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Primer Amor
Sin Sentimientos
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Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
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Identidades Múltiples
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Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
Arrepentirse×
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Arrepentirse
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Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
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Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
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Apocalipsis
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12
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Melodramático
Renacido
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historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
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Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
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Independiente Arrepentirse Short Stories & Novels

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Divorciados en secreto: El despiadado Don suplica demasiado tarde - undefined novels & stories
Echo
Cinco años después de mi matrimonio con el Don, Ives Moretti, me dejó a mi suerte para morir durante un tiroteo, todo para poner a salvo a su amante, Isabella. Desperté tres días después en la habitación de un hospital privado. Sin disculpas. Ives se mostró frío. —Eres mi esposa. Conocías los riesgos. Deja de ser tan dramática —luego, añadió—: Isabella es diferente. Es frágil. Ella me necesitaba. A aquello le siguieron tres meses de la ley del hielo. Como siempre, él esperaba que yo fuera la que cediera, la que regresara gateando suplicando perdón. Tres meses después, le entregué el trato con los irlandeses a Isabella en bandeja de plata. El gran negocio que yo misma había pasado medio año construyendo. Ives pensó que era una ofrenda de paz. Sonrió, algo raro y genuino en él estos días. —Sabía que entrarías en razón. Como recompensa, iremos a Las Vegas. Sé que siempre has querido ir. Al día siguiente, Isabella se quejó de estar aburrida y él rompió su promesa. Se la llevó a ella a Las Vegas en su lugar. Me dijo que era un "asunto familiar urgente". Esta vez, no lloré. No hice una escena. Ives estaba complacido de que yo fuera tan comprensiva. No tenía idea de que yo ya estaba cortando todos los lazos con la familia Moretti. Que él ya había firmado los papeles del divorcio sin saberlo. Yo era libre.
Tu traición fue mi mejor venganza - undefined novels & stories
Anónimo
Llevábamos seis años de casados, pero en los últimos tres meses, mi esposo ni siquiera me había tocado. Decía que el trabajo lo tenía agotado, y yo, enamorada desde hace años, le creí sin dudar. Hasta que en el día de mi cumpleaños, escuché a sus amigos hablar en alemán a sus espaldas. —¿Ya terminaste con la otra? Antes ibas todos los días… no sé cómo aguantabas. —¿Y tu esposa? ¿No te dice nada? Mi esposo soltó el humo de su cigarro con indiferencia: —Hace meses que ni la toco. Claudia es buena en la cama y aún no me aburre… Lástima que salió embarazada. A mi esposa no le gustan los niños, así que le di dinero a Claudia para que se fuera al extranjero y lo tuviera allá. Apreté los puños con fuerza. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Él se acercó preocupado y preguntó qué me pasaba. Yo negué con la cabeza, sonriendo. —Este pastel que hiciste con tus propias manos… me emocionó mucho. Está delicioso. El pastel sabía dulce. Pero yo, que sí entendía alemán, solo sentía amargura en el alma.
Flor de Espinas - undefined novels & stories
Alen
Ariadna Luján arriesgó su vida por salvar a Fabián Morales, y eso le costó su audición. A pesar de su sacrificio, tuvo que aguantar las burlas y humillaciones por parte de los amigos de él. Por ello, aunque corría el riesgo de quedar con muerte cerebral, Ariadna decidió operarse para poder volver a oír. Cuando la cirugía salió bien, quiso compartir su alegría con su prometido, pero Fabián, borracho, estaba pensando en otra mujer durante un momento íntimo. Ahí, ella se dio cuenta de que él nunca había olvidado a su primer amor. Con el corazón roto, Ariadna por fin abrió los ojos y tomó la decisión de irse lejos, dejándolo todo atrás, incluso a Fabián.
Me suicidé, pero no morí - undefined novels & stories
Noorie
Después de perseguir a mi amor platónico, Edward Lightwood, durante diez años, finalmente me aceptó como su vínculo de sangre. Sin embargo, el día en que íbamos a hacer nuestro voto eterno, su primer amor, Beth, del clan aliado, fue asesinada por una banda de cazadores de vampiros. Él me culpó por su pérdida y me atormentó todos los días. Me expuso al sol eterno, me atravesó con estacas de madera sin llegar a matarme y luego me encerró en su sótano. Agotada y con el corazón roto, agarré la estaca de roble y me apuñalé el pecho frente a él. Me suicidé. Pero no morí. Renací en el día en que le había confesado mis sentimientos a Edward. Pero esta vez, no repetiré mi error. Me mantendré lejos de él.
La Donación de Esperma Que Lamentó - undefined novels & stories
Ferrari
En el momento en que descubrí que estaba embarazada, me llegó una notificación de Twitter al celular. Era un tuit de Teresa Fiorino, la amiga de toda la vida de mi esposo, Don Romano Caliendo. "Gracias a tu esperma, podré tener un hijo mío en la última etapa de mi vida." La foto que acompañaba el mensaje era una prueba de embarazo donde quedaba clarísimo que el donante era Romano. Dejé un simple signo de interrogación en los comentarios. Ni treinta segundos habían pasado cuando mi teléfono empezó a sonar sin parar. La voz furiosa de Romano explotó del otro lado de la llamada. Solo lo había escuchado hablar así cuando perdía la paciencia con alguien durante las reuniones de la familia. —¿Qué demonios quisiste decir con ese comentario, Selene Grado? ¡Teresa se está muriendo de cáncer! ¡Lo único que quiere es tener un bebé que la acompañe antes de morir! ¿De verdad no puedes sentir un poco de compasión por ella? Antes de que pudiera siquiera bajar el teléfono, Twitter volvió a actualizarse. Esta vez, Teresa había subido otra foto. Era un departamento de lujo impresionante, con enormes ventanales que dejaban ver la vista nocturna de Brindleport. El pie de foto decía: “Gracias por darme un hogar para que no me sienta sola en mis últimos días.” En una esquina de la imagen, Romano aparecía agachado en el suelo armando una cuna para bebé. Su perfil reflejaba toda la concentración que tenía puesta en eso. Mientras me limpiaba las lágrimas, acaricié en silencio mi vientre todavía plano. “Te voy a sacar de aquí… muy, muy lejos, mi bebé”, pensé.
Siete días para decir adiós - undefined novels & stories
uni
Tenía tres meses de embarazo cuando ocurrió el accidente automovilístico. En esos últimos instantes, mientras mi conciencia se desvanecía, marqué desesperadamente a la línea privada y encriptada de Damian, aquella reservada solo para emergencias. Él nunca contestó. Para cuando me llevaron de urgencia al quirófano, recibí un golpe devastador: Damian había reasignado por la fuerza a mi médico privado principal al Distrito Sur. Necesitaba al mejor doctor para atender a su amor de la infancia, Evelyn, quien acababa de enviudar. Cuando por fin desperté, envuelta en una neblina de agonía, mis dedos temblorosos deslizaron la pantalla y abrieron Instagram. Vi la publicación más reciente de Evelyn: «Sabía que, sin importar la distancia ni el tiempo, Damian movería cielo y tierra para llegar hasta mí. Incluso trajo a su Médico Jefe solo para ayudarme a sanar de mi dolor». En la foto que acompañaba el texto, Damian —un hombre conocido por sus ojos fríos y letales— miraba a la mujer a su lado con una ternura que yo no había visto en años. Mientras yo me aferraba a la vida al borde de la muerte, luchando por salvar a nuestro hijo, mi esposo jugaba a ser el protector de otra mujer embarazada. Una risa hueca y llena de burla hacia mí misma escapó de mis labios. Sin pensarlo dos veces, deslicé la alianza de bodas fuera de mi dedo anular. Abrí mi bandeja de entrada y presioné «Confirmar» en la invitación del Instituto Internacional de Finanzas más elitista del mundo. Si Evelyn es lo único que le importa, entonces les daré mi bendición. En siete días, desapareceré de su mundo para siempre… y me llevaré a mi bebé conmigo.
¡Ni en esta vida! ¡Te suelto ya! - undefined novels & stories
Gordocabeza
Renací. Volví a los 18 años, justo antes del examen de admisión a la universidad. Era el año en el que Diego Alonso más me amaba, y también el último. Porque ya había conocido a su verdadero amor, Valeria Reyes, la mujer por la que se enamoraría de verdad. Por ella, fue capaz de todo, al punto de que me pidió ser su novia, solo para distraerme de mis estudios. Así que en lugar de la universidad de élite en la que hubiera podido entrar, terminé en una simplemente ordinaria. Hasta fingió un accidente para retenerme y que me perdiera el concurso; todo para que Valeria ganara esa medalla de oro. En otra ocasión, cuando Valeria perdió mucha sangre, él me manipuló para que donara una cantidad excesiva. Esto arruinó mi salud para siempre, dejándome con dificultades para quedar embarazada. Al final, Diego se vio forzado a casarse conmigo, pero pasaba los días sumido en la depresión, obsesionado con las fotos de su amor. El día que supo que Valeria se casaba, me abandonó sin piedad y se quitó la vida por amor. En esta vida, por fin estoy despierta. No volveré a amarlo. Solo quiero ser egoísta, y amar únicamente a mí misma. Entonces cuando Diego me preguntó con arrogancia: —Renata, ¿quieres ser mi novia? Yo, tranquilamente, negué con la cabeza. —No.
Sin Familia, Decían: Regresé Como Reina - undefined novels & stories
Rosemary
La noche de mi fiesta de compromiso, Luca Moretti se acercó a mí acompañado de su amor de la infancia. —Clara se manchó el vestido por accidente —dijo—. Préstale el tuyo por un rato. Luego añadió: —Todos saben que tú eres la protagonista de esta noche. No importa lo que lleves puesto. Ni siquiera me molesté en protestar. Para entonces, Clara ya tenía mi vestido en sus manos. Me quedé detrás de la puerta trasera, entreabierta, con un vestido negro prestado, mientras sus amigos reían y bebían whisky. —Luca, ¿tu verdadera prometida no se va a enojar? —preguntó alguien. Él apenas levantó la vista de su vaso. —Anna va a convertirse en una Donna. Tiene que aprender a comportarse con clase. Otro hombre soltó una carcajada. —Además, es huérfana. ¿Adónde podría ir sin ti? Luca sonrió. —Ella no puede dejarme. En realidad, no sabían que nunca había sido huérfana. Durante cinco años había ocultado el apellido Valenti porque quería que Luca me amara por quien era, Anna, no por ser la hija de los Valenti. Mi padre era el Jefe Supremo de la mafia, el hombre ante quien todos rendían cuentas en las reuniones de la Alta Mesa. Esa noche, dejé el anillo de esmeralda de los Moretti junto al libro de visitas y llamé a casa. —Papá, no voy a casarme con Luca. No vengas a Chicago.
Cuando mi amor de cien años se convirtió en cenizas - undefined novels & stories
Peachy
Estaba a punto de formar un vínculo de sangre con otro lord vampiro. Pero mi pareja de un siglo, Kaelan, no tenía ni idea de esto. Él se encontraba demasiado ocupado encariñándose con su nueva asistente humana, Sylvia. Han pasado noches enteras en su oficina, bajo el pretexto de estar «investigando sangre sintética». Incluso convirtió nuestro aniversario de cien años en la fiesta de cumpleaños de ella. Ese día, frente a todos, Kaelan le presentó un pastel Selva Negra decorado con «Silver Bells». Ellos se reían, untándose glaseado el uno al otro. Se olvidaron que esas flores son un veneno mortal para mí. Mi poder se hizo añicos. La agonía me desgarró mientras las sombras se desataban, incontrolables. Los guardias de mi familia tuvieron que arrastrar mi cuerpo convulsionando. Y, mientras yo me recuperaba sola en la bóveda fría y oscura, Kaelan seguía en la fiesta, bañándose en los vítores para él y Sylvia. La sangre en mis venas se convirtió en hielo. Un siglo de amor y esperanza se redujo a cenizas. En ese momento, acepté el arreglo de mi familia. Sin dudarlo. Una unión con el lord del Trono de Obsidiana; un vampiro del que dicen que es la encarnación del poder.
Renacida para Escapar de la Familia Mafiosa - undefined novels & stories
Clara
Para devolverle a mi amor platónico el derecho de heredar su familia mafiosa, le di una de mis córneas. Sin embargo, cuando él recuperó la vista, mi familia prefirió que se casara con mi hermana mayor en lugar de conmigo. En mi vida pasada, intenté encontrarlo y explicarle todo, pero me rechazó. Por si fuera poco, mi familia me exilió y morí la noche de su boda con mi hermana. Y entonces, renací antes de mi exilio. Esta vez, decidí abandonar mi grupo mafioso y a mi amor platónico por voluntad propia... Pero, ¿aquel jefe mafioso despiadado? Él se derrumbó por completo.
Después de 99 decepciones, ya no quiero su amor - undefined novels & stories
Zafira
El día de mi boda, mi hermana menor regresó al país de improviso. Mis papás, mi hermano y mi prometido me dejaron sola y se fueron al aeropuerto a recibirla. Mientras ella subía a sus redes una foto grupal, presumiendo que todo mundo la adoraba, yo marqué una y otra vez: me colgaron todas las llamadas. El único que contestó fue mi prometido: —No hagas un drama; la boda se puede volver a celebrar. Ese día me convirtieron en el hazmerreír de la boda que tanto había esperado. La gente señalaba, se burlaba, y yo tragué en seco. Respiré hondo, arreglé todo yo sola y, en mi diario, escribí un número nuevo: 99. Era la decepción número noventa y nueve. Entendí que no iba a seguir esperando su amor. Completé la solicitud para estudiar en el extranjero y empaqué mi maleta. Todos creyeron que, por fin, me había calmado. No sabían que ya me iba.
Renací Para Salvarte - undefined novels & stories
Cocojam
Un cazador renegado en una misión suicida emboscó a Lucius Nightshade, el Progenitor Vampiro Original. Pero mi compañero de sangre, Julian Thorne, y sus guardias de élite no estaban allí. Se encontraban en un baile de máscaras a medianoche para jugar a ser los guardaespaldas de su amor de la infancia, Lilah. No invoqué el vínculo de sangre para llamar a Julian. En su lugar, con un embarazo de ocho meses a cuestas, me abalancé sobre Lucius. Sacrifiqué mi cuerpo para protegerlo de la mortal metralla de plata. Porque en mi vida pasada, sí invoqué el vínculo. Julian abandonó a Lilah, se teletransportó y salvó a Lucius. Por esa hazaña, se ganó una silla en el Alto Consejo y se convirtió en el Lord de su clan. Pero Lilah, furiosa por el abandono, huyó del territorio seguro en un ataque de ira. Al quedar sola y desprotegida, los peores enemigos de nuestro clan la descuartizaron. Julian no pronunció una sola palabra al principio. Pero el día de mi parto, me arrastró a la fuerza hasta la Celda de Luz Solar. Sus colmillos me rozaron la oreja, peligrosos y fríos. Sus manos temblaron con violencia sobre mis hombros, llenas de dolor y una rabia maníaca. —¡El Progenitor tenía muchos guardias de élite! ¿Por qué tuviste que llamarme a la fuerza? ¿Acaso soy solo un escalón para ti? No me amas. Solo querías el lujo de ser la esposa de un Lord, ¿verdad? Además, ¡Lilah no estaría muerta si no fuera por tus malditos celos! ¡Vas a sufrir mil veces peor que ella! Luego, sin piedad, nos empujó a mí y a mi recién nacido a la luz abrasadora del sol. Vi con horror cómo mi bebé se convertía en cenizas a mi lado. Cuando volví a abrir los ojos, el hedor a polvo de plata llenó el aire. Estaba de vuelta en el momento en que emboscaron al Progenitor Lucius.
Dieciséis Viajes, Una Traición - undefined novels & stories
Josefina Salas
Durante los cuatro años de universidad, al inicio y al final de cada semestre, Gael Montenegro compraba los boletos de tren para mí y para mi mejor amiga, Micaela Rojas. Siempre decía que los había comprado demasiado tarde y que por eso nunca había conseguido tres asientos juntos. En cuanto recibíamos los boletos, Micaela lo regañaba en nuestro grupo de chat: —Gael, ¿se puede ser más inútil? Compraste tres boletos y acabamos en tres vagones distintos. La próxima vez, aunque tengas que viajar de pie, te quedas al lado de Luciana. Si no, yo misma voy a hacerte pagar. Él le respondía de inmediato: —¿Y tú quién eres para decirme qué hacer? Aunque tuviera que pasar todo el viaje de pie junto a Luciana, no sería asunto tuyo. Yo les creí. Incluso aquella vez que pasé seis horas sola en clase económica, con fiebre y llamándolo más de diez veces en plena noche sin que contestara, pensé que se había quedado dormido en otro vagón. Todo cambió durante el viaje de fin de carrera, cuando un pasajero me pidió que intercambiáramos asientos. Me abrí paso por los vagones hasta el lugar que me había cedido y encontré a Micaela con mi abrigo puesto y la cabeza apoyada en el hombro de Gael, mientras ambos compartían un par de audífonos. Al verme, Gael solo se quitó uno de los audífonos y se enderezó. —Antes de que digas algo, siempre hemos respetado los límites. Te lo oculté porque sabía que te pondrías nerviosa si descubrías que íbamos a pasar seis horas sentados juntos. Micaela dio unas palmaditas en el asiento a su lado. —Soy tu mejor amiga. ¿No prefieres que sea yo quien se asegure de que tu novio respete los límites, en vez de que viaje junto a una desconocida? En ese momento, una empleada del tren se acercó sonriendo y les entregó dos etiquetas de equipaje a juego, pensadas para parejas. —El sistema muestra que, durante los últimos cuatro años, viajaron juntos dieciséis veces y siempre tuvieron asientos contiguos. Por eso quisimos darles este recuerdo. Solo después de decirlo reparó en mí. Consultó de nuevo los datos de la reserva y preguntó: —¿Ella también es amiga de ustedes? Veo que su boleto forma parte de la misma reserva. Qué curioso… En cada reserva de tres boletos, a ella le tocó sentarse sola. El vagón quedó en silencio. Al ver que Gael evitaba mi mirada, por fin lo entendí. Ellos jamás habían viajado separados.
La Novia Sustituta del Clan Serpiente - undefined novels & stories
Copita
En la competencia de pociones, mi hermana adoptiva me robó la poción que yo misma preparé y, gracias a eso, se llevó toda la gloria de la noche. Nadie imaginaba que aquel torneo, más que un espectáculo cualquiera, era en realidad la forma en que el clan de los Serpientes elegía esposa para su heredero: un hombre temido por su crueldad e incapaz de tener hijos. Esa misma noche, el clan de los Serpientes mandó un contrato nupcial: la autora de la poción debía casarse con el heredero. Cuando mi prometido se enteró, perdió la cabeza. Sin pensarlo dos veces, se acostó con mi hermana y así sellaron su pacto. Con la marca del lobo todavía quemándole la espalda, mi hermana se plantó frente a mí, descarada, restregándome en la cara lo que había conseguido. —Tu prometido ya es mío, querida hermana. ¿Y ahora qué? En tres días cumples veinticinco y, si nadie se casa contigo, el Consejo te va a mandar con uno de esos errantes, viejos y abusivos que nadie quiere. Ella creía que me tenía acorralada. Se equivocaba. Aún me quedaba una salida. Fui a buscar a mis padres, que en ese momento intentaban arreglar el desastre causado por mi hermana. —Si ella no quiere casarse con el heredero de los Serpientes —dije con firmeza—, ¡entonces lo haré yo!
La Princesa Alfa Que Él Perdió Para Siempre - undefined novels & stories
Daisy
Para prepararme para el papel que me esperaba, oculté la verdad… que era la única hija de un Rey Alfa. En mi primer año en la manada Luna Oscura, me enamoré de Leo —el hijo menor del Alfa— en el instante en que lo vi. Fueron tres años de amor. Aquel hombre frío y despiadado me consentía hasta el exceso. Y aun así… nunca aceptó realizar conmigo la ceremonia de marcaje. Más tarde descubrí la razón: su manada jamás me consideró digna. Después de todo, la manada Luna Oscura era la más poderosa de los Territorios del Norte, y a sus ojos, yo no era más que una loba errante sin nombre, proveniente de una manada insignificante. A medida que los susurros sobre la diferencia entre nuestros rangos se hacían cada vez más fuertes, decidí contarle la verdad sobre mi linaje. Pero entonces Leo empezó a desaparecer… día tras día. Hasta que, en la noche noventa y nueve de su ausencia, vi una historia en la red social de su amor de infancia. Un árbol de Navidad… decorado con juguetes sexuales. El texto decía: "Leo me lo prometió… la noche de nuestra ceremonia de marcaje, vamos a probarlos todos." Antes de que pudiera siquiera asimilarlo, mi teléfono vibró de nuevo. Un mensaje directo. De la misma mujer. "¿Tienes idea de cuánto me necesita Leo? Cada año, en tu cumpleaños, en cada aniversario… espera a que te duermas y luego viene a pasar la noche conmigo." "Una loba de sangre noble como yo es la única digna de ser su compañera. Tú no eres más que un estorbo entre un Alfa y su Luna." Me quedé mirando las palabras en la pantalla, con el pulgar suspendido en el aire. “¿Debería enfurecerme? ¿Debería derrumbarme?”, me pregunté. Nada… no sentía nada. Solo un vacío, justo donde antes estaba mi corazón. Bien. Este amor contaminado… este hombre… Ya no significaban nada para mí. Cerré los ojos y extendí mi mente a través del enlace mental, buscando a mi padre, el Rey Alfa. "Papá, acepto volver a casa… y heredar el trono."
¡Sorteé a mi esposo y me salió un bombón! - undefined novels & stories
Fernanda
El día que cumplo veinte años, mis papás ponen ante mí las fotos de herederos de las grandes dinastías empresariales del país para que elija con quién formalizar una alianza. En mi vida anterior escogí sin dudar a Alonso Rivas, el heredero más brillante de la élite capitalina. Después del matrimonio supe que la mujer de sus sueños, Daniela Romero, se hundió en una espiral de dolor: una noche, borracha en un bar, fue agredida por unos sujetos; intentó quitarse la vida tres veces. Alonso decidió que yo era la raíz de todo, le regaló a Daniela los bienes de mi familia y vació a los Molina. Al final, incluso la dejó cortar los frenos, condenándonos a los tres a morir en un accidente brutal Esta vez, con los ojos cerrados, elegí al azar una foto. Dejé que el destino eligiera por mí. Al final, Alejandro de la Vega el destino lo trajo a mi lado, heredero de Guadalajara: austero, espiritual, con el corazón en paz. Pero cuando entré del brazo de Alejandro a nuestra fiesta de compromiso… Alonso enloqueció.
El Alfa Que Persiguió La Sombra De Su Luna - undefined novels & stories
Cher
Mi pareja, el Alfa líder de la manada, promete serme fiel para toda la vida. Sin embargo, en nuestra noche de aniversario, percibo el olor de otra en él. Más tarde, en una reunión, me toma de la mano y me mira con ternura. Me asegura que soy la única a la que amará en esta vida. Pero unos instantes después, lo descubro fuera del privado con su amante, que está colgada de su cuello. Le presume a sus amigos lo emocionante de su aventura. Solo empieza a entender cuando los sabios de la familia lo azotan hasta dejarlo al borde de la muerte con látigos de plata. Cuando grita mi nombre en medio de su delirio por la fiebre, algo cambia. Por fin está aprendiendo lo que significa perder a alguien. Su abuelo me llama para suplicarme. —Se está muriendo. Por favor, ven a verlo una última vez. Mantengo la calma al responder. —Fue su decisión. No entiende que hay traiciones que nunca se pueden perdonar. No hay vuelta atrás desde el momento en que ocurren.
Promesas al atardecer - undefined novels & stories
Bellefort
Tres días antes de mi boda, descubrí que Shane Dawson había cambiado el lugar de la ceremonia. En vez de celebrarla en la casa de la abuela Mae, en el sur, la trasladó al Castillo del Sol, un castillo de estilo gótico que Tania Collins, su amor de la infancia, adoraba. Fui a pedirle una explicación, pero antes de entrar lo escuché quejarse con un amigo. —Menos mal que Tania tiene buen gusto. De lo contrario, se habrían burlado de mí toda la vida. Su amigo le recordó: —¿No le prometiste que la boda sería en la casa de su abuela? ¿No te preocupa que se enfade y se niegue a casarse contigo? Shane soltó una risa orgullosa. —Los Quinn están al borde de la quiebra. Casarse conmigo es la única salida que le queda. No puede darse el lujo de arriesgarse. Ya le pedí al organizador de la boda que la llamara. Seguro que ahora mismo anda desesperada intentando cambiar su vuelo. La rabia y la humillación me consumían por dentro. Me mordí el labio y, al final, di media vuelta y me fui. Tres días después, la boda en el castillo se celebró como estaba previsto. Pero yo no cambié mi vuelo. No aparecí. En lugar de eso, en el viejo patio de la casa de la abuela Mae, intercambié anillos con otro hombre. Hasta el día de hoy, Shane sigue sin entenderlo. Yo nunca acepté casarme con él porque fuera mi única salida. Acepté porque lo amé durante diez años. Pero, cuando ese sueño llegó a su fin, también llegó el momento de elegir un camino diferente.
Persiguiendo a su donna abandonada - undefined novels & stories
Rose
Después de perder a mi bebé, finalmente abandoné todos los hábitos que tanto le molestaban a Matteo Cassano. Él prefería pasar la noche con Seraphina; yo dejé de marcarle al teléfono. Podía desaparecer de la casa por días; yo dejé de quedarme despierta esperándolo. El día del accidente de tránsito, con la pierna fracturada, solo le pedí al médico una cosa: «A él no lo llame». Curiosamente, mi nueva actitud comenzó a molestarlo. Le irritaba mi paz y no dejaba de exigirme explicaciones de por qué lo trataba con tanta indiferencia. Nunca le dije que ya había firmado los papeles del divorcio y que había aceptado la invitación para participar en un proyecto de investigación médica altamente confidencial en Zúrich. En siete días, cortaría por completo cualquier comunicación con el mundo exterior. Matteo asumió que yo solo estaba haciendo un berrinche. Estaba convencido de que volvería a él tarde o temprano, tal como lo había hecho incontables veces en el pasado. Cuando la notificación del divorcio llegó a la mansión Cassano, finalmente comprendió que me lo había llevado todo y que había cortado todas las vías de contacto conmigo. La mujer que alguna vez lloraba por él si se retrasaba tan solo una hora en llegar a casa, jamás volvería a mirarlo.
El Juguetito De Mi Esposo - undefined novels & stories
Crystal K
Mi mejor amiga, Maya, voló desde Miami para la semana de mi despedida de soltera. Eran mis últimos días de libertad. Insistió en organizar una noche de chicas para celebrar y pidió toda mi comida favorita a domicilio. Me pidió que le cuidara el celular y esperara un momento. Entonces, la pantalla se iluminó. Era un mensaje de un hombre. Una foto sin camisa. “Mi arma está lista para ti esta noche”. Llegó otra foto vibrando. Juguetes sexuales. Accesorios de bondage que parecían sacados de una película. Sentí que la cara me ardía. El corazón me latía descontrolado contra las costillas. Acababa de tropezarme con su vida secreta. Pero la siguiente imagen me cortó la respiración. Era un primer plano del pecho del hombre. Tenía una cicatriz que yo conocía mejor que mi reflejo. Era de mi prometido, Luciano Carbone.
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