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34
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Mafia
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Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
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Mejor Amiga
Escoria
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Vampiro
Calculador/a
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Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Independiente Reencarnación Short Stories & Novels

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Mi prometido me mató a mí y a nuestro hijo por su primer amor - Reencarnación novels & stories
Zafira
Al renacer en esta segunda vida, tomé una decisión: mantendría la máxima distancia posible de Santiago Fernández. Cuando lo vi llegar como director a mi empresa, renuncié esa misma tarde. Cuando compró un apartamento en mi edificio, me mudé al otro extremo de la ciudad. Y cuando anunció que dirigiría el imperio familiar desde aquí, solicité mi traslado internacional. En mi vida anterior, lo había obligado a casarse conmigo usando mi embarazo como chantaje. Pero justo el día de la boda, su primer amor regresó. Al vernos juntos en el altar, corrió hacia la terraza y saltó al vacío. Santiago fingió que nada había pasado y se casó conmigo, sonriendo. El día de nuestro aniversario de bodas, nos llevó a mi hija y a mí a hacer puénting. Pero él cortó las cuerdas, y mi hija y yo caímos, muriendo destrozadas. Después de nuestra muerte, se inclinó sobre nuestros cuerpos y rio con crueldad: —¡Si no fuera por ti, Valentina no se habría suicidado! ¡Ahora ve y págale por tu culpa! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado a esa noche en que usé mi embarazo para obligarlo a casarse.
El Velo de la Venganza - Reencarnación novels & stories
Surpluma
El todopoderoso del círculo de élite en la capital, Leonardo Cruz, iba a casarse con mi hermana Valeria. Todo el mundo decía que era un pervertido impotente, y que casarse con él era condenarse a una vida de sufrimiento. Valeria lloraba desconsolada, como una actriz de telenovela. Yo la llevé aparte y le susurré: —Me casaré en tu lugar, pero tú tienes que ir al pueblo y cuidar la caja fuerte bajo la tumba de mamá. No puedes tocarla en tres años. Ella creyó que estaba llena de una herencia millonaria, así que aceptó encantada. Mientras miraba su rostro codicioso, no pude evitar soltar una risa fría por dentro: "Querida hermana, cuídala bien. Quiero ver si de verdad puedes sostener toda esta fortuna que estás a punto de recibir."
¡Ni en esta vida! ¡Te suelto ya! - Reencarnación novels & stories
Gordocabeza
Renací. Volví a los 18 años, justo antes del examen de admisión a la universidad. Era el año en el que Diego Alonso más me amaba, y también el último. Porque ya había conocido a su verdadero amor, Valeria Reyes, la mujer por la que se enamoraría de verdad. Por ella, fue capaz de todo, al punto de que me pidió ser su novia, solo para distraerme de mis estudios. Así que en lugar de la universidad de élite en la que hubiera podido entrar, terminé en una simplemente ordinaria. Hasta fingió un accidente para retenerme y que me perdiera el concurso; todo para que Valeria ganara esa medalla de oro. En otra ocasión, cuando Valeria perdió mucha sangre, él me manipuló para que donara una cantidad excesiva. Esto arruinó mi salud para siempre, dejándome con dificultades para quedar embarazada. Al final, Diego se vio forzado a casarse conmigo, pero pasaba los días sumido en la depresión, obsesionado con las fotos de su amor. El día que supo que Valeria se casaba, me abandonó sin piedad y se quitó la vida por amor. En esta vida, por fin estoy despierta. No volveré a amarlo. Solo quiero ser egoísta, y amar únicamente a mí misma. Entonces cuando Diego me preguntó con arrogancia: —Renata, ¿quieres ser mi novia? Yo, tranquilamente, negué con la cabeza. —No.
Amor, Traición y Venganza: mi segunda vida - Reencarnación novels & stories
Zafira
En mi vida pasada, obligué a Diego Ramírez —hijo de una familia en quiebra— a casarse conmigo usando como excusa el hijo que llevaba en mi vientre. El día de la boda, su amor verdadero dejó una carta de despedida antes de lanzarse al mar: “Al final, el verdadero amor nunca puede vencer al poder. Me rindo.” Cuando Diego recibió la noticia, no mostró la menor reacción; incluso sonrió mientras terminaba la ceremonia conmigo. Pero medio año después, el día del aniversario luctuoso de esa mujer, nos llevó a mí y a mi hijo de tres años a bucear. Me arrancó la manguera de oxígeno a mí y a mi hijo bajo el agua, y los dos fuimos ahogados vivos. Tras mi muerte, vi cómo colocaba mi cadáver frente a la tumba de su amada, pidiéndole perdón. “Carmen, ya vengué tu dolor. Si allá, donde descansas, lo supieras, ¿te daría alegría?” Al abrir los ojos de nuevo, regresé a aquella noche en que usé a mi hijo para obligarlo a casarse conmigo.
Mi venganza estalla: ¡Ojo por ojo! - Reencarnación novels & stories
Don Frescura
La discípula de mi esposo, Camila, alardeaba de su técnica de desactivar bombas con los ojos cerrados, guiándose solo por la intuición. El resultado fue un error de juicio que activó el sistema de detonación de respaldo de la bomba. Yo tuve que intervenir de emergencia, usando el peligrosísimo método de condensación con nitrógeno líquido para salvar todo el edificio. A Camila la apartaron de la primera línea y, además, la suspendieron. Mi esposo, Sergio, quiso hablar en su defensa, pero yo me interpuse resueltamente: —Si la defiendes ahora, no la salvarás y te hundirá con ella. Hasta a ti te suspenderán. Abrumada por la presión, Camila terminó con su vida provocando una explosión. En una carta que dejó, acusaba a Sergio: “En el momento que más necesitaba de él, él prefirió lavarse las manos.” Sergio no dijo nada. Solo guardó esa carta como un tesoro en su estudio. Años después, Sergio ya era un experto en desactivación de bombas, famoso en todo el país. Durante un ataque terrorista, unos secuestradores me colocaron una bomba de tiempo. Él acudió en persona a desactivarla, pero frente a mí, repitió el mismo error fatal de su discípula. Mirando la cuenta atrás, me dijo con una sonrisa burlona: «Mira, solo estaba nerviosa aquella vez. ¡Si la hubiera apoyado entonces, ahora ella sería la heroína!». La bomba estalló. Quedé hecha añicos. Al abrir los ojos otra vez, había vuelto a aquel momento en que él intentaba defender a su discípula. Lo que él no sabía era que en ese edificio se albergaba un servidor crítico con los secretos nacionales de máximo nivel.
La boda que nunca fue mía​ - Reencarnación novels & stories
Luna Montero
El crucero tuvo un accidente, pero solo quedaba un lugar en el bote salvavidas. Los tres sorteamos, y me tocó a mí, pero quise cederle la oportunidad de vivir a Ezequiel. Mientras forcejeábamos, su amiga de la infancia se adelantó y subió de un salto. Pensé que nuestras vidas terminarían allí, pero, inesperadamente, el equipo de rescate llegó a tiempo y nos sacó de la inmensidad del mar profundo. Después de esto, Ezequiel y yo nos casamos. Pero nunca imaginé que, el día de nuestra boda, su amiga de la infancia regresaría a aquella misma área marítima y se lanzaría al vacío. Al enterarse de su muerte, Ezequiel se llenó de un dolor inmenso y luego echó toda la culpa sobre mí. ​Me encerró en el sótano cuando estaba embarazada, haciendo mi vida peor que la muerte. El día del parto, tuve una hemorragia masiva. Él le dijo al doctor que priorizara al bebé, abandonando mi vida sin dudar. A mi única hija que quedó le puso por nombre "Ana", y el nombre de su amiga de la infancia, fue "Anabel". Al final, morí llena de resentimiento. Cuando revivía, había vuelto al día después del accidente del crucero, cuando él me pidió matrimonio. Al ver a él tomando mi mano como en la vida pasada, diciendo que estaba dispuesto a satisfacer cualquier petición mía, retiré mi mano con tranquilidad. —Ezequiel, terminemos.
Renacimiento: Elegir a un Esposo Universitario - Reencarnación novels & stories
Lili Chi
Mi hermana y yo teníamos una fertilidad excepcional, un don especial que nos permitía concebir con facilidad. Ella se casó con un campesino pobre de la aldea y dio a luz cinco hijos varones. La familia prosperó y salió de la miseria. Yo me casé con el hijo del jefe de la aldea, Diego Suárez, pero solo tuve hijas. Atrapado en las ideas feudales que valoran más a los hijos varones, mi esposo me consideró una vergüenza y me mató a golpes junto a mis niñas. Al abrir los ojos de nuevo, había renacido en el día en que la casamentera vino a proponer los matrimonios. Al ver que Diego, contra todo pronóstico, eligió a mi hermana Lucía García, quien tenía una discapacidad en la pierna, entendí: él también había renacido. Creía que al casarse con ella tendría hijos varones, sin saber que él padecía un trastorno genético que le impedía engendrarlos. Señalé al joven estudiante pobre, delgado y silencioso en el rincón, y declaré sin rodeos: —¡Yo me casaré con él!
En esta vida no tengo corazón para amar - Reencarnación novels & stories
Luna Serena
La infancia de Adrián Rivas estuvo marcada por su primer amor. Pero cuando ella murió, él me odió durante diez largos años. Al día siguiente de nuestra boda, pidió ser enviado a una misión en la frontera. Durante una década le escribí incontables cartas, intentando acercarme una y otra vez… pero su respuesta siempre era la misma: —Si de verdad te sientes culpable… entonces muérete pronto. Hasta que un día fui secuestrada. Y él, solo y sin refuerzos, irrumpió en el escondite de los criminales para salvarme, recibiendo varias balas por mí. Antes de morir, con sus últimas fuerzas, me apartó bruscamente la mano y dijo: —Lo que más me arrepiento en esta vida… es haberte tomado por esposa. Si existiera otra vida… te ruego, no vuelvas a buscarme. En el funeral, la madre de Adrián lloraba de arrepentimiento. —Hijo mío, ha sido culpa mía… yo no debí obligarte. Su padre, lleno de odio, me gritó entre lágrimas: —Mataste a Clara, y ahora también a mi hijo. ¡Eres una desgraciada! ¿Porqué no te mueres tú también? Incluso el comandante, que insistió para que nos casáramos, bajó la cabeza con remordimiento. —Fue mi error, no debí separar a dos enamorados… Le fallé al camarada Adrián. Todos lamentaban la muerte de Adrián, incluyéndome a mí. Esa misma noche, fui expulsada del ejército y quedé sin ningún rumbo. En medio de la nada, en un campo solitario, bebí veneno y morí. Pero al abrir los ojos otra vez… regresé al día antes de nuestra boda. Esta vez, decidí cumplirles el deseo a todos.
Este Invierno Ya No Traerá Heladas - Reencarnación novels & stories
Helada
En el mercado negro, mi padre escogió para mi hermana mayor y para mí a dos gemelos como guardaespaldas. Mi hermana, sin pensarlo, se quedó con el hermano alto y corpulento, dejándome al “mudo”, que apenas seguía con vida. Me dio lástima y lo mantuve a mi lado. Como no hablaba, lo llevaba de un lugar a otro buscando médicos y remedios. Como tenía una severa misofobia, yo siempre mantenía cierta distancia entre nosotros. Creía que había sufrido algún trauma y por eso era así. Hasta que los enemigos de mi padre nos secuestraron a mi hermana y a mí. Él me dejó atrás, eligiendo sin titubear morir para recibir la bala por mi hermana. Antes de morir, habló por primera vez; con los ojos enrojecidos le dijo a mi hermana: —Por fin puedes verme. Y a mí, en cambio, me dijo: —En la próxima vida, te lo ruego, no me elijas. Entonces entendí que no era mudo ni tenía misofobia. Lo de “mudo” y “misofobia” era solo hacia mí. Al abrir los ojos de nuevo, había vuelto al día en que elegíamos guardaespaldas. Esta vez, cumplí su deseo.
Renací el Día del Secuestro - Reencarnación novels & stories
Mencía Pérez Juárez
Durante mi viaje de graduación con mi novio, Alfredo Barraza, nos secuestraron en un lugar apartado. Los secuestradores me agredieron sexualmente. Para salvarlo, me vi obligada a ganar tiempo y enfrentarme a ellos. Logré que Alfredo escapara, llamara a la policía y volviera con ayuda. Pero, después de que me rescataron, empezó a circular un video de la agresión. Todos me señalaban y me insultaban: —¿Esa no es la mujer que se revolcó con dos tipos en medio del campo? —La secuestraron y aun así parecía que hasta lo disfrutaba. Qué enferma. —¿Cómo alguien así todavía tiene cara para seguir viviendo? No tiene vergüenza. Le exigí a Alfredo que me dijera de dónde había salido el video, pero él evitó responder. Hasta quiso terminar conmigo. —Estoy a punto de entrar a trabajar en una empresa importante. No puedo tener una novia con esa reputación. Me das asco. Cuando estaba completamente desesperada, alguien me empujó desde la azotea. Al volver a abrir los ojos, había regresado al día en que nos secuestraron.
Esta vez mi historia se escribe sin ti - Reencarnación novels & stories
Zafira
Después de renacer, tomé la firme decisión de dejar de obsesionarme con mi amigo de la infancia, Federico Torres. En su fiesta de cumpleaños colgó un cartel que decía: «Prohibido perros y Clementina». Sin titubear, me largué a Hawái y puse océanos de por medio. Cuando comentó que el simple olor de mi perfume le revolvía el estómago, obedecí y me mudé sin chistar. Al graduarnos anunció que no pensaba respirar el mismo aire que yo en ninguna ciudad; hice mis maletas —rápido— y desaparecí para siempre. Por último, aseguró que mi mera existencia podía malinterpretarse ante su amor imposible. Asentí y, muy pronto, presenté en redes a otro chico como mi novio. Una y otra vez elegí lo contrario a lo que hice en mi vida pasada. Porque, en aquella otra vida, cuando por fin me casé con él, su amor ideal se arrojó desde un acantilado. Él me llamó asesina, me torturó, me quebró… y acabé devorada por los peces. Esta vez, lo único que quiero es vivir de verdad. Así que tomé de la mano a mi nuevo novio. Pero Federico se plantó en medio de la calle, con los ojos encendidos de rabia. —Clementina, ven conmigo ahora y olvidaré esta broma.
Renacer en el Palacio: La Venganza de Carmen - Reencarnación novels & stories
Sofía Larios
La boda con Diego Velázquez, heredero al reino, se vio empañada por la tragedia. María de Mendoza, la hija adoptiva de Lola —la nana que había cuidado a Diego desde niño—, se quitó la vida. La encontraron ahorcada, vestida con un traje de novia. El vino de la boda resbaló de las manos de Diego. Tras un largo silencio, soltó con voz fría, sin una pizca de emoción: —Dale una buena suma de dinero a Lola. Y asegúrate de que María tenga un entierro digno. Y no dijo más. Continuó con la ceremonia como si nada hubiera pasado, como si aquello no le afectara. Cinco años después, la víspera de que Diego ascendiera al trono, recibí la noticia: no podía tener hijos. Me envió a un convento, donde pasaría el resto de mis días, con la condición de no volver a pisar el palacio. Esa misma noche, me mostró una fotografía de María y, sin inmutarse, me dijo: —Cuando ella murió, llevaba mi hijo. Si no fuera por la influencia de tu familia en la corte, dime, ¿cómo habríamos terminado casándonos? ¿Y qué habría sido de María? —Carmen Pimentel, no sirves ni para ser madre. Quédate aquí, reza y paga por tus pecados. Ora por el alma de María y de nuestro hijo. En menos de un año, mi familia Pimentel fue acusada de traición y todos fueron ejecutados. Yo, por mi parte, morí de un infarto, desangrándome por la boca. Cuando volví a abrir los ojos, me encontré de vuelta en el día de mi boda, justo antes de entrar al palacio.
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