Novel
Cerita Pendek

Genre

Semua
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Karakter

34
Semua
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Alur & Latar

31
Semua
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Tema

12
historia de la muerte×
Semua
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Cerita Pendek & Novel historia de la muerte

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Mis Padres Me Congelaron por una Profecía - undefined novel & cerita
Zafira
Cuando mi hermana gemela Ana Reyes y yo nacimos, nuestros padres contrataron a un adivino para que predijera nuestro futuro. Las pruebas nacionales de admisión universitaria se realizaban durante dos jornadas consecutivas. El hombre aseguró que, si yo obtenía una puntuación más alta que Ana, ella caería en una profunda depresión y terminaría lanzándose desde la azotea de la escuela cuando se publicaran los resultados. Para protegerla, mis padres pasaron dieciocho años reprimiéndome y menospreciándome. Incluso ese día me quitaron la credencial de acceso a las pruebas, sin la cual no podía presentarme. Me arrodillé frente a ellos para suplicarles y, desesperada, golpeé la frente contra el piso de baldosas. Papá me dio una patada y me empujó dentro de la cámara frigorífica del pequeño almacén de alimentos que mis padres tenían anexo a la casa. Al caer, mi teléfono golpeó el suelo; la pantalla se hizo añicos y quedó completamente negra. Mi hombro chocó contra el panel de control y activó el sistema de refrigeración, pero ninguno de ellos se dio cuenta. Cuando papá cerró la puerta de golpe y echó la llave desde afuera, el impacto atascó el mecanismo de la palanca de emergencia. —Sabes perfectamente que Ana podría morir por tu culpa. ¿Y aun así quieres presentarte a las pruebas? ¿De verdad quieres empujarla al suicidio? El panel indicaba que el sistema estaba programado a −30 °C. Solo llevaba el uniforme de verano: una camisa de manga corta y una falda. Golpeé la puerta con todas mis fuerzas. —¡Mamá, hace mucho frío! Por favor, déjenme salir. —¿A quién pretendes engañar? La voz de mamá era aguda y cortante. —¡Si el sistema de refrigeración ni siquiera está encendido! Como tú no vas a presentarte a las pruebas, bastará con que Ana complete las dos jornadas para que esa predicción ya no pueda cumplirse. ¿Y tú no puedes pensar en nadie más que en ti? Sus pasos se alejaron. La sangre seguía brotando de mi frente. Goteaba sobre mi camisa y se congelaba casi al instante. Me encogí en un rincón. Poco a poco, mi cuerpo comenzó a ponerse rígido.
El Precio de la Traición - undefined novel & cerita
Renato Ríos
Estaba a punto de dar a luz cuando Liana, la ex de mi esposo, llegó a nuestra casa con la excusa de que solo se quedaría unos días. Cada vez que me veía, se llevaba la mano al pecho, como si el solo hecho de verme embarazada la hiciera sufrir. Bruno, mi esposo, estaba convencido de que yo estaba provocándola a propósito, solo por tener la barriga enorme. —Lia no se siente bien, no puede tener hijos. ¡Y tú sigues paseándote así, como si nada! ¡Se nota que necesitas una lección para que aprendas! Dicho esto, mandó que me encerraran en el viejo ático que llevaba años sin usarse, y ordenó que nadie me subiera comida. Lloré y le rogué que me dejara salir. Le expliqué que la última ecografía mostraba que los gemelos eran enormes, que el doctor había dicho que debía ir al hospital de inmediato. Pero, para él, eso fue como si le contara un chiste sin gracia. —Todavía faltan tres días. No me vengas con cuentos —me respondió sin una sola gota de compasión—. ¡Ve al ático y ponte a pensar en lo que hiciste! ¡Pagarás por estar molestando a Lia! Las contracciones eran tan brutales que, arañando la madera podrida, acabé arrancándome las uñas. Gritaba tan fuerte que me dolía la garganta, pero nadie acudió en mi auxilio. La sangre me cubría el cuerpo y empapaba todo el suelo. Uno de los bebés ya había salido, pero el otro se quedó atrapado en mi vientre, atorado en un baño de sangre. Tres días después, Bruno estaba sentado, tomando sopa y, como si nada, dijo: —Que Michelle me sirva más sopa y le pida perdón a Lia. Si lo hace, la llevaremos al hospital para que tenga a los niños. Nadie dijo nada. Porque la sangre que bajaba desde el ático ya había llegado hasta el segundo escalón.
La Última Carta - undefined novel & cerita
Valentina García
Desde pequeños, Gabriel Fuentes y Julieta Ramírez nunca se habían llevado bien. Sin embargo, el destino tenía otros planes: en su círculo social, ya solo quedaban ellos dos como candidatos «adecuados» para un matrimonio por conveniencia. Gabriel juró que preferiría morirse antes que casarse con Julieta, mientras que ella, con una sonrisa irónica, respondía: —Entonces ya está decidido. Me casaré contigo. Apúrate y muérete. El día de la boda, Gabriel soltó decenas de gallinas en plena ceremonia para humillarla. Julieta, impasible, alzó una y dijo en voz alta: —Saluda, esposo mío. Y fue en ese momento que a Gabriel se le acabaron las ganas de burlarse. La mujer que él menos quería, era justo la que más empeño tenía en casarse con él. —Te vas a arrepentir —le dijo con desprecio. Tres años después, Julieta vio a Gabriel siéndole infiel por novena vez. Y recién entonces entendió... A qué se refería él con la frase «te vas a arrepentir».
Cenizas de un amor roto - undefined novel & cerita
María del Carmen
Mi hermana y yo somos gemelas, y ambas sufrimos de una enfermedad renal muy grave. Después de mucho tiempo, por fin había dos riñones disponibles para nosotras, y los médicos decidieron que nos tocaba uno a cada una. Sin embargo, mi hermana se desplomó en los brazos del hombre con el que yo me iba a casar, llorando, quería los dos riñones para ella sola. Yo me negué, pero ese hombre me encerró en un cuarto, permitiendo que mi hermana se sometiera a la operación de trasplante y se quedara con los dos riñones. Él presionó mi frente con firmeza y me advirtió: —Tu enfermedad no es tan grave como la de tu hermana. Ella solo quiere vivir como una persona normal. ¿Por qué eres tan egoísta? ¿No puedes esperar otro riñón? Pero él no sabe que realmente no puedo, porque estoy a punto de morir.
Morí para acabar con su mentira - undefined novel & cerita
Mónica Herrera
El día que me diagnosticaron leucemia, no lloré. Lo primero que sentí fue alivio. Al fin y al cabo, yo no era su hijo biológico. Si moría, al menos ya no le debería nada a nadie. Cuando tenía seis años, mi hermano menor y yo nos peleamos por un robot de edición limitada. Mamá me arrastró hasta un rincón y pronunció cada palabra con una claridad cruel: —No eres nuestro hijo de verdad. Todo lo que tienes en esta casa te lo hemos dado como un favor. Desde aquel día, no volví a pedirles nada. A mi hermano le compraban tenis nuevos. Yo usaba los que él había dejado. Él tomaba clases de piano mientras yo lavaba los platos en la cocina para ganarme el dinero del desayuno del día siguiente. Vivía como una maleta olvidada en la casa familiar, siempre lista para que alguien viniera a recogerla en cualquier momento. Después del diagnóstico, el médico me explicó que un trasplante de médula ósea era mi mejor opción, y que lo ideal sería encontrar un donante compatible entre mis familiares directos. No se lo dije a nadie en casa. En cambio, busqué a escondidas a mis padres biológicos y utilicé los ahorros que había reunido durante siete años para pagar el anticipo de mi propia parcela en el cementerio. Y entonces ocurrió lo de anoche. Tenía 39,4 grados de fiebre y caminaba tambaleándome hacia la cocina para buscar agua. Al pasar frente al dormitorio de mis padres, los oí hablar. —¿Crees que fuimos demasiado lejos aquella vez? —preguntó mamá—. Nuestro hijo mayor se comporta cada vez más como un extraño. Papá suspiró. —¿Qué otra opción teníamos? Nolan es adoptado. Si no hubiéramos convencido a Miles de que no era nuestro hijo biológico, ¿cómo habríamos conseguido que cediera siempre ante Nolan? El vaso se me resbaló de la mano, rodó por el suelo y se detuvo junto a mis pies. Yo sí era su hijo biológico. Durante diecinueve años habían tratado al hijo adoptado como si fuera de su propia sangre. De pie frente a la puerta de su dormitorio, me eché a reír. Pero mi leucemia ya estaba demasiado avanzada.
Mi venganza Después de la Muerte - undefined novel & cerita
Alyssa J
Me estaba muriendo por envenenamiento por plata, todo por salvar a mi familia. Y ahora Marcus, mi prometido, el Alfa que había jurado nunca abandonarme, quería que le entregara mi riñón sano para dárselo a Celeste, la hija adoptiva de mis padres. A nadie le importa si vivo o muero. Así que rechacé el tratamiento conservador y me inyecté la poción de vida de una bruja. ¿El precio? En 72 horas, moriría de una falla total de todos mis órganos. En esos tres días, le entregué a Celeste mi centro de sanación privado, el que construí con mis propias manos. Mamá y papá estaban radiantes de alegría. —Qué bueno que por fin maduraste, mi niña. Ahora sí estás cuidando a tu hermana. Marcus quiso posponer nuestra boda para cuidar a Celeste. Lo acepté con calma. Me felicitó por finalmente ser comprensiva. Incluso le cedí a Celeste mi puesto como sanadora en jefe de la manada. Mis padres y Marcus estaban tan emocionados que planearon una gran fiesta para celebrarla. Invitaron a todas las personas importantes de la manada para festejar su nuevo cargo. Solo una cosa me daba curiosidad. Cuando muriera, ¿derramarían cuando menos una lágrima por mí?
Adiós, Mi Corazón - undefined novel & cerita
Sunny Enchmarch
Cuando la enfermera retiró del dorso de mi mano la aguja del suero, vi la lástima en sus ojos. —Señor Young, el corazón destinado a su trasplante fue reasignado a último momento —me informó con pesar—. Lo enviaron a la habitación VIP del séptimo piso. Es una lástima, pero toda la preparación para su cirugía fue en vano. Marcus Stewart estaba internado en ese piso. Era el joven enfermizo a quien mi hermana había llevado a nuestra casa. Poco antes, Marcus había sufrido un fuerte dolor en el pecho. Mi madre, que siempre se había mostrado fuerte, empezó a llorar sin control. Mi padre, que nunca mostraba lo que sentía, golpeó la mesa frente a todos los especialistas del hospital y tomó una decisión: entregarle a Marcus el corazón que yo llevaba tres años esperando. El corazón que debía salvarme la vida. Avancé como pude hasta el final del pasillo, pero la luz verde sobre la puerta del quirófano ya se había encendido. Había llegado demasiado tarde. Me apreté el pecho con una mano para soportar el dolor que me retorcía por dentro. Después apoyé la espalda contra la pared fría y me deslicé hasta quedar sentado en el suelo. Ya no había nada que esperar. Mi insuficiencia cardíaca había llegado a la fase terminal. El médico me había advertido que no sobreviviría más de unos días. La voz mecánica del sistema resonó dentro de mi cabeza. «Amo, sus signos vitales se deterioran a gran velocidad. Si pone fin a la vida de este cuerpo y abandona este mundo ahora, todavía tendrá la oportunidad de comenzar una nueva vida. ¿Desea continuar?». Bajé la mirada hacia mis manos. Las puntas de mis dedos empezaban a adquirir un tono gris, como si la muerte ya se hubiera apoderado de ellas. —Sí —acepté después de una breve pausa.
La Última Noche de mi Hermana - undefined novel & cerita
Cocojam
En la familia Valenti, naces con un chip. Lo tienes metido en el biorreloj de tu muñeca y la pantalla marca la cuenta regresiva de tu vida. Todos veían cómo se consumían los números en el reloj de mi hermana y en el mío... Ella iba a morir cuando cumpliera los dieciocho. Por eso Vivian se convirtió en la princesa intocable de nuestra sádica realidad. Cada vestido bordado con diamantes era para ella. Las joyas más exóticas le pertenecían. Hasta el último rastro de humanidad de papá era suyo; ese único destello de calidez que solo mostraba después de enfundar su arma. Yo le tenía lástima. Su tiempo se acababa. Pero, por Dios, cómo la envidiaba. Tenía todo lo que yo nunca tuve: el amor de mis papás. Luego llegó la noche de su cumpleaños. Mis papás tenían miedo de que yo armara un berrinche y desatara la furia del Capo de alguna familia aliada. Así que me encerraron en el sótano. Húmedo. Helado. Mientras una fiebre mortal me consumía por dentro. Golpeé la pesada puerta de roble con los puños. —¡Mamá, por favor! ¡Déjame salir! —supliqué con la voz rota—. ¡Estoy volando en fiebre! Me va a estallar la cabeza... Del otro lado, la voz de mi mamá cortó el aire como una trampa de acero. —¡Ya basta, Sienna! Hoy es el cumpleaños dieciocho de tu hermana. ¡Su último día de vida! Deja el show. ¿Es que no puedes aguantarte por el honor de la familia? —Pero de verdad estoy enferma... —balbuceé. El taconeo se alejó por el pasillo hasta desaparecer por completo. Después de eso, la oscuridad me devoró. Y en mi muñeca, el reloj emitió el destello de una alerta crítica. ALERTA CRÍTICA: Incongruencia en signos vitales. Datos del chip vinculado incompatibles. Por favor, verifique al usuario.
La gemela elegida sin espíritu de loba - undefined novel & cerita
Shirley
Por centésima vez, mi Alfa y compañero, Ryker, usó su voz de mando sobre mí, amenazando con rechazar nuestro vínculo si no me sacrificaba por mi hermana gemela, Ivy. No lloré ni protesté. Simplemente firmé los papeles de rechazo del vínculo de compañeros. Le entregué a mi hermana al Alfa que había amado durante diez años. Pocos días después, Ivy armó un escándalo en el Banquete de la Alianza de Manadas, humillando a la hija del Alfa de Silvermoon. Una vez más, di un paso al frente para ocupar su lugar, soportando el dolor de una marca de plata desfigurante. Más tarde, cuando exigieron que probara la seguridad del Ritual de Regeneración del Espíritu Lobo con mi propio cuerpo por el bien de mi hermana, acepté con una sonrisa. Mis padres, ambos Betas, me dijeron con los ojos enrojecidos, que finalmente estaba siendo la hermana mayor que se suponía que debía ser. Incluso Ryker, que siempre había sido tan distante conmigo, se detuvo ante la celda. Acarició suavemente mi mejilla por primera vez en mucho tiempo y dijo en voz baja: —Harper, no tengas miedo. Tan pronto como termine la prueba, te llevaré a ver las auroras al Lago de la Diosa de la Luna. Pero él no sabía que, independientemente del resultado de la prueba, no volvería a verme jamás. Mi espíritu de loba ya se estaba desvaneciendo. Nada podía salvarme. Esta vez, cuando cerrara los ojos, sería para siempre.
Mi Alfa Lloró Lágrimas de Plata - undefined novel & cerita
Ding
Yo le rompí el corazón a Kane Blackwood. Era el heredero Alfa, mi novio desde la infancia, y lo aparté de mí hasta que terminó yéndose a la Fortaleza del Norte. Allí pasó siete años. Ahora había vuelto. Venía con otra mujer, y los dos celebrarían su ceremonia de unión aquí, en nuestra manada. Esa misma semana, la bruja de la manada me dijo que me quedaban tres meses de vida. Cuando mi madre me llevó a verlo en la silla de ruedas, Kane torció la boca en esa sonrisa cruel y burlona que yo recordaba demasiado bien. Me recorrió de pies a cabeza con sus ojos oscuros; la mirada se le detuvo en la silla, en mis brazos flacos y en mi rostro pálido. —Vaya, vaya —dijo con tono cortante—. Siete años después y te ves hecha mierda. ¿Ya ni puedes caminar? Me bajé la manga para ocultar las cicatrices, marcas plateadas de años de tratamientos fallidos. Evité que la voz me temblara. —Solo me caí y me fracturé algo, no fue nada. Soltó una risa breve, sin pizca de gracia. —Como digas. Por cierto, se acerca mi ceremonia de unión; deberías ser la dama de honor de Vivra. Le devolví la sonrisa. Con los años, había aprendido a sonreír a pesar del dolor. —Lo siento, pero pronto me iré. A un lugar muy lejano. Después le di a mi madre una palmada suave en la mano. No dijo nada; solo apretó los agarres de la silla y me llevó de regreso a la casa. No miré atrás.
Cuando Morí, Mi Familia Enloqueció - undefined novel & cerita
Noemí Rivera
En mis diez vidas anteriores, había muerto de forma horrible porque nadie reparaba en mí. Así que, en esta, decidí dejar de luchar y limitarme a esperar la muerte. A los cinco años me secuestraron. Me acosté en el suelo, contuve la respiración y hasta me cubrí con una capa de cal. Los secuestradores creyeron que me habían matado y, aterrados, se entregaron de inmediato. Cuando la policía me encontró, estaba acostada en una camilla, junto a la entrada del anfiteatro. Le hice una seña al encargado de trasladar los cuerpos. —¿Podrías llevarme más rápido? Tengo que llegar a mi próxima reencarnación. A los diecisiete años, mis padres biológicos dieron conmigo. Antes de partir hacia la mansión familiar, me negué a ocupar un asiento y me metí en el maletero como si fuera lo más normal del mundo. Mi mamá se asomó y rompió a llorar. —Esta niña debe de haber sufrido muchísimo. ¿Cómo puede acostarse en un lugar así? Cerré los ojos y respondí con una voz sin vida: —No importa. Esta vida ya casi se acaba. Aquí hay poco espacio; es ideal para esperar la muerte. Mi papá golpeó el volante. —¡No digas tonterías! Ahora nosotros te protegeremos aunque el mundo se venga abajo. ¿Cómo vas a morirte? Sin embargo, apenas llegamos a casa y subimos al segundo piso, Brenda Chávez, la hija que habían criado en mi lugar, fingió resbalar y se abalanzó sobre mí.
Una Madre Parcial - undefined novel & cerita
Anonymous
Mi hermano menor, Andrew Midler, me empujó por un acantilado y mi vida pendía de un hilo. Sin embargo, mi madre, Edith Callahan, la líder del equipo de rescate, solo se preocupó por Andrew, que se había torcido la muñeca. Con la voz débil y entrecortada, le supliqué que me salvara. Ella, en cambio, me miró con fría indiferencia. —¡Tu hermano está herido! ¿Por qué no lo protegiste? ¿Y ahora finges estar débil? ¡Entonces quédate aquí solo y reflexiona sobre lo que has hecho! Se dio la vuelta y ordenó a todo el equipo de rescate que abandonara el lugar, sin permitir que nadie me ayudara. Al final, morí solo en aquel lugar desolado. Cuando se enteró de mi muerte, mi madre abrazó desesperadamente mi cuerpo, ya en descomposición, y no dejaba de llamarme su hijo más preciado.
Ahogada en su silencio - undefined novel & cerita
Cocojam
Mi hermana era autista. Según los médicos, sufría una "sobrecarga sensorial severa". La regla era muy simple: nada de ruidos repentinos. Nunca. Por eso, toda mi vida transcurrió en silencio. Nunca usaba tacones. Nunca alzaba la voz. Ni siquiera podía reírme. Todo para evitar que mi hermana tuviera una crisis. Mi padre, Victor, el Don de la familia Castellano, solía agarrarme del hombro. Su rostro reflejaba pesar. —Sera, eres una buena hija. Es nuestro deber proteger a tu hermana. Tú eres fuerte y estás sana. Puedes sacrificarte un poco por ella, ¿verdad? Aquel día me encontraba en la terraza del segundo piso cuando, por accidente, tiré una maceta de rosas blancas. El estruendo de la maceta al romperse provocó una crisis en mi hermana, que tomaba el sol en el jardín. Por primera vez, Victor me miró como si fuera su enemiga. —¡¿No puedes estar en silencio?! ¡¿Quieres volverla loca?! —rugió. Mi hermana retrocedió aterrorizada y chocó contra una mesa de cristal. Entonces soltó un grito agudo. Victor pasó corriendo junto a mí, cegado por la rabia y el pánico. Mientras bajaba las escaleras para ayudar, me embistió con fuerza. Perdí el equilibrio y caí de pecho contra la esquina afilada de uno de los postes de hierro forjado de la barandilla. Un dolor intenso me atravesó el pecho. Abrí la boca para gritar, pero no salió ningún sonido. Toda mi familia corrió a rodear a mi hermana, que no dejaba de gritar. Nadie se molestó siquiera en mirarme. Mis pulmones se llenaron de sangre. Me estaba ahogando allí mismo, en el suelo. Todos pensaban que mi hermana, la autista, necesitaba el consuelo de la familia. Creyeron que yo solo me había caído y que podía esperar. Se equivocaron.
El Humo De La Sirena Que Amó Al Alfa - undefined novel & cerita
Jessie Z
Yo era una princesa del mar. En cuanto vi a Dominic, el Alfa de los lobos, caí rendida ante él. Quería ser su pareja, ser parte de su mundo. Por eso le entregué todo lo que yo era a la Diosa de la Luna. Pero él me encerró en la sala de aislamiento de la manada por tres días. Según él, para que “pensara en lo que había hecho”. Todo porque no corrí a ayudar a su amiga de la infancia, Harper. Se dejó caer en el banquete de la manada y todos los presentes se carcajearon. Harper lloró y se refugió en los brazos de Dominic. —Marina ha de tener celos de lo bien que me tratas. ¡Seguro usó su magia de forastera para hacerme caer frente a todos! Mientras me encerraba, la cara de Dominic reflejaba una gran decepción. —Te he consentido mucho, Marina. Y ahora usas mi amor como un arma contra mi manada. Te quedarás aquí tres días. Cuando hayas aprendido la lección, me buscas por el enlace mental y te disculparás. Entonces te dejaré salir. La sala de aislamiento estaba diseñada para limpiar espíritus. Pero él no sabía la verdad. Quemar salvia solo limpia el espíritu de un hombre lobo. Pero para una sirena, es veneno. El humo me quemó los pulmones. El veneno inundó mis venas. Me asfixié en esa habitación sellada. Y nadie se dio cuenta jamás.
La Vaporera: Así Me Mató por Ella - undefined novel & cerita
Palomita
Cuando la exnovia de mi esposo sufrió quemaduras con agua hirviendo, él, para castigarme, me metió en una vaporera lo suficientemente grande para una persona y subió la temperatura al máximo. —¡Pagarás el daño que sufrió Luciana, multiplicado por mil! —sentenció. Atrapada en ese espacio estrecho, apenas podía respirar, mientras mi cuerpo ardía y yo le suplicaba entre lágrimas: —¡Por favor, voy a morir! Pero él, abrazando a su exnovia, se marchó sin mirar atrás. —Tranquila, no morirás. ¡Pero sí entenderás el sufrimiento de Luciana! Grité desesperada dentro de la vaporera mientras el agua hirviendo, debajo de la bandeja, me salpicaba la piel. Poco a poco, mi voz se fue apagando. Él se fue de viaje al extranjero con su exnovia, y, solo una semana después, al regresar al país, recordó mi existencia. —Esa maldita ya debe haber aprendido su lección. ¡Sáquenla de ahí! Lo que él no sabía era que en aquella vaporera, que había dejado calentarse cuando el agua se evaporó, mi cadáver ya estaba cubierto de gusanos.
El adiós de la loba olvidada - undefined novel & cerita
Cristal K
Tras rechazarlo, mi compañero destinado abandonó la manada con el corazón destrozado. Siete años después, regresó acompañado de su futura compañera, pero para entonces, el sanador de la manada ya me había dado un diagnóstico definitivo: «Deterioro extremo del espíritu licántropo». Era irreversible. Mi loba desaparecería en cuestión de meses; mi vida estaba a punto de terminar. Mi compañero destinado, el Alfa Roric, convertido ahora en el más poderoso de las tierras del norte, sonrió con burla al verme. Me encontraba pálida y delgada, apoyándome en mi hermana para no caer. —Ayla, han pasado siete años, ¿y eres tan débil que ni siquiera puedes pararte derecha? Cuando me rechazaste, ¿no dijiste que ese Beta era una mejor opción? ¿Dónde está ahora? Su voz estaba llena de odio. Me limité a bajarme de las mangas del abrigo para ocultar el temblor de mis dedos, una señal inequívoca de que mi poder se desvanecía. —Es solo un resfriado —respondí. Roric me miró de pies a cabeza con frialdad. —En ese caso, deberías venir a mi Ceremonia de Emparejamiento con Cressida. Te guardaré el mejor lugar. Solo sonreí. —No puedo; muy pronto me iré a un lugar muy lejano, lo siento. Enseguida, tomé a mi hermana de la mano, me di la vuelta y desaparecí entre las sombras.
Mi Muerte los Destruyó: Mi Prometido y Mi Amigo - undefined novel & cerita
Luma Manal
Tres días después de mi muerte, mi prometido Alberto recibió una llamada identificando mi cadáver. Con impaciencia, dijo,-No me importa su muerte. Avísenme cuando la entierren. La policía, impotente, llamó al segundo contacto de emergencia: mi amigo de la infancia, Luis. Él se burló con indiferencia,-¿De verdad muerta? Pero no me toca recoger el cuerpo. Entonces quémenlo. Hagan lo que quieran con las cenizas. Hasta que publicaron el acta de defunción en línea. Solo una noche, el pelo de mi prometido y mi amigo se volvió gris.
Siete días antes de perder a mi loba - undefined novel & cerita
Eirlys
Cuando la sanadora me diagnosticó una descomposición terminal de mi loba, un misterioso Sistema apareció en mi camino. Me prometió una salud de hierro y una segunda oportunidad si lograba conquistar el amor romántico o filial de tan solo cuatro poderosos machos de la manada. Sin embargo, durante cinco largos años, fracasé rotundamente. Todos ellos entregaron su ciega devoción a la misma Omega: la frágil y manipuladora Chloe. Tras ser incriminada injustamente de haber ordenado un brutal ataque de marginados en su contra, mis propios objetivos me miraron con repulsión absoluta y profundo desprecio. Caleb, mi hermano de sangre, me expulsó de casa con extrema crueldad. Julián, el sanador oficial, desestimó por completo mi agonía, y Víctor, mi compañero de la infancia, me deseó la muerte en absoluto silencio. Tal como ellos tanto anhelaron, el plazo se venció y mi loba comenzó a apagarse lentamente. Pero cuando la muerte finalmente vino a reclamarme y decidí marcharme hacia la verdadera libertad, fueron ellos quienes cayeron destrozados de rodillas, rogando desesperadamente entre lágrimas y lamentos que no los dejara atrás jamás.
Los últimos días de la princesa de la mafia - undefined novel & cerita
Tamara Jiménez
Lo último que me quitó mi hermana adoptiva, Isabella, fue una tumba bajo el sol. Yo ya había pagado el anticipo, pero el cementerio no se atrevió a venderme la parcela porque la Principessa de los Moretti la quería para su perro muerto. A mí me encantaba ese lugar. Así que llamé a mi madre, la Donna de la familia. En cuanto mencioné la tumba, su voz se volvió gélida: —Adriana, ¿sigues con el cuento del cáncer? Isabella acaba de perder a su perro y ya bastante ha sufrido. Deja de buscar la forma de quitarle algo más. Mi padre me rechazó la llamada. Mi hermano, Luca, contestó mientras ayudaba a Isabella a elegir la lápida del perro: —Deja de andar comprando tumbas para asustarnos. ¿Por qué eres tan egoísta? ¿Tanto te molesta que tu hermana tenga algo bueno? Apreté el informe del oncólogo en mis manos y me quedé mirándolo. Me quedaban siete días. Quizá menos. Aun cuando de verdad me estaba muriendo, nadie me creyó. Elegí la única parcela que quedaba en el borde del cementerio, donde la luz del sol jamás llegaba, y firmé el contrato. Luego bloqueé a mi familia uno por uno. Tenían razón. Era hora de dejar de rogarles que se preocuparan por mí y alejarme de ellos para siempre. Siete días después, morí sola. Fue entonces cuando los Moretti por fin me creyeron. Y la culpa los volvió locos.
Cenizas de un vínculo: El Alpha que me amó demasiado tarde - undefined novel & cerita
Charming Fries
Por mi negligencia, Sophia, la preciosa consentida de Leo, se atragantó con un bocado de agua de mar. Él montó en cólera y me encerró en el calabozo acuático. —Catherine, todo lo que haya sufrido Sophia, tú lo pagarás el doble. Mi instinto de supervivencia me obligó a transformarme en loba. Una y otra vez golpeé la cabeza contra la jaula de hierro, rogándole que tuviera piedad. Pero Leo me ató las extremidades con cadenas de hierro y les ordenó a sus subordinados que siguieran inundando la cámara. —Una desgraciada celosa como tú solo aprenderá a obedecer a través del sufrimiento. Quédate ahí dentro y arrepiéntete de lo que has hecho. Él mismo selló la puerta de hierro del calabozo acuático y prohibió que cualquiera se acercara. Una y otra vez, estiré el cuello para poder tragar un poco del escaso aire, aullando en la desesperación. Pero el agua helada, cada vez más alta, terminó por engullirme por completo. Seguí forcejeando hasta que no me quedó ni una pizca de fuerza. Una semana después, en un arranque de misericordia, decidió poner fin a mi castigo. Lo que no sabía era que las serpientes de agua ya habían devorado mi cuerpo hasta dejarlo irreconocible.
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