así que puedo ayudarte. Umberto le ofreció el control de su red médica. —Ven a trabajar conmigo en el sector de la salud. Te enseñaré cómo funciona y, en dos años, tendremos el dinero de la familia circulando por negocios legítimos. Ellos discutieron de un lado a otro hasta que mis padres se rieron de la escena. —Beth, con ellos ayudándote, podemos estar tranquilos. Encargarte de los asuntos de la familia te queda perfecto. Yo permanecí a un lado, observándolos con los puños apretados. Nadie parecía darse cuenta de que mi hermana y yo acabábamos de terminar nuestros estudios en el extranjero. Umberto se acercó y me revolvió el cabello. —Adele, todavía tienes mucho que aprender. Cuando Beth haya tomado su decisión, solo tienes que seguirnos. Mi hermano añadió despreocupadamente: —Solo busca un trabajo que te permita pagar tus cuentas. Déjanos los negocios de la familia a nosotros. No dije nada. Sentía que el corazón me latía con fuerza. Siempre había sido así. Incluso cuando éramos pequeñas y repartían dulces, mi hermana siempre recibía el más grande y llamativo. Mi hermano le quitaba el envoltorio y Umberto corría a llevárselo a la boca. Yo era la que terminaba tirando el envoltorio. Nunca me tocaba ni una migaja. A estas alturas, ya debería estar acostumbrada. Como a ninguno de ellos le importaba, ya no iba a seguirles el juego. Reservé un vuelo al lugar más lejano que pude encontrar. Desde ese día, fuimos unos desconocidos. Como si nunca nos hubiéramos conocido.
El Secreto de la Capilla Maldita - undefined novels & stories
Saraí Fuentes
En nuestro pueblo había una antigua capilla. Según la tradición, antes de casarse, cada mujer debía llevar allí a su novio para que rezara y pidiera la bendición. Si salía sano y salvo, significaba que la pareja sería feliz para siempre. Mis dos hermanas adoptivas se casaron a los veinte años. Yo, en cambio, ya tenía treinta y seguía soltera, porque todos mis novios terminaban conmigo después de entrar en la capilla. Algunos incluso intentaban matarme. Mi nuevo novio estaba indignado por las supersticiones del pueblo e insistió en entrar. Pero cuando mi padre, que era el alcalde, lo sacó de allí, mi novio me tiró al suelo e intentó estrangularme. No lo entendía. ¿Qué había dentro de aquella capilla para que todos cambiaran de esa manera? Y si mi padre sabía lo que ocurriría, ¿por qué seguía obligándome a llevar allí a todos mis novios?
Desierto bajo el jacarandá - undefined novels & stories
Jimena G.
Poseo un don secreto: cada vez que toco a otra persona, puedo ver en su interior el rostro de la persona que más ama. Todo empezó cuando Miguel Márquez se mudó a la casa de al lado, cuando teníamos siete años. Desde ese momento, yo era la única que ocupaba lo más profundo de su corazón. A los dieciocho, cuando me tomó de la mano, la persona que más amaba seguía siendo yo. A los veintidós, cuando me pidió matrimonio, seguía siendo yo. La noche de nuestra boda, mientras me besaba, también era yo. La mañana de nuestro tercer aniversario de casados, le estaba acomodando el cuello de la camisa. Mis dedos rozaron su nuez de Adán. Cerré los ojos por instinto, como hacía siempre, y vi dos rostros. Uno era el mío. El otro correspondía a una mujer completamente desconocida. Esa misma noche, el celular de Miguel recibió un mensaje: "Miguel, gracias por acompañarme hoy." A lo largo de veintiún años y más de cien mil veces que había tocado a otras personas, era la primera vez que ocurría algo así.
La noche en que rehusé salvarla - undefined novels & stories
Heliotrope
Esa noche, ya muy tarde, la nueva becaria, recién graduada, pidió ayuda en el canal de Slack de nuestro equipo, diciendo que su departamento se estaba inundando después del huracán, tras lo cual preguntó si mi hermano podría llevarla en su coche a un hotel cercano. En mi vida pasada, cedí y dejé que Jake fuera. A la mañana siguiente, Emily apareció aferrando un sostén roto entre las manos y, entre lágrimas, acusó a mi hermano de haber abusado sexualmente de ella. Jake apenas había comenzado su primer año de universidad y, por más que negó todo, nadie le creyó, al punto en el que terminaron suspendiéndolo de la escuela. Tras esto, el negocio familiar recibió un golpe devastador, lo que llevó a que mi padre sufriera un derrame cerebral y mi madre se desmayara por el estrés. Emily aprovechó la ola de apoyo público, obtuvo un acuerdo civil de un millón de dólares, consiguió un puesto permanente en la empresa y recibió el ascenso que debería haber sido mío. Y, como si eso no fuera suficiente, se burló en mi propia cara: —Sarah, todo lo que tengo hoy te lo debo a ti. Si esa noche no le hubieras pedido a Jake que fuera a recogerme, jamás habría llegado tan lejos. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado a la noche en la que había azotado el huracán y Emily estaba pidiendo ayuda en el canal de Slack de nuestro propio equipo. «Mi departamento se está inundando. La lluvia está demasiado fuerte y no puedo conseguir transporte a ningún lado». «Sarah, ¿tu hermano podría hacerme un favor y llevarme en su coche a un hotel cercano?» Al leer aquellas palabras que recordaba a la perfección, extendí la mano y detuve a Jake justo cuando estaba a punto de tomar las llaves de su vehículo, antes de responder: «Jake no irá. Envíame tu dirección. Me pondré en contacto con los servicios de emergencia y con el equipo de respuesta a inundaciones de la ciudad».
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