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Contos e Romances de Romance com Amante

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¿El precio de no elegirme? ¡Su locura! - Romance romance & romance
Lloroy
El día del divorcio, solo me llevé la ropa de la boda. La casa, el auto, el dinero, las hijas... todo se lo dejé a mi esposo, Daniel Vegas. Él me miró con sorpresa y esbozó una sonrisa burlona: —¿Estás segura? Criaste a las tres niñas con tus propias manos, ¿tampoco las quieres? —Si de verdad no quieres nada, tampoco te pediré la pensión alimenticia. Así será justo. Firmé rápido los documentos del divorcio y dije con tono sereno: —Sí, muy justo. Daniel dudó un momento antes de estampar lentamente su firma. —Si te arrepientes, puedes... Interrumpí su frase con un gesto de la mano y me fui sin volver la mirada. Daniel siempre decía que me casé con él por dinero e influencia, e incluso intentó atarlo a través de los hijos. Pero ya no importaba. Cuando al fin viera mi cadáver, lo entendería.
Venganza con el Perro - Romance romance & romance
Fosfato
Durante las vacaciones de Navidad, mi novio León Ríos me pidió que le ayudara a cuidar al perro de su amiga de la infancia, Elena Navarro. Pero cuando llegué con la comida para perros, un enorme pitbull me derribó de inmediato, mordiéndome sin piedad. Por suerte, un vecino me rescató de las fauces del perro, pero me quedé con una cicatriz terrible en la cara. Tenía el rostro desfigurado de por vida. Quedé destrozada, y León me culpó: —Seguro lo hiciste mal y lo enfadaste. ¡Tú solo perdiste la cara, pero Toto perdió la vida! Al final, la presión me llevó a saltar desde un edificio alto. Al morir, vi a León y a Elena abrazarse. —Qué listo fuiste, amor, dejaste a Toto sin comer días para que, hambriento, matara a Sofía Vega. Ahora que murió, por fin podemos estar juntos. Al abrir los ojos, había vuelto al día en que León me pidió que fuera a alimentar al perro.
Mi ex novia, su esposa, mi amante - Romance romance & romance
Vera Nova
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más. Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo. Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca: —Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo. Su voz se tornó gélida al responder: —Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes? Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente. —Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo. Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre. Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza. Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."
Promesa rota, corazón renacido - Romance romance & romance
Vega Cielo
Como la única hija de Carlos Navarro, el rey de las apuestas, mi vida desde siempre estuvo marcada por la sombra del caos y el peligro. Desde que era pequeña, mi papá me rodeó de nueve guardaespaldas leales para protegerme, listos para sacrificarse por mí. Ya de adulta, él me hizo una petición: que eligiera a uno de ellos como mi prometido. Pero tomé una decisión muy clara: alejé de mi lado a Alberto Oliveira, el único hombre que realmente había ocupado mi corazón por tanto tiempo. Lo hice por esto: en mi otra vida, justo el día de la ceremonia de compromiso, unos enemigos me secuestraron. Mientras me estaban clavando agujas envenenadas en las manos, temblando del dolor más terrible, llamé a Alberto, suplicándole que viniera. Pero su respuesta fue helada, sin una pizca de empatía. —Andrea Navarro, ya deja de hacer tus teatros. ¿Tu ubicación no miente, no? ¡Sigues cómodamente instalada en la suite del hotel! Qué asco, usar un truco tan bajo solo para intentar atraparme... Al escuchar aquellas risas de mujer al otro lado de la línea, sentí un golpe mortal. Cerré los ojos, totalmente consumida por la derrota. Cuando la jaula metálica se hundió en el mar y el agua gélida me invadió, llenándome la nariz y la boca, sentí cómo la vida se me escurrió del cuerpo, gota a gota. Volví a despertar... Esta vez, era el día en que mi padre me pidió que eligiera a mi prometido. Y esta vez, no dudé ni un segundo en borrar el nombre de Alberto de la lista. Sin embargo, durante mi compromiso con Leonardo Pinto, ¿por qué era él quien estaba suplicándome entre lágrimas que me casara con él?
Dejé de ir tras su vuelo. - Romance romance & romance
Feath
Brandon Smith llevaba ocho años volando. Estuve con él desde que empezó como copiloto hasta que logró ascender a capitán. En el año más ocupado de su carrera, renuncié a mi trabajo y empecé a cocinar según sus horarios de vuelo. Solo una vez le hice una pregunta: —¿Podrías mostrarme algún día cómo se ve todo desde miles de metros de altura? Solo una vez, por favor. Brandon siguió comiendo. —El avión es un lugar de trabajo, no un parque de diversiones para ti. —Está bien —respondí. Desde entonces, nunca volví a mencionarle el tema. Hasta que una noche, mientras sufría de insomnio, encontré por accidente un álbum de fotos oculto y protegido en el teléfono de Brandon. El álbum contenía más de cuarenta fotos, todas tomadas desde su perspectiva como piloto. Había mares de nubes, atardeceres, arcoíris dobles después de una tormenta y hasta la Vía Láctea en el cielo nocturno mientras el avión volaba a miles de metros de altura. Todas las fotos se las envió a la misma persona, guardada bajo un emoji de oso. La más reciente era una foto del hermoso cielo al atardecer, tomada tres días antes. La mitad del sol asomaba entre las nubes. El mensaje que acompañaba la foto decía: "El cielo hoy está tan hermoso como siempre. La próxima vez que vengas, puedes sentarte en el asiento del observador. Desde ahí tendrás el mejor ángulo para ver el cielo". La persona del emoji de oso respondió con un emoji de abrazo y una frase corta: —Espera a que esté de descanso. Volví a dejar el teléfono de Brandon en su sitio, sin cambiar la contraseña ni borrar el álbum. Cuando salió el sol, me preparé un café como de costumbre y me lo tomé en silencio. Después, encendí la computadora y reservé un vuelo a Dalco. Después de ocho años, ya no tenía que perseguir las rutas de vuelo de Brandon ni esperar a que llegara la sus horarios de comida. Tampoco tenía que quedarme en una casa vacía mientras intentaba adivinar hacia qué destino volaba en ese momento. Ya que el cielo de Brandon se negó a aceptar mi presencia, echaría raíces en otro lugar y contemplaría ese atardecer por mi cuenta.
El esposo renacido no salva a mi suegra - Romance romance & romance
Pequeñitita
Mi suegra fue secuestrada, pero mi esposo, que tiene influencia tanto en el mundo legal como criminal, llevó a todos sus secuaces a celebrar el cumpleaños del perro de su amor platónico. Los secuestradores dijeron que si no veían a mi esposo en persona, matarían a la rehén, pero yo no hice caso. Esto fue porque en mi vida anterior, estando embarazada de ocho meses, saqué a mi esposo de la fiesta de cumpleaños por fuerza y salvamos a mi suegra. Su amor platónico nos siguió a escondidas, pero fue descubierta por los informantes de los secuestradores. Ellos la violaron, e incluso la descuartizaron y la dieron de comer a los perros. Mi esposo, tan enfurecido, mató a tiros a esos secuestradores y desapareció por un mes entero. Cuando regresó, nunca volvió a mencionar el asunto. Hasta que di a luz a nuestro hijo, yo estaba llena de felicidad. Pero mi esposo me arrojó, débil como estaba, al bosque, dejando que las bestias salvajes me mordieran hasta morir, devorándome sin dejar ni los huesos. —¿Tú envidiabas a Mía, incluso sobornaste a los secuestradores para matarla? No mereces obtener la felicidad que le pertenecería a Mía. Al abrir los ojos de nuevo, volví al día en que mi suegra fue secuestrada.
La respuesta de su futuro - Romance romance & romance
Chandler
Últimamente, una aplicación que permitía enviarle mensajes a tu «yo» del futuro, se había vuelto muy popular en internet. En un principio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, justo antes de la última prueba del SAT, decidí seguir la moda y envié un mensaje: «Yo del futuro, ¿termino casándome con Liam Tinsley?» La pantalla parpadeó y, casi al instante, apareció una respuesta de un «Número desconocido»: «Sí. Tuvieron una boda grande y fastuosa.» Aferré el teléfono y escribí rápidamente: «Entonces Mia Thompson fue mi dama de honor, ¿verdad? ¡Es mi mejor amiga!» La respuesta llegó igual de rápido: «Lo fue. Pero no solo fue tu dama de honor. También se acostó con Liam durante la noche de bodas.» Mi sonrisa se congeló. Entonces llegó un segundo mensaje: «La verdad es que no necesitabas esforzarte tanto por bajar tus calificaciones para igualar las suyas. Él respondió mal a propósito la sección de matemáticas para poder terminar en la misma ciudad que Mia, quien estaba entre los últimos lugares de la clase.» «Te convenció de rechazar aquella universidad de élite, no por tu bien, sino porque no quería que Mia se sintiera inferior frente a tus calificaciones.» La campana que advertía el inicio del examen atravesó el aire. Pero yo permanecí inmóvil, con el cuerpo helado, incapaz de moverme, cuando un último mensaje apareció de golpe en la pantalla. «Si no me crees, ve directamente al motel que está detrás de la escuela cuando termine el examen. Allí descubrirás la verdad por ti misma.»
Mi exesposo millonario me suplicó volver - Romance romance & romance
Shelley
Durante la noche de mi boda, fui llevada de urgencia al hospital en una ambulancia después de que un condón manipulado me dejara con un dolor insoportable. La cirugía duró más de veinticuatro horas, y la noticia se propagó como pólvora. Mi esposo, Alexander, hizo saber que cualquiera que lograra fotografiarme en mi estado postoperatorio sería recompensado con diez millones de dólares. De la noche a la mañana, pasé de ser la nueva esposa de un multimillonario a convertirme en el hazmerreír de todos los círculos de élite de New Paradise. Al día siguiente, Dahlia, el amor de la infancia de Alexander, apareció en mi puerta. Fue entonces cuando descubrí la verdad: ella había cubierto el condón con un adhesivo de uso industrial como parte de lo que ella llamó un «experimento social». No mostró ni una pizca de remordimiento. Su tono era frívolo y cruel: —Solo fue un experimento. O sea, ¿cómo se suponía que iba a saber que reaccionarías así? Además, ambas sabemos que nunca fuiste lo suficientemente buena para Alexander. Así que deja de fingir. Alexander se quedó a su lado, con la mirada fría y desdeñosa: —Si no fuera por el contrato matrimonial, nadie te habría tocado. Lo sabes, ¿verdad? Lo que él no sabía era que la mujer a la que estaba llamando zorra le había salvado la vida más veces de las que podía contar.
Accidente y Boda Exprés con el CEO - Romance romance & romance
Ana Larrea
De camino a ver a mi novio, que seguía haciendo horas extras, sufrí un fuerte accidente de tránsito. Lo llamé decenas de veces, pidiéndole ayuda, pero no respondió ni una sola vez. A lo lejos, el edificio de su empresa seguía iluminado, con las luces encendidas, como si nada hubiera pasado, y la desesperación terminó por devorarme. Cuando desperté en el hospital, vi una publicación de una subordinada suya: “¿Qué hacer cuando tu jefe te regaña en plena madrugada?” La imagen mostraba el reflejo de ambos en el vidrio de una puerta. La cercanía entre ellos era tan evidente que claramente había cruzado los límites de una relación laboral normal. Sin darme por vencida, volví a llamar a Alfonso González. Esta vez, por fin contestó. Con la voz quebrada, apenas logré decir: —Alfonso, tuve un accidente de auto. —Paula, ando ocupado —respondió con frialdad—. Haré que mi asistente se encargue, ¿de acuerdo? Sé buena, ¿sí? Cuando termine este viaje de trabajo, regresaré para acompañarte. Intenté seguir hablando, pero su grito interrumpió todo: —¡Bárbara! ¿Te vas con una sola maleta? ¿Y entonces por qué traes tres? ¿Piensas irte de vacaciones o qué? Bárbara Garza era la nueva pasante que Alfonso acababa de contratar. Miré el teléfono. La llamada ya se había cortado, y las lágrimas ya estaban secas en el rostro. Luego marqué otro número: —Acepto el matrimonio arreglado.
Se arrepintió de robar mi insulina - Romance romance & romance
King Jengibre
Mi novia tenía uno de esos amigos que ella insistía en que era prácticamente de la familia. Durante una caminata en grupo, él sabía que yo tenía diabetes y no podía comer nada con alto contenido de azúcar, pero aun así me convenció de comer una barra energética muy azucarada, y mi nivel de glucosa se disparó casi al instante. Cuando saqué mi insulina para inyectármela, el pánico me atravesó. Habían cambiado mi medicamento por solución salina. Me desplomé al suelo, temblando y con arcadas. El falso chico amable solo me miró desde arriba con una sonrisa torcida y engreída. —¿En serio, hombre? Estás exagerando. Es solo un poco de azúcar. Menos mal que le dije a Selene que cambiara tus medicinas, o nunca habríamos sabido hasta dónde eras capaz de llegar para fingir. Con un cuerpo tan débil, ¿cómo se supone que vas a proteger a Selene? Me volví hacia mi novia, mientras mi respiración empezaba a volverse superficial. —Selene, dame mi insulina. Si no me la inyecto ahora mismo, voy a morir. Ella frunció el ceño, como si el irracional fuera yo. —Estás sobreactuando. Nunca he oído que alguien muera por un poco de azúcar. Adrian tiene razón. Siempre estás buscando llamar la atención. Hoy por fin logramos reunirnos todos, y tú vienes a arruinarlo. Sentí que todo dentro de mí se enfriaba. Ya ni siquiera me molesté en discutir. Tomé mi teléfono con manos temblorosas y, con voz ronca, dije: —Mamá, tu hijo está a punto de que lo acosen hasta la muerte. ¿Vas a intervenir o no?
Hola Ex, Ahora Soy tu Madrastra - Romance romance & romance
Primavera Levanto
En vísperas de la boda, la noticia de que la amante del prometido había dado a luz se volvió un escándalo. Julian Espinoza no esperó a que yo lo confrontara y habló con indiferencia. —No fue más que un accidente. Tú encárgate primero de la fiesta de compromiso. —Además, tu papá está en fase terminal de cáncer de estómago. Cancelar la alianza ahora no le conviene a ninguna de las dos familias. Esa misma noche faltó a la cena de compromiso, pero en sus redes sociales subió la foto de un bebé envuelto en mantas. Cuando marqué una videollamada, apareció dándole de comer con un biberón al recién nacido. —Últimamente estoy cuidando al niño y no tengo tiempo para ti. Ya sabes, en mi familia solo queda una rama masculina, el hijo es prioridad. Limpió la leche de la comisura de los labios del bebé y añadió: —Pero tranquila, cuando cumpla el mes lo mando a Inglaterra. En las fiestas importantes basta con que te muestres como si fueras su madre. El lugar de señora de la familia Espinoza siempre será tuyo. Yo me quedé mirando el anillo en su dedo anular, idéntico al mío, y solté una risa. —Este compromiso queda anulado. Él bufó con frialdad: —Armas tanto escándalo por una tontería. No seas tan caprichosa. Colgué de golpe la videollamada y marqué al número privado de su padre. —Dicen que anda buscando nueva esposa, ¿por qué no me considera a mí? Acariciando mi vientre, solté una risa baja: —Después de todo, tengo facilidad para embarazarme; los hijos que usted quiera, se los puedo dar. Qué soledad la de una familia con un solo heredero. Yo misma le daré varios hermanos para que al menos haya ruido en la casa.
Mi menstruación expuso todo - Romance romance & romance
Mónica Herrera
El día antes de que me bajara la regla, encontré una nota en el teléfono de mi prometido. "Mañana le llega el período. Ya le guardé toallas sanitarias y analgésicos en el bolso." Sonreí. Era un detalle tan pequeño que me pareció muy considerado. Al día siguiente, un dolor ensordecedor me retorció la parte baja del abdomen. Pálida e incómoda, rebusqué en mi bolso cruzado. No había nada. Una mancha de sangre roja oscura empapó mis pantalones. Los estudiantes señalaron hacia mi espalda y comenzaron a susurrar entre risas incómodas. Supuse que simplemente se le había olvidado a última hora. Entonces, la nueva profesora en prácticas publicó en sus redes sociales: "Acabo de empezar a trabajar y mi profesor supervisor es un encanto. ¡Hasta me compró toallas sanitarias y analgésicos! ¡Este período ha sido completamente libre de dolor!" En la foto aparecían un paquete de toallas sanitarias, una tableta de ibuprofeno y una taza de té de jengibre. Los analgésicos eran míos. Llevaba años teniéndolos en casa por mis fuertes cólicos menstruales. Las toallas sanitarias eran de la única marca que mi piel toleraba. Apagué el teléfono y me quedé mirando durante largo rato el anillo de compromiso en mi dedo. Después me puse de pie y fui directamente a la oficina del director para solicitar mi ingreso al programa de intercambio docente en el extranjero. Siete años. Él seguía sin recordar mi ciclo menstrual. Y ahora, ya nunca tendría que hacerlo.
Tras Doce Años, Dejé de Amarte - Romance romance & romance
No Daydreamer
Desde que descubrí que Gabriel Lozano me había sido infiel, cada vez que él volvía a casa, yo lo inmovilizaba en la entrada, le bajaba los pantalones y le rociaba la entrepierna con alcohol de alta concentración. Como sabía que había hecho mal, Gabriel siempre se dejaba hacer, con los ojos enrojecidos, mientras intentaba calmarme con ternura y me rogaba que parara. Pero ese día llegó dos horas tarde. En cuanto percibí en él un perfume ajeno, perdí el control y volví a tirar de su cinturón con todas mis fuerzas. —La última vez llegaste media hora tarde y te acostaste con una mujer. ¡Hoy llegaste dos horas tarde! Dime, ¿te acostaste con cuatro? Después de pedirme perdón por enésima vez y de que yo volviera a apartarlo, alzó una mano. En el dorso aún llevaba pegada una gasa sobre el punto donde le habían colocado la vía. Entonces me gritó, al borde del colapso: —¡Ya basta! Tengo tanta fiebre que siento que voy a morir y ni siquiera me preguntas cómo estoy. ¿Cuándo vas a dejar de comportarte como una loca? Solo me acosté una vez con alguien porque estaba borracho. ¿Y tú te crees tan pura? ¡Con razón a los dieciséis años te arrastraron a un callejón, te rasgaron la ropa e intentaron abusar de ti! ¡Una paranoica como tú se merecía que le pasara algo así! El frasco con atomizador se hizo añicos a mis pies. El penetrante olor del alcohol me cerró la garganta. Al ver el hastío en sus ojos, de pronto me sentí agotada. Ya daba igual. No quería seguir aferrada a una relación hecha pedazos.
Cenizas De Un Amor Falso - Romance romance & romance
Félix Soan
Hace cinco años, Lucía Santos sufrió una ruptura uterina al lanzarse para salvar a Julián Lago, quien estuvo a punto de ser atropellado por un coche. Desde entonces, le dijeron que sería muy difícil que pudiera quedar embarazada. Pero Julián no la rechazó. Al contrario, insistió en casarse con ella. Después del matrimonio, Julián prácticamente le entregó todo su amor. No fue sino hasta que sus rivales en los negocios hicieron público un escándalo en redes sociales que Lucía descubrió la verdad: Julián tenía otra mujer afuera, y esa mujer ya llevaba más de tres meses de embarazo. Esa noche, Julián se arrodilló frente a Lucía, suplicándole perdón. —Lucy, créeme. Voy a encargarme de todo. No dejaré que tenga ese bebé... Lucía lo perdonó. El día de su quinto aniversario de bodas, fue al hotel que Julián había reservado. Pero lo que vio allí la dejó sin aliento. En el salón de al lado, Julián, junto con su familia y amigos, estaba celebrando el cumpleaños de su amante embarazada. Todos estaban sentados a su alrededor, sonriendo, compartiendo una felicidad que Lucía jamás había visto. En ese instante, supo que era hora de marcharse.
No Mirar Atrás - Romance romance & romance
Doña Lluvia
Llevaba seis años casada en secreto con mi esposo, Mateo Díaz, el CEO de la empresa. Pero en todo ese tiempo, él nunca permitió que nuestro hijo lo llamara "papá". La gota que derramó el vaso fue cuando, una vez más, faltó al cumpleaños de nuestro hijo por con su secretaria, Silvia Vega. Finalmente, saqué el acuerdo de divorcio que llevaba tiempo preparando y me fui para siempre con mi hijo. Aquel hombre siempre tan sereno perdió el control por completo, irrumpiendo en la oficina como un loco para preguntar por mi paradero. Pero esta vez, mi hijo y yo ya no miraríamos atrás.
Me Mandaste Lejos Para Estar Con Ella - Romance romance & romance
Leticia Velázquez Morales
Después de pasar cinco años asignada a un proyecto lejos de casa, salí del aeropuerto convencida de que Pablo Alcázar cumpliría su promesa y me pediría matrimonio. Pero me recibió con el rostro impasible. —Perdóname. Antes de que pudiera reaccionar, continuó: —Yo manipulé tu traslado… Te envié a propósito a un proyecto remoto, en una zona desértica de gran altitud del noroeste, para que Verónica y yo pudiéramos estar juntos. Ella estaba embarazada y yo no veía otra salida. Permanecí en silencio, mordiéndome el labio hasta sentir el sabor de la sangre. Cinco años de tormentas de arena, veranos abrasadores, temperaturas invernales de hasta treinta grados bajo cero y jornadas infernales de dieciséis horas. Todo había sido una cárcel diseñada por él. —Eres dominante y agresiva. Temía que le hicieras daño —continuó—. No te lo cuento para que me perdones, sino para que tengas tiempo de calmarte y no armes un escándalo. Su voz estaba cargada de resignación. Retrocedí cuando intentó tocarme y sonreí entre lágrimas. —Pablo, lo nuestro pudo haber terminado con dignidad, pero tú lo convertiste en algo imperdonable.
Mi Novia Eligió a Mi Mejor Amigo - Romance romance & romance
Bernaldma Marín
Durante una reunión, Estrella Sánchez, mi novia, perdió una ronda de verdad o reto. Le empezaron a dar cuerda para que dijera diez cosas buenas de Sebastián Hernández, mi mejor amigo de la infancia. Ella respondió casi sin pensarlo: —Es extrovertido, guapo, está en forma, es atento y sabe consolar a los demás. Siempre está sonriendo, sabe tratar a la gente, es capaz y tiene buen gusto. Además, sabe cómo hacer feliz a los demás. En la siguiente ronda, Sebastián sonrió y le devolvió la pregunta: —Entonces dinos, ¿qué le ves de bueno a Daniel? Estrella me miró y se quedó paralizada unos segundos. Al final, solo dijo: —Es comprensivo. Alguien intentó aliviar la tensión con una sonrisa. —¿Y qué más? Estrella frunció el ceño y pareció pensarlo durante mucho rato, pero no logró mencionar una segunda cosa buena. En medio de aquel silencio incómodo, de pronto me sentí agotado. Ella y yo llevábamos siete años juntos y nuestra boda sería la semana siguiente. Sin embargo, después de pensarlo tanto, lo único bueno que había podido decir de mí era que era comprensivo. Esta vez, ya no quería seguir siendo el comprensivo de siempre.
Noventa y nueve veces te perdoné - Romance romance & romance
Simp-pático Inocente
¿Cuánto me llegó a amar mi esposa? En aquel entonces, me pidió noventa y nueve veces que nos casáramos. Fue recién a la centésima cuando su insistencia terminó por conmoverme. El día de nuestra boda, le regalé noventa y nueve vales de reconciliación. Prometimos que, mientras le quedara uno solo, yo nunca me iría de su lado. Tras cinco años de casados, ella canjeaba un vale cada vez que salía a ver a su alma gemela. Al usar el número noventa y siete, ella notó de pronto que algo en mí había cambiado. Ya no había lágrimas ni escenas, ya no le suplicaba que se quedara a mi lado. Una vez, mientras ella perdía la cabeza por atender a su joven y mimado secretario, le pregunté en voz baja: —Si te vas con él, ¿puedo cobrar un vale de reconciliación? Se quedó pasmada un segundo y, extrañamente, cedió: —Está bien. Total, apenas habremos usado unos sesenta. Úsalo si quieres. Asentí y la dejé irse. No se imaginaba que era el noventa y siete. Ni que solo nos separaban dos vales del final.
Le di mi prometido en mi propia boda - Romance romance & romance
Piña Ice
En la boda, el sobrino de cuatro años del novio de repente subió a la tarima, tomó de la mano al novio y gritó a todo pulmón: —Papá, ¿por qué te quieres casar con otra mujer? ¿Ya no nos quieres a mamá y a mí? La madre del niño, que estaba abajo de la tarima, corrió a detenerlo. Con una sonrisa forzada, como si se disculpara pero buscando provocar, dijo: —Lo siento, Dany perdió a su padre cuando era pequeño y siempre ha visto a su tío como su papá. No fue su intención causar problemas. Incluso mi esposo, con total calma, tomó al niño en brazos y me explicó: —Antes de morir, mi hermano me pidió que cuidara de su esposa y de su hijo. Para que Dany tuviera una infancia feliz, le permití que me llamara "papá". No lo malinterpretes. Al ver a las tres personas frente a mí tan felices y tranquilas, solté una risa fría y me quité el velo. —Pobrecito niño… ¿cómo podría yo arrebatarle a su padre? Ya que es así, ¿por qué no le dejo el lugar de novia a tu cuñada? Así ustedes pueden formar una familia completa de tres.
Traicionada, Me Casé Con un Lisiado - Romance romance & romance
Leo
Cuando Sergio Ximénez, el presidente del Grupo Ximénez, quedó discapacitado tras un accidente y anunció públicamente que buscaba matrimonio, la noticia conmocionó a toda la Capital. Mi padre subió mis datos de inmediato. —Ya que insistes en romper con Hugo Suárez, ve a intentar congraciarte con la familia Ximénez. Me negué rotundamente. Cuando intenté quitarle el celular, me abofeteó con fuerza: —No lo decides tú. Acorralada, no tuve más remedio que buscar la ayuda de Hugo, solo él podía hacer que mi padre cambiara de opinión. Pero, sin querer, escuché su conversación. —Tranquilo, Sr. Suárez. Sergio es un inválido, Serena, con su orgullo, seguro que lo desprecia. En poco tiempo vendrá llorando a suplicar por volver. Hugo soltó una risa leve: —Luna quiere un bebé. Solo me acuesto con ella para ayudarla. Serena monta un escándalo por tan poca cosa, hiciste muy bien, Sr. López. Era como si me hundiera en un abismo de hielo. Resulta que siempre había estado parada sobre las mentiras, sin nadie a mi lado. Hasta que la familia Ximénez realmente me seleccionó, ellos sí entraron en pánico.
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