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34
All
Mujer Poderosa
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Mafia
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Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
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Amor Incondicional
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Escoria
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Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
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Identidades Múltiples
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Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
Drama Familiar×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
Melodramático×
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Melodramático Drama Familiar Short Stories & Novels

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Mi Hermano Se Arrepiente Tras Mi Muerte - undefined novels & stories
Banana
Cuando me apuñalaron, luché con todas mis fuerzas para llamar a mi hermano. Solo cuando mi conciencia comenzaba a desvanecerse, él respondió, con un tono de evidente fastidio. —¿Qué quieres esta vez? —Hermano, ayuda... No pude terminar la frase. Me interrumpió bruscamente. —¿Por qué siempre tienes problemas? A finales de mes es la ceremonia de graduación de Luna. Si no vienes, ¡te juro que te mataré! Dicho esto, colgó el teléfono sin dudar. No pude soportar el dolor. Cerré los ojos para siempre, con lágrimas aun corriendo por mi rostro. “Hermano, no tendrás que matarme. Ya estoy muerta.”
¡Mis padres pobres en realidad eran millonarios! - undefined novels & stories
Carmen M
En la noche de Navidad, mis padres seguían trabajando afuera, dejándome sola otra vez en casa. Pensando en que así había sido durante veinte años, ya no quería pasar sola y fría otra Navidad, así que tomé una torta navideña y fui a buscarlos. Para mi sorpresa, aquellos mismos padres que siempre decían que trabajaban sin descanso, bajaron de un carro de lujo, abrazando a un chico de mi edad, riéndose y charlando como si nada, camino a un restaurante carísimo. —Papá, mamá, ¿están seguros de que no pasa nada dejando a Estelita solita en casa? Mi mamá respondió sin darle importancia: —No importa, ya está acostumbrada. Mi papá, como si nada, dijo: —Ella no puede compararse contigo, tú eres nuestro tesoro. Me di la vuelta y me fui. Me estaban mintiendo diciendo que estaban pobres, esta vez no quiero su compañía ni un poco.
Traicionada, Me Casé Con un Lisiado - undefined novels & stories
Leo
Cuando Sergio Ximénez, el presidente del Grupo Ximénez, quedó discapacitado tras un accidente y anunció públicamente que buscaba matrimonio, la noticia conmocionó a toda la Capital. Mi padre subió mis datos de inmediato. —Ya que insistes en romper con Hugo Suárez, ve a intentar congraciarte con la familia Ximénez. Me negué rotundamente. Cuando intenté quitarle el celular, me abofeteó con fuerza: —No lo decides tú. Acorralada, no tuve más remedio que buscar la ayuda de Hugo, solo él podía hacer que mi padre cambiara de opinión. Pero, sin querer, escuché su conversación. —Tranquilo, Sr. Suárez. Sergio es un inválido, Serena, con su orgullo, seguro que lo desprecia. En poco tiempo vendrá llorando a suplicar por volver. Hugo soltó una risa leve: —Luna quiere un bebé. Solo me acuesto con ella para ayudarla. Serena monta un escándalo por tan poca cosa, hiciste muy bien, Sr. López. Era como si me hundiera en un abismo de hielo. Resulta que siempre había estado parada sobre las mentiras, sin nadie a mi lado. Hasta que la familia Ximénez realmente me seleccionó, ellos sí entraron en pánico.
El aborto: el fin de mis sufrimientos - undefined novels & stories
Rosalina
En mi sexto mes de embarazo, mi hermana menor, Clara Soto, sufrió un accidente de tráfico. Debido a la pérdida de sangre, requirió con urgencia un donante compatible. Y, según los exámenes, yo era la única que podía salvarle la vida. Sin embargo, debido a que durante los últimos meses de embarazo había perdido peso, me recomendaron no donar. Aun así, mi familia me obligó. Por lo que, sin fuerzas para oponerme, esperé que mi esposo me ayudara a salir de esa situación. No obstante, se quedó a un lado con los brazos cruzados, diciendo: —Estás bien de salud. Donar sangre no te afectará en nada. Clara tendrá un futuro brillante, no voy a permitir que lo destruyas. Después de la donación, me desmayé. Y, cuando desperté, supe que algo dentro de mí se había roto. Por lo que, sin decir ni una palabra, lo primero que hice fue agendar un aborto.
El Regalo Mortal para Mi Familia - undefined novels & stories
Yolanda Bozzo
Morí el día de mi cumpleaños, pero ni mis papás ni mi esposo se dieron cuenta. Todos estaban de lleno en los preparativos de la fiesta de cumpleaños de mi hermana gemela, Alicia Gonzáles. Mientras todos la rodeaban para escoger su vestido de gala, a mí me habían amarrado de pies y manos y me habían arrojado al sótano. Con las últimas fuerzas que me quedaban y con los dedos ya torcidos, logré marcar el 9395, la señal que Sergio Sandarti y yo habíamos acordado para pedir ayuda en caso de peligro. Nunca imaginé que llegaría el día de tener que usarla de verdad. Pero Sergio no me creyó. Respondió con frialdad: “¿De verdad haces tanto drama nada más porque no te llevamos a comprar un vestido nuevo? El del año pasado todavía te queda bien. Nos vemos más tarde en la fiesta, deja de hacer escándalo”. Él no sabía que mi vestido ya lo había destrozado Alicia. Tampoco sabía que, en cuanto colgué la llamada, yo ya estaba muerta. Así que no asistí a la fiesta de cumpleaños. Pero cuando todos vieron el regalo que yo había preparado con anticipación para Alicia, se volvieron locos.
Una Criminal Me Robó la Vida - undefined novels & stories
Anónimo
Mi esposo era alabado por mis amigos como un amor perfecto. Todos decían que me amaba locamente, que me trataba como una princesa. Hasta que fui a mi chequeo de embarazo. Mi prima Aurora, antes de suicidarse, le hizo una llamada de despedida. Sin dudarlo, me abandonó, que embarazada de seis meses y salió corriendo despavorido. Mi madre quería que fuera comprensiva y que "prestara" a mi esposo a Aurora con depresión. Mi hermano también me regañó: —Que sigas en esta familia se lo debes a ella. ¡Lo que ella pida, se lo das! Me pareció absurdamente ridículo. ¿Acaso yo no era la familia de ustedes? Ella solo era una intrusa que se adueñó de lo ajeno. Pero cuando por fin decidí renunciar a todos ustedes, ¿por qué se arrepintieron?
El Precio del Perdón - undefined novels & stories
Susurrando en la Calle
Después de dieciocho años perdida, mis padres multimillonarios finalmente me encontraron. Pero en el instante de nuestro reencuentro, la hija falsa cayó al suelo, llorando con lágrimas como perlas: —Adiós, mamá, adiós, papá. Gracias por todo vuestro amor. Ahora que ella ha vuelto… este hogar ya no me necesita. Mis padres, con el corazón destrozado, la abrazaron al unísono: —¡Cariño, no digas tonterías! ¡Tú eres y siempre serás nuestra única hija de verdad! Incluso mi prometido le declaró su amor frente a todos: —Da igual quién seas. Mi corazón solo te pertenece a ti. Mientras ellos giraban obsesivamente en torno a la impostora, yo agonizaba en una cama de hospital tras un brutal accidente. ¿La razón de su ausencia? Estaban ocupados celebrando el cumpleaños del perro de ella. Así que empaqueté mis sueños y acepté la oferta de la Agencia Espacial. Sin una palabra a nadie, me sumergí en un proyecto confidencial de cinco años: la investigación pionera de satélites artificiales. Pero he aquí la ironía: apenas me fui, toda la familia enloqueció. Recorrieron el país como locos, desesperados por encontrar el más mínimo rastro de la hija que una vez despreciaron.
La Farsa De La Heredera: vidas cambiadas en la élite - undefined novels & stories
Anónimo
El día en que descubrieron que yo no era la verdadera hija de la familia millonaria, la auténtica heredera irrumpió en la casa y me apuñaló varias veces en el vientre, condenándome a perder para siempre la posibilidad de ser madre. Mi prometido estalló de furia por lo ocurrido y mis padres, desesperados, declararon de inmediato que no volverían a reconocerla. Para calmarme, mi prometido me pidió matrimonio a toda prisa, mientras que mis padres escribieron una carta de ruptura con ella, pidiéndome que me enfocara en recuperarme. Después dijeron que ella había huido al extranjero y que había terminado vendida en otro país, un destino trágico y merecido. Yo lo creí. Hasta que, seis años después de mi matrimonio, vi con mis propios ojos a la supuesta “desaparecida”. La encontré recargada en el pecho de mi esposo, con un vientre abultado, suspirando con fingida melancolía. —Si hace seis años no hubiera perdido la cabeza y cometido aquel error, Liliana jamás habría tenido la oportunidad de casarse contigo. Por suerte tú y mis padres siempre estuvieron de mi lado; de lo contrario, esa impostora me habría mandado directo a la cárcel. Esa maldita… jamás se imaginó que he vivido todo este tiempo bajo sus narices… y ahora llevo en mi vientre a tu hijo. Cuando nazca, busca cualquier excusa para “adoptarlo” y así la tendrás de por vida como mi sirvienta. Gracias por estos años, Mauricio. Su mirada cargada de ternura hizo que el rostro de Mauricio se encendiera. —No digas eso… casarme con ella fue la única manera de mantener tu nombre limpio y que siguieras viviendo en libertad. Todo vale la pena, si tú estás bien. En ese instante lo comprendí: el hombre al que llamaba mi verdadero amor me había engañado todo este tiempo, incluso, mis propios padres. Habían hecho absolutamente todo para proteger a su hija biológica. Bien si así son las cosas… entonces yo ya no los quiero en mi vida.
Cuando Morí, Mi Familia Enloqueció - undefined novels & stories
Noemí Rivera
En mis diez vidas anteriores, había muerto de forma horrible porque nadie reparaba en mí. Así que, en esta, decidí dejar de luchar y limitarme a esperar la muerte. A los cinco años me secuestraron. Me acosté en el suelo, contuve la respiración y hasta me cubrí con una capa de cal. Los secuestradores creyeron que me habían matado y, aterrados, se entregaron de inmediato. Cuando la policía me encontró, estaba acostada en una camilla, junto a la entrada del anfiteatro. Le hice una seña al encargado de trasladar los cuerpos. —¿Podrías llevarme más rápido? Tengo que llegar a mi próxima reencarnación. A los diecisiete años, mis padres biológicos dieron conmigo. Antes de partir hacia la mansión familiar, me negué a ocupar un asiento y me metí en el maletero como si fuera lo más normal del mundo. Mi mamá se asomó y rompió a llorar. —Esta niña debe de haber sufrido muchísimo. ¿Cómo puede acostarse en un lugar así? Cerré los ojos y respondí con una voz sin vida: —No importa. Esta vida ya casi se acaba. Aquí hay poco espacio; es ideal para esperar la muerte. Mi papá golpeó el volante. —¡No digas tonterías! Ahora nosotros te protegeremos aunque el mundo se venga abajo. ¿Cómo vas a morirte? Sin embargo, apenas llegamos a casa y subimos al segundo piso, Brenda Chávez, la hija que habían criado en mi lugar, fingió resbalar y se abalanzó sobre mí.
Huí antes de que él me convirtiera - undefined novels & stories
Clara
—¿Estás segura de que quieres esto? —la bruja deslizó el vial por la mesa—. Una vez que lance el hechizo de desvinculación, tu conexión de compañeros destinados se disolverá a lo largo de diez días. En el décimo día, será permanente. No hay vuelta atrás. No lo dudé. —¿Tu nombre? —ella tomó su pluma. —Mara Voss. Su mano se congeló. Todos en la comunidad vampírica de Nueva York conocían ese nombre. Conrad Levin, el Príncipe del Dominio de Nueva York, un monstruo de ochocientos años que nunca había mostrado ni un rastro de afecto por nada, había anunciado hace tres años a todo el mundo sobrenatural que había encontrado a su compañera destinada. Una chica humana que portaba el tipo de sangre más raro que existía. Sangre dorada. Su nombre era Mara Voss. Extendí mi muñeca. La bruja comenzó su trabajo. Abrí mi teléfono y reservé un billete de solo ida a Praga. Con salida en exactamente diez días. Esta vez, Conrad nunca me encontraría.
Amor del pasado - undefined novels & stories
Félix Quintero
Tres años después del amargo divorcio que destrozó mi hogar y dejó mi mundo hecho cenizas, el destino decidió jugarme una carta cruel. Me topé con mi madre en un restaurante de categoría, sentada en una mesa exclusiva y cenando muy tranquila con su hija. Cuando sus ojos se cruzaron con los míos, la máscara de perfecta alta sociedad se le desmoronó por un instante, revelando una mueca de absoluta incomodidad. Intentó actuar como si nada pasara, pero el peso de la culpa flotaba en el aire. Justo antes de levantarse para huir de la escena, sacó su costoso teléfono, abrió la aplicación y me tendió la pantalla con desdén. —Toma, déjame enviarte algo de dinero —dijo con esa falsa condescendencia que tanto detesto—. Para que tú y tu padre puedan comprarse algo decente de comer. Contuve el fuego que amenazaba con quemarme las entrañas y empujé su teléfono de vuelta, mirándola con desprecio. —No, gracias, Sarah. No finjas ahora. Nunca te importamos ni mi padre ni yo. Su rostro se endureció de inmediato; las líneas de la ira marcaron su piel mientras fruncía el ceño con furia. —¿Por qué tienes que ser tan maldito y terco como tu padre? Si te hubieras quedado conmigo en lugar de elegir su miseria, no estarías pudriéndote la vida trabajando de camarero. Dile esto de mi parte: si él tiene el valor de admitir que se equivocó, te recibiré de vuelta y te daré la vida de lujo que mereces. Me quedé allí, clavado en el suelo, mirándola con una frialdad que congelaría el infierno. No respondí nada. Guardé silencio. ¿Acaso no lo sabía? ¿O fingía demencia tan bien que lo había olvidado? Mi padre llevaba muerto exactamente tres años.
Mi propia madre me llamó mentirosa - undefined novels & stories
Zafira
Para evitar que la acusaran de favoritismo, mi madre me obligó a participar en la jornada escolar de donación colectiva de sangre, a pesar de que padecía anemia severa. Después de que me extrajeran apenas cien mililitros, la vista comenzó a nublárseme. Extendí la mano hacia la aguja para detener el procedimiento, pero la joven enfermera me sujetó por la muñeca y me inmovilizó. —¿Solo llevas cien mililitros y ya quieres rendirte? Todos los demás estudiantes donaron cuatrocientos. —Miró mi rostro pálido con los ojos llenos de desprecio—. Donar sangre es un acto de honor. ¡Las personas egoístas como tú, que fingen estar enfermas para librarse, merecen que les extraigan el doble como castigo! A pocos metros de allí, mi madre me observaba con frialdad, con la decepción reflejada en el rostro. —Briana Hayes, ¿así es como te eduqué? Todos los demás donaron. No creas que porque eres mi hija eres especial. ¡Hoy completarás los cuatrocientos mililitros, aunque te cueste la vida! Jadeé en busca de aire mientras el corazón golpeaba mi pecho con tanta fuerza que sentí que estaba a punto de estallar. Cuando llenaron la tercera bolsa, mi visión ya se había vuelto completamente borrosa e, inevitablemente, me deslomé sobre el suelo. Mi alma comenzó a elevarse poco a poco mientras contemplaba a mi madre con culpa. Lo siento, mamá. De verdad no estaba mintiendo. Esta vez... en verdad ya no pude resistir más.
Para mi familia, mi vida no es nada - undefined novels & stories
Tania
Mi hermano menor y yo sufrimos un accidente. A mí se me reventó el corazón y necesitaba cirugía urgente. Pero mi mamá, que fue la directora del hospital, reunió a todos los doctores en la habitación de mi hermano para hacerle un chequeo completo, a pesar de que solo tenía rasguños menores. Le supliqué a mi mamá que me salvara, pero ella, con fastidio, me gritó: —¿No puedes dejar de competir por atención por una vez? ¡¿Acaso no entiendes que tu hermano casi se lesiona el hueso?! Al final, morí solo, en un rincón donde nadie me encontró. Pero cuando se enteró de mi muerte, mi mamá, quien más me odiaba, enloqueció.
Morí para acabar con su mentira - undefined novels & stories
Mónica Herrera
El día que me diagnosticaron leucemia, no lloré. Lo primero que sentí fue alivio. Al fin y al cabo, yo no era su hijo biológico. Si moría, al menos ya no le debería nada a nadie. Cuando tenía seis años, mi hermano menor y yo nos peleamos por un robot de edición limitada. Mamá me arrastró hasta un rincón y pronunció cada palabra con una claridad cruel: —No eres nuestro hijo de verdad. Todo lo que tienes en esta casa te lo hemos dado como un favor. Desde aquel día, no volví a pedirles nada. A mi hermano le compraban tenis nuevos. Yo usaba los que él había dejado. Él tomaba clases de piano mientras yo lavaba los platos en la cocina para ganarme el dinero del desayuno del día siguiente. Vivía como una maleta olvidada en la casa familiar, siempre lista para que alguien viniera a recogerla en cualquier momento. Después del diagnóstico, el médico me explicó que un trasplante de médula ósea era mi mejor opción, y que lo ideal sería encontrar un donante compatible entre mis familiares directos. No se lo dije a nadie en casa. En cambio, busqué a escondidas a mis padres biológicos y utilicé los ahorros que había reunido durante siete años para pagar el anticipo de mi propia parcela en el cementerio. Y entonces ocurrió lo de anoche. Tenía 39,4 grados de fiebre y caminaba tambaleándome hacia la cocina para buscar agua. Al pasar frente al dormitorio de mis padres, los oí hablar. —¿Crees que fuimos demasiado lejos aquella vez? —preguntó mamá—. Nuestro hijo mayor se comporta cada vez más como un extraño. Papá suspiró. —¿Qué otra opción teníamos? Nolan es adoptado. Si no hubiéramos convencido a Miles de que no era nuestro hijo biológico, ¿cómo habríamos conseguido que cediera siempre ante Nolan? El vaso se me resbaló de la mano, rodó por el suelo y se detuvo junto a mis pies. Yo sí era su hijo biológico. Durante diecinueve años habían tratado al hijo adoptado como si fuera de su propia sangre. De pie frente a la puerta de su dormitorio, me eché a reír. Pero mi leucemia ya estaba demasiado avanzada.
La hermana que desecharon - undefined novels & stories
Mira
—Dominic, Julian, ¿adivinen qué deseo pedí? Sobre la mesa había un pastel barato que había comprado en oferta. Cerré los ojos y pedí un deseo. Cuando los abrí, las dos sillas frente a mí seguían vacías. Entonces lo recordé: mis hermanos ya no me querían. Cuando tenía diez años, Dominic y Julian trajeron a Leah Morgan a casa. Era la hija de su difunto mentor, el profesor Andrew Morgan, y me pidieron que la tratara como a una hermana de verdad. Pero, poco a poco, Leah me fue arrebatando todo el cariño que me tenían. La inseguridad se apoderó de mí y terminé volviéndome competitiva. Pensaba que, si me esforzaba lo suficiente, tal vez me querrían un poco más. En la final de un concurso de piano, Leah rompió a llorar después de perder contra mí. —Para mí, tocas mejor que Heather, ¡por mucho que ella se esfuerce! —la consoló Dominic. Obtuve el primer puesto en mi escuela y gané una beca, lo que dejó a Leah fuera de la lista de candidatos. Julian hasta obligó a la escuela a investigar si yo había hecho trampa. Durante la fiesta de mis dieciocho años, Leah cayó a la piscina desde el balcón del segundo piso. Luego me señaló y gritó: —¡Heather me empujó! Mis hermanos estaban furiosos. Sin mostrar la más mínima compasión, me dejaron tirada en la zona más peligrosa de la ciudad. —Te consentimos demasiado tiempo, Heather. Por eso te volviste tan competitiva. Ya es hora de que aprendas a controlar tus celos. Incluso enviaron a unos matones hasta la puerta de mi casa para que me acosaran y me robaran el poco dinero que lograba ganar. Creían que así aprendería la lección. Lo que no sabían era que había recibido un correo en el que me ofrecían una beca completa para estudiar en la Universidad de Zúrich. Estaba a punto de irme a Suiza y no pensaba volver jamás.
Un Vampiro Sin Invitación - undefined novels & stories
Levinne
Mi padre siempre estuvo en contra de mi matrimonio con Ryan Kane, un vampiro de linaje noble. Creía que como humana, yo no tenía lugar en el mundo vampírico. Me advirtió que si Ryan llegaba a cambiar de opinión, sin su protección, mi vástago medio-sangre y yo no seríamos más que bolsas de sangre andantes a los ojos de los vampiros. Pero yo creía en Ryan, y en nuestro amor. Mi esposo siempre fue tierno y atento. Incluso desafió a todos para hacerme a mí, una humana, su novia vampírica. Eso fue antes de que la exprometida humana de Ryan regresara al país tras la ruptura de su compromiso, en busca de su ayuda. Fui al hospital sola. Mientras me enteraba de que mi embarazo era de alto riesgo, Ryan estaba en la consulta prenatal de ella, presentándola ante el doctor como su esposa. Lo único que tuvo para mí fue una frase fría: —Sigue presionándome y voy a pedir el divorcio. Presioné la mano contra mi vientre y marqué un número al que no había llamado en años. —Papá, tenías razón... Quiero el divorcio. Dos semanas. Eso era todo lo que necesitaba para desaparecer de su vida. Pero después, ese mismo vampiro que me había desechado como si yo no fuera nada apareció en mi boda con otro hombre, temblando de pies a cabeza. Me llamó por mi nombre con la voz quebrada.
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