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Psicópata Liarse con alguien Short Stories & Novels

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El Oso de La Cabañita - undefined novels & stories
Melanie Grande
—Esto sabe muy raro... y me duele la boca... Atrapada en aquel infierno nevado, busqué calor en los brazos del hombre maduro que también estaba atrapado allí conmigo. Esa cosa enorme me llenaba la boca; su intenso olor me mareaba y la saliva tibia se me escurría de los labios. Las manos ásperas del hombre me rozaban la piel y manoseaban mis pechos. En aquel infierno nevado, él jadeaba mientras me empujaba la cabeza con brusquedad y no paraba de estremecerse de placer. —Cosita buena, lame más ahí para que salgan más nutrientes; si no, nos moriremos congelados en esta cabaña.
¿¿¿Mi Compañera Es Estrella NoPor??? - undefined novels & stories
Lucía Tormentas
“No traigo calzones”. Cuando la bonita de mi mesa me puso esa nota en la mano, el corazón me retumbaba como tambor. Acto seguido, me pasó una segunda nota. “Quiero meterme algo en la boca, ¿qué me recomiendas…?”
El Nuevo Muñeco De La Vecina - undefined novels & stories
Erosi
Mi mamá tiene una tienda de artículos para adultos. Ese día estaba tan cansado que me quedé a descansar ahí, pero sin querer quedé atrapado en una cama erótica. Cuando la señora Rebeca de al lado entró a la tienda, me confundió con la novedad del catálogo y me bajó los shorts...
La Cura A Mi Calentura - undefined novels & stories
Héctor Cerrajas
—Sé buena y ponte en cuatro. La terapia de apoyo ya no es suficiente; tengo que ayudarte yo mismo. Soy la más bonita de la universidad y tengo una adicción. Después de dejarlo seco, mi novio, Iván, empezó a temer que mi adicción me llevara a serle infiel, así que me mandó con el médico del campus para que me curara. Nunca imaginé que el tratamiento de ese médico fuera tan raro. Al final hasta se bajó los pantalones y sentí algo duro y caliente que se me clavaba por detrás...
Un Semental Para Navidad - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—Pervertido... llevas mucho tiempo con las ganas, ¿verdad?... En Nochebuena, mi hermano trajo a casa a una novia de lo más sensual y provocadora. Con que me provocara de todas las formas posibles ya era suficiente, pero ni siquiera me dejó tranquilo cuando fui al baño. Entró con una cubeta y se agachó frente a mí: —Ayúdame a lavarme las nalgas... ¿sí? ¿Cómo iba a contenerme ante semejante escena? Entonces, extendí la mano...
Inseminación Corporativa - undefined novels & stories
Leep
—Sigue, no pares. Hazla gritar, quiero escucharla. Esa noche, ya tarde, en la recámara, le hice trizas el fino y delicado camisón de seda a la esposa del jefe. No llevaba nada debajo. Ese cuerpazo de metro setenta se estremecía bajo mis manos, y sus piernas blancas y esbeltas se me enroscaban a la cintura con fuerza, casi sin querer, mientras seguía con el celular en la mano y la llamada del jefe en altavoz. Atrapada entre la vergüenza y un placer arrollador, se aferraba a las sábanas, indefensa, mientras gemía mi nombre sin darse cuenta. Justo cuando, con mi miembro tan duro que me dolía en la mano, lo alineaba con su sexo empapado, a punto de embestirla con fuerza, alguien abrió la puerta de la recámara.
¡Suegrito! Me atoré en la lavadora - undefined novels & stories
Mangonel
Cuando lavaba la ropa con el trasero levantado, me embistieron por atrás y terminé metida en la lavadora. Mi trasero carnoso quedó expuesto afuera, sujetado por sus manos fuertes. No podía ni moverme. Su mano enorme me acariciaba por detrás como quería. Empecé a ponerme bien caliente y el placer hizo que hasta las piernas me temblaran. Volteé a ver quién me estaba haciendo esto, y me di cuenta de que era ni más ni menos que mi suegro.
Fotos De Mal Tercio - undefined novels & stories
Lucía Tormentas
—Qué... qué delicia... nadie me la mete como tú... Soy fotógrafo de desnudo artístico. A través de mi lente he capturado a incontables mujeres en sus poses más seductoras y desinhibidas. Las mujeres que pasan por mi cámara, sin importar cómo fueran antes, terminan convertidas en modelos de primera. Por una sola razón: todas fueron moldeadas por mí. En la penumbra de la habitación, la mujer estaba desnuda, hincada a cuatro puntos sobre la cama, jadeando mientras su pecho subía y bajaba. Tenía las mejillas encendidas, la mirada llena de deseo, y solo su trasero redondo y perfecto, sostenido por mis manos, seguía en alto...
El masajista ciego - undefined novels & stories
Blanca Estelar
Con la epidemia se vio afectado mi sueldo, y para ganar más dinero con el que mantener a mi familia, volví a mi profesión anterior de masajista ciego a tiempo parcial. Sin embargo, lo que no me esperaba fue que había un servicio especial oculto en la última planta de ese salón de masajes. La primera clienta que atendí allí fue Cecilia Lagos, la bella presidenta de mi empresa, y quería que le diera un masaje especial...
Ordeñando a la Nodriza - undefined novels & stories
Verde
"Como mi matrimonio no iba bien, no me quedó de otra que salir a trabajar de nodriza para ganar dinero, y sin querer terminé descubriendo un asunto privado de mi jefe. Creí que, si hacía como si nada hubiera pasado, podría dejarlo atrás, pero, para mi sorpresa, después de eso él me llamó. Y dentro de mí también se agitaban pensamientos que no debía tener..."
Detrás de Cámaras - undefined novels & stories
Mangonel
La vecina europea se vestía de forma provocadora; tenía un cuerpo sensual y unos pechos generosos que resaltaban en su figura delicada. Se llamaba Lía. Una noche vino a pedirle a mi esposo que le arreglara la computadora, pero desde dentro alcancé a escuchar gemidos subidos de tono. —¿Quieres probar mi nuevo piercing en la lengua? Considéralo mi pago por la reparación. Enseguida, Silvestre también empezó a gemir de placer. No pude evitar tenerle celos a Lía; hacía mucho que mi esposo no disfrutaba así conmigo. Mientras escuchaba esos gemidos, me metí despacio la mano en el pantalón, pero no logré quitarme las ganas. Dicen que el esposo de Lía tiene un aro de piercings ahí abajo; se me antojaba probarlo desde hacía rato. Si Lía se atrevió a seducir a mi esposo, entonces yo también voy a probar esos piercings.
Aprobó El Examen Sentada En Mis Piernas - undefined novels & stories
Mangonel
—Señor instructor, ¿qué es eso duro que siento ahí abajo? En la escuela de manejo, dentro del Instituto de Artes de San Pedro, estaba dándole clases a una alumna de primer año bastante atractiva. Nunca me imaginé que esa chica, que a primera vista parecía ingenua, vendría vestida de manera tan provocativa e insistiría en sentarse sobre mis piernas para que le enseñara a manejar “mano a mano”. Durante todo el trayecto, tuve que resistir mis impulsos y concentrarme en enseñarle bien, ignorando a propósito cómo se frotaba contra mí, a veces sin querer y otras no tanto. Pero quién iba a decir que soltaría el embrague demasiado rápido. El motor se apagó y dio una sacudida. Ella cayó de sentón entre mis piernas. El impacto se sintió en su zona más íntima. Y lo único que traía puesto era una faldita corta y ropa interior de tela muy delgada.
El Pervertido De Mis Fantasías - undefined novels & stories
Romanticuyo
Cuando el lente del telescopio del departamento de enfrente se posó en mí, yo estaba acurrucada en la cama, temblando todita mientras jugaba con mi juguetito. Al darme cuenta de que alguien me espiaba, el pánico llegó acompañado de una oleada abrumadora de placer y emoción. Alcancé el orgasmo bajo esa mirada ardiente, deshecha, como si esa misma mirada me acariciara y jugara conmigo. Hice lo más atrevido de mi vida. De frente a esa mirada ardiente a la distancia, abrí las piernas poco a poco para mostrarle cómo me metía el juguetito. Pero en ese momento aún no lo sabía… Que en el futuro, aquella mirada me haría perder el control hasta la perdición.
Los Sabrosos Melonis de La Verdad - undefined novels & stories
Viejo Verde
—Por favor… Dámelo, me arde mucho ahí abajo, el calor me está matando... ven... Por las escaleras de emergencia del edificio, en penumbra, miré a esa vecina guapa con la cara encendida y se me aceleró el pulso. Quise dar el paso para ayudarla, pero vacilé, y de pronto ella abrió las piernas frente a mí... Al ver lo mojada que estaba, ya no pude contenerme...
El Semental De Los Tres Huevos - undefined novels & stories
Benito Camelier
—Como no logro curarte desde la mente, voy a tener que iniciar el tratamiento de manera física. Ven aquí. La despampanante doctora Paulina se quitó la ropa interior y se recostó en la camilla. Abrió las piernas y, con un gesto coqueto, me hizo señas para que me acercara.
La Bestia Ordenada A Embarazarme - undefined novels & stories
Leep
—Señora Valle, el jefe me ordenó… que la embarazara. Durante una fiesta en yate, llevaba un vestido de seda con tirantes y sin sostén, pero el empleado más despiadado de mi padre me arrinconó y me puso en una situación humillante. Me costó mucho escapar, pero cuando nos llevaba a mi esposo y a mí de regreso a casa, inició su “misión”. Nos detuvimos en un semáforo en rojo, como si aquella pausa formara parte de su plan. Mi esposo estaba tirado en el asiento trasero, borracho y perdido. En el asiento delantero, la enorme mano áspera y ardiente de Dylan Valenzuela ya había apartado sin piedad mi tanga delgadita mientras sus dedos húmedos y calientes me penetraban con fuerza.
La Desconocida que Me Encendió en el Show - undefined novels & stories
Mangonel
—Ay papi, ya no sigas, me voy a venir… En el auditorio, la multitud era un caos absoluto. Aproveché el tumulto para empujar a propósito a la chica que tenía delante de mí. Traía una faldita de colegiala bastante sexy. Sin pensarlo dos veces, se la levanté para repegarme contra sus nalgotas. Lo que me mataba era que su ropa interior era delgadísima. Sentir ese trasero tan rico y jugoso hizo que perdiera la razón. Y lo más increíble de todo fue que ella parecía estar disfrutando el repegón.
El Hueco Que Dejó Papá - undefined novels & stories
Mangonel
—Me pica muchísimo. Mi papá salió, ayúdame a rascarme con la cuchara. En la mesa, la hija de mi amigo había comido demasiados ostiones; las hormonas se le alborotaron y el deseo se le desbordó. Llevaba una minifalda; sus piernas se abrieron hacia mí, dejando ver su tentador calzoncito blanco. Llevaba años sin estar con una mujer, y al ver la intimidad ligeramente hundida de la jovencita sentí que el cuerpo me traicionaba. Me desabroché el pantalón, saqué mi hombría y la agité frente a ella. —¿Qué tanto te va a ayudar una cuchara? Ráscate con esto.
El jade rojo: El ritual a la adultez - undefined novels & stories
Ayu
No había hombres adultos en mi pueblo. Cuando las chicas cumplían 18 años, se celebraba un ritual a la adultez colectiva en el templo. Adolescentes con vestimenta tradicional hacían cola para entrar en el templo y salían con expresiones de sufrimiento y placer. Melinda cumplía 18 años, pero, qué raro, la abuela no la dejaba asistir. Se coló en el templo de noche y salió con aire casada, no podía ni andar firmemente, además de que se veía sangre goteando entre sus piernas.
Caminito de mi Escuela - undefined novels & stories
Cazzandro
—No me lama ahí… Me está llamando mi esposo… Contesté, muerta de vergüenza. No dejé que mi marido, del otro lado de la línea, se diera cuenta de que en ese momento yo tenía a otro hombre con la cabeza hundida entre mis piernas…
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