Novel
Cerita Pendek

Genre

Romance×
Semua
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Karakter

51
Egoísta×
Semua
Egoísta
Independiente
Mujer Poderosa
Amante
Mafia
Alfa
Psicópata
Canalla (Hombre)
POV masculino
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
Primer Amor
Rompehogares
Luna
Mujer Casada Joven
Sin Sentimientos
Compañero
La más Popular
Heredera Verdadera/Falsa
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Canalla (Mujer)
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Niñera/Nodriza
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Alur & Latar

53
Matrimonio×
Semua
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Matrimonio
Infidelidad
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Venganza
Karma
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Castigo al Infiel
Despertar
Persecución por Amor
Fingimientio de Muerte
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Origen de Familia
Reconciliación
Redención
Acoso
Diferencia de Edad
Vida Escolar/Campus
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Transmisión en Vivo
Telepatía
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Matrimonio por Contrato
Aventura
Apocalipsis
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Desafiar Destino
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
Superpoderes
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Tema

20
Giro Inesperado×
Semua
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Crush
Sanador
Múltiples Perspectivas
Comedia
Bizarro/Peculiar
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Cerita Pendek Giro Inesperado Romance & Novel Egoísta Matrimonio

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Nunca Fui Su Prioridad - Romance novel & cerita
Aita Cabrera
Mi esposo, Nicolás Ferrer, tenía la costumbre de ordenar la vida según prioridades perfectamente definidas. En nuestro calendario compartido, los eventos marcados en rojo eran inamovibles; los marcados en amarillo se podían negociar y los marcados en gris podían aplazarse en cualquier momento. El cumpleaños de su madre estaba marcado en rojo; las cenas con sus amigos, en amarillo; cualquier evento relacionado conmigo, en gris. Después de siete años juntos, yo seguía ocupando el último lugar. El día de nuestro aniversario de bodas, esperé en el restaurante hasta que las velas se consumieron. Él pospuso la cena para la semana siguiente y me envió un mensaje de voz: "Valeria es muy estricta con la limpieza y no quiere que los empleados de la empresa de mudanzas toquen sus cajas. Iré a ayudarla. Tú siempre has sido muy comprensiva. Te lo compensaré otro día". Contemplé la comida ya fría. No le pedí explicaciones; simplemente abrí el historial del calendario compartido. Mi consulta de seguimiento después de la gastroscopia había sido reprogramada para que él pudiera llevar al gato de Valeria al veterinario. No había estado conmigo durante la operación de mi padre porque estaba cambiándole la cerradura a Valeria. Incluso el día de nuestra boda civil acompañó primero a Valeria a elegir un colchón y me dejó esperando en el Registro Civil hasta poco antes del cierre. Cada vez que él reprogramaba uno de mis eventos marcados en gris, aparecía otro de Valeria marcado en rojo. Todos llevaban la misma nota: "Prioridad absoluta". Releí esas palabras varias veces y recordé algo que Nicolás solía decir: —No hay favoritismos, solo prioridades. Así que, dentro de su orden de prioridades, mi salud, mi familia y nuestro matrimonio valían menos que una sola caja de Valeria. Antes de eliminar el calendario compartido, guardé varias capturas de pantalla. Después, le envié a mi abogada la documentación necesaria para iniciar el divorcio. A él le encantaba vivir de acuerdo con sus planes. A partir de ese día, yo quedaría fuera de sus planes para siempre.
El Amante Oculto en el Sofá - Romance novel & cerita
Nicole Roncero
Desde que Margarita López mandó hacer un sofá nuevo, más largo y más ancho de lo normal, empezó a dormir todas las noches en la sala. Cada vez que intentaba convencerla de volver al cuarto para estar a solas, ella me rechazaba diciendo que estaba cansada. Desde la sala siempre me llegaban ruidos ahogados. Ya no pude soportarlo más. El día que dio a luz, apenas la sacaron de la sala de partos y ni siquiera podía incorporarse en la cama, me negué a cargar al bebé y le pedí el divorcio. Con los ojos rojos, me preguntó: —¿Quieres divorciarte de mí solo porque duermo en el sofá todas las noches? Respondí sin dudar: —Sí.
Me Mandaste Lejos Para Estar Con Ella - Romance novel & cerita
Leticia Velázquez Morales
Después de pasar cinco años asignada a un proyecto lejos de casa, salí del aeropuerto convencida de que Pablo Alcázar cumpliría su promesa y me pediría matrimonio. Pero me recibió con el rostro impasible. —Perdóname. Antes de que pudiera reaccionar, continuó: —Yo manipulé tu traslado… Te envié a propósito a un proyecto remoto, en una zona desértica de gran altitud del noroeste, para que Verónica y yo pudiéramos estar juntos. Ella estaba embarazada y yo no veía otra salida. Permanecí en silencio, mordiéndome el labio hasta sentir el sabor de la sangre. Cinco años de tormentas de arena, veranos abrasadores, temperaturas invernales de hasta treinta grados bajo cero y jornadas infernales de dieciséis horas. Todo había sido una cárcel diseñada por él. —Eres dominante y agresiva. Temía que le hicieras daño —continuó—. No te lo cuento para que me perdones, sino para que tengas tiempo de calmarte y no armes un escándalo. Su voz estaba cargada de resignación. Retrocedí cuando intentó tocarme y sonreí entre lágrimas. —Pablo, lo nuestro pudo haber terminado con dignidad, pero tú lo convertiste en algo imperdonable.
Su Boda, Mi Sentencia de Muerte - Romance novel & cerita
Sebastiana Rosas
La noche de nuestra boda, mi esposo me obligó a beber una droga para dejarme sin voz y me encerró en la celda de su amiga de la infancia, condenada a muerte. Blanca Rivas había arrollado y matado al único hijo del príncipe de Valcera mientras cabalgaba borracha. La decapitarían al día siguiente, al mediodía. Pero Jaime Salazar le dio mi vestido de novia y la sacó por la puerta trasera del Tribunal Supremo para llevarla a la residencia del supervisor de ejecuciones. Al ver las cadenas que me sujetaban las muñecas, mi suegra, Teresa Vidal, por fin sintió algo de compasión. —Ahora que has encerrado a Adriana, ¿no temes que la casa del príncipe de Valcera adelante la ejecución? Jaime terminó de acomodarle mi corona nupcial a Blanca sin siquiera levantar la vista. —Soy el vicepresidente del Tribunal Supremo. ¿Quién se atrevería a ejecutar a Adriana sin una orden mía? Solo necesito que ocupe el lugar de Blanca durante tres días. Cuando pase el revuelo, volveré a intercambiarlas. Teresa bajó la voz. —Hace siete años, cuando acusaron injustamente a nuestra familia, Adriana vendió su casa familiar y recibió treinta golpes de vara por ti para hacer llegar las pruebas al emperador. Los dedos de Jaime se detuvieron un instante. —No lo he olvidado. Por eso jamás he pensado en repudiar a Adriana, aunque ella no soporte a Blanca. Antes del amanecer, la princesa de Valcera irrumpió en la prisión con un decreto imperial. Convencida de que Jaime favorecería a Blanca, había solicitado al emperador que adelantara la ejecución a las cinco y cuarenta y cinco de la mañana. Me abrí la frente a golpes y por fin conseguí soltarme de los carceleros que me sujetaban. Cuando llegué corriendo a la residencia del supervisor de ejecuciones, Jaime estaba celebrando su boda con Blanca. Al verme cubierta de sangre, le cambió la expresión. Se quitó de inmediato la túnica de boda y me envolvió con ella. —¿Cómo te lastimaste así? ¿No te dije que me esperaras en la celda? Miré fijamente la corona que Blanca llevaba en la cabeza. Mi madre me la había dejado como parte de mi dote. Jaime siguió mi mirada y se colocó frente a ella por instinto. —Se llevó un susto. Le presté tu vestido de novia para alejar la mala suerte.
La última ronda: Por fin gané yo - Romance novel & cerita
Montserrat
En la fiesta de compromiso, mi prometido Juan Pérez propuso jugar durante siete días al "Juego de la palabra prohibida". Cada uno llevaba pegada en la frente una tarjeta con una palabra prohibida que no podía ver. Quien la pronunciara, tendría que aceptar un castigo. Cuando me tocó a mí, María González pidió ponerse mi anillo de compromiso, sentarse en mi lugar de honor y beber la copa nupcial con Juan. Dije "no" tres veces, y las tres veces toda la mesa aplaudió, dando por hecho que había caído en mi palabra prohibida. A la última, María soltó el anillo a propósito y este rodó hasta la torre de copas de champán. Estiré la mano para atajarlo y un vidrio roto me abrió un corte en el brazo. Pero Juan corrió primero a proteger a María, y luego me miró con el ceño fruncido, con la mano llena de sangre. —Es solo un juego. ¿Vas a armar tanto lío que no vas a parar hasta terminar en el hospital? Después de que me cosieran sola, me vi la tarjeta reflejada en el espejo del hospital. No tenía ninguna palabra prohibida escrita. Solo una línea pequeña que decía: "Diga lo que diga, ella pierde." No dije nada. Volví a pegarme la tarjeta tal como estaba. Ellos no lo sabían, pero yo también tenía preparada la última ronda de este juego.
No Quedan Más Perdones - Romance novel & cerita
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
Memorias que se vuelven viento - Romance novel & cerita
Belén Cadiz
Durante una partida de «Verdad o reto», mi novio perdió y tuvo que comprarles bebidas a todos, por lo que, media hora después, regresó cargado de bolsas y, con una gran sonrisa, comenzó a repartirlas. —Jake, llevas dos días sin dormir. Aquí tienes tu helado americano. Lula, para ti el de mango y maracuyá con tapioca extra, ¿verdad? Y también tu jugo de limón, sin hielo. Lo has pedido unas ochocientas veces. Fue recorriendo el círculo hasta que todos tuvieron un vaso en las manos. Sin embargo, cuando llegó frente a mí, la bolsa ya estaba vacía. La habitación quedó sumida en un silencio incómodo. —¿Y la bebida de Harper? Todd Rossi levantó su vaso y lo tendió hacia mí. —Se me olvidó, pero puede compartir la mía. Sus amigos estallaron en risas y enseguida comenzaron las bromas. —Vamos, ¿otra vez con lo mismo? Si vas a presumir tu amor delante de todos, al menos cambia de estrategia de vez en cuando. Las carcajadas llenaron la habitación. Todos creían que aquello era una muestra pública de afecto. Pero… yo conocía la verdad: Todd no había olvidado la bebida; se había olvidado de mí. Después de cuatro años juntos, todavía era incapaz de recordar que yo era alérgica a los duraznos. Por eso, en silencio, dejé el vaso sobre la mesa. Había soportado ese tipo de descuidos durante demasiado tiempo… Y hoy, por primera vez, decidí marcharme.
Mi Rival Se Declaró a Mi Esposo - Romance novel & cerita
Silvia Aguirre
Antes de la reunión de exalumnos con motivo del décimo aniversario de nuestra graduación, Manuela Serrano, quien había sido la chica más guapa del colegio, colocó en cada mesa una copia impresa de la carta que yo le había escrito a Adrián Valdés cuando yo pesaba cien kilos. En el grupo de WhatsApp organizó una apuesta con una cuota de diez a uno: aseguraba que esa misma noche lograría que Adrián, quien había sido el chico más popular del colegio y ahora poseía una fortuna de más de cien millones de dólares, correspondiera a sus sentimientos. Para lucirse a mi costa, me obligó a elegir entre ponerme mi viejo uniforme y subirme a la báscula delante de todos o volver a leer aquella carta en público. "Tu carta estaba tan llena de manchas de grasa que daba asco tocarla. Así Adrián verá claramente la diferencia entre tú y yo. Ponte de una vez ese uniforme 4XL y súbete a la báscula. Cuando sea la esposa de Adrián, usaré esos doscientos mil para comprarte comida para cerdos". Sus aduladores se sumaron de inmediato. "Ni gastándose doscientos mil dólares en liposucciones lograría quitarse ni la mitad de la grasa de una sola pantorrilla". "Cuando empiece a moverse, aléjense; no vaya a salpicarnos con todo ese sudor". Manuela estaba convencida de que yo seguía siendo aquella chica gorda que no se atrevía a dejarse ver. También daba por hecho que Adrián solo podía fijarse en ella. No discutí. Elegí la primera opción y aposté doscientos mil dólares a que Adrián rechazaría a Manuela. Antes de que yo saliera de casa, Adrián me subió el cierre del vestido y preguntó en voz baja: —Amor, ¿cuánto tiempo tendremos que fingir esta noche que no nos conocemos? Me quité el anillo de bodas y lo guardé en el bolso junto con una copia certificada de nuestra acta de matrimonio. —Hasta que termine de confesarte lo que siente.
Demasiado tarde para arrepentirte - Romance novel & cerita
Gabriela Olmedo
La noche anterior a nuestra boda, durante la fiesta, me encontré en internet con la publicación de un reto para parejas: «Si yo no fuera una opción, ¿con quién te gustaría casarte?». Le pregunté sonriendo a mi prometido, Julian Hayes. Él no lo pensó ni un segundo. —Con Vivian —respondió. Esa era mi hermana menor. —¡En serio, Vivian lo entiende como nadie! —intervino mi mejor amiga—. Cada vez que ustedes pelean, se queda despierta toda la noche hablando con él. Mi hermana estiró el brazo y le dio un golpe juguetón en el pecho. —Mejor controla a tu prometido, hermanita; no vaya a ser que se enamore de mí. Toda la mesa se echó a reír. —Solo es una broma. —dijo mi madre, Margaret Bennett, quitándole importancia con la mano—. Además, Vivian nunca se queja como tú; es normal que Julian le tenga cariño. Él me miró. —Era un chiste. ¿Qué, ya no aguantas ni una broma? No contesté. Bajé la mirada hacia el formulario de confirmación que la organizadora de la boda me acababa de enviar. El vestido, el ramo, la música, el menú… Todo se había elegido al gusto de Vivian. De principio a fin, esta boda solo tenía una cosa que me pertenecía: mi nombre como la novia. Sin embargo, ya que no importaba quién fuera la novia, no tenía ningún sentido casarnos.
Reconoció la mano de otra mujer, no la mía - Romance novel & cerita
Brisa de Arce
Durante la actividad de integración de la empresa, jugamos a adivinar quién era quién con los ojos vendados. Las reglas eran muy sencillas: una persona se cubría los ojos y los demás hacían fila. Luego, uno por uno, se acercaban para que les tocara la mano e intentara adivinar quién era cada uno. Mi esposo, Sebastián, fue el primero en participar. Le vendaron los ojos y sus compañeros fueron pasando uno tras otro frente a él. Le sostuvo la mano al primero durante un par de segundos y negó con la cabeza. Con el segundo, frunció el ceño y volvió a negar. Pero apenas rozó los dedos del tercero, se rio. —Mi amor. Todos empezaron a bromear con ellos. Pero yo estaba al final de la fila. Ni siquiera me había tocado pasar frente a él. Sebastián se quitó la venda, visiblemente emocionado. La mano que sostenía era la de Valeria, la nueva empleada del departamento administrativo. Cuando sus miradas se cruzaron, la expresión de Sebastián cambió de inmediato. —No... me equivoqué. Pero todos habían visto que tardó en soltarle la mano. Valeria bajó la mirada, con las orejas rojas. Antes de apartarse, le apretó la mano una vez más, casi por reflejo. Di un paso al frente desde el final de la fila, con una sonrisa tranquila. —No pasa nada. Es solo un juego. Esa noche, al llegar a casa, revisé el historial de compras de Sebastián. Crema para manos... dos unidades. Una había llegado a casa y la otra, a la oficina. Me quedé mirando la pantalla unos segundos. Ahora entendía por qué mi mano le había resultado tan extraña. Hacía mucho tiempo que la mano que sostenía todos los días era la de otra mujer.
Tu Esposa Murió en Aquel Incendio - Romance novel & cerita
Anne P
La noche en que Raúl Santos, heredero de una poderosa familia de la capital, rompió con el gran amor de su juventud, me eligió casi al azar en el club privado donde yo servía bebidas. Me dio una mansión, joyas y una tarjeta negra sin límite. Pasé de ser una muchacha pobre que no podía pagar el tratamiento de mi madre a convertirme en su esposa, envidiada por todos. Todos decían que se había casado conmigo solo porque mi rostro guardaba cierto parecido con el de ella. Al principio, yo solo quería devolverle el favor. Pero durante siete años aprendí a desenvolverme en sus compromisos sociales y a llevar nuestra casa, lo acompañé en los días más difíciles de su lucha por el control de la empresa y, sin darme cuenta, terminé entregándole el corazón. Cuando ella regresó al país, él no se divorció de mí. Ella entró al Grupo Santos y se convirtió en su mano derecha; yo me quedé en casa, como su esposa legítima. Por ella posponía la celebración de nuestro aniversario, pero también acudía en persona a defenderme cuando me humillaban. Así que creí que siete años de matrimonio acabarían pesando más que aquel amor de juventud. Pero la noche de nuestro séptimo aniversario se desató un incendio en el hotel. Raúl tomó en brazos a aquella mujer, que solo tenía una lesión leve, y me dejó entre el humo, embarazada. Cuando desperté, había perdido al bebé. El médico me dijo que las posibilidades de volver a quedar embarazada eran muy bajas. Al verlo sufrir cuando ya era demasiado tarde, de pronto aquellos siete años me parecieron una broma. Una vez me había sacado de la miseria, y ahora él mismo me había abandonado entre las llamas. Mi bebé ya no estaba. Yo ya no le debía nada. Me quité el anillo de bodas, firmé el acuerdo de divorcio y abandoné la capital sin hacer ruido. Su esposa había muerto en aquel incendio. La mujer que sobrevivió ya no tenía nada que ver con él.
Desierto bajo el jacarandá - Romance novel & cerita
Jimena G.
Poseo un don secreto: cada vez que toco a otra persona, puedo ver en su interior el rostro de la persona que más ama. Todo empezó cuando Miguel Márquez se mudó a la casa de al lado, cuando teníamos siete años. Desde ese momento, yo era la única que ocupaba lo más profundo de su corazón. A los dieciocho, cuando me tomó de la mano, la persona que más amaba seguía siendo yo. A los veintidós, cuando me pidió matrimonio, seguía siendo yo. La noche de nuestra boda, mientras me besaba, también era yo. La mañana de nuestro tercer aniversario de casados, le estaba acomodando el cuello de la camisa. Mis dedos rozaron su nuez de Adán. Cerré los ojos por instinto, como hacía siempre, y vi dos rostros. Uno era el mío. El otro correspondía a una mujer completamente desconocida. Esa misma noche, el celular de Miguel recibió un mensaje: "Miguel, gracias por acompañarme hoy." A lo largo de veintiún años y más de cien mil veces que había tocado a otras personas, era la primera vez que ocurría algo así.
Antes de casarme, desperté - Romance novel & cerita
Día de Lluvia
Durante el ensayo de la boda, nos pidió por tercera vez que repitiéramos el intercambio de anillos. Mi mejor amiga, Mariana, estaba a mi lado como dama de honor y, con una sonrisa traviesa, dijo: —A ver quién encuentra el anillo. ¿Dónde creen que lo escondí? Mi prometido, Nicolás, sonrió con resignación y empezó a decir dónde creía que podía estar. Yo, empapada en sudor, no podía apartar la vista de la caja vacía. Era otra vez el mismo jueguito de siempre. Cuando éramos niños, Mariana había escondido mi bufanda en el cuarto de calderas y Nicolás se había puesto de su lado, sin decirme una sola palabra. Pasé cuatro horas buscándola y, al final, lo único que encontré fue un pedazo quemado entre las cenizas. Antes del examen de admisión a la universidad, escondió mi credencial en la caseta del perro. Me arrodillé en el suelo para buscarla mientras Mariana me grababa y mandaba el video al grupo de la clase, riéndose de lo desesperada que estaba. Durante años pensé que, si seguía aguantando, algún día terminaría acostumbrándome. Pero ahora por fin lo entendía: ellos nunca iban a saber cuándo parar. —¿Podemos dejar de hacer esto? —pregunté con la voz temblorosa. Nicolás frunció el ceño. —Luci, es solo un juego. —Sí, siempre haces lo mismo. Nos arruinas la diversión —dijo Mariana, molesta. Los dos siguieron riéndose y hablando entre ellos como si yo ni siquiera estuviera ahí. Al poco rato ya estaban decidiendo qué iban a comer esa noche, como si el anillo hubiera dejado de importarles. Los miré un momento y me quité el velo. Ya no quería seguir buscando el anillo. Tampoco quería casarme.
Mi Amor Se Congeló Con Tu Desdén - Romance novel & cerita
Mónica Herrera
Tony por fin se dio cuenta de que yo había dejado de contarle todo. Cuando la empresa me envió a un viaje de trabajo, firmé los documentos enseguida, sin consultarlo. Cuando mi mejor amiga invitó a varias parejas a su boda, fui sola y le di un lindo regalo. Incluso al enfermarme y necesitar una cirugía, programé la intervención sin su consentimiento. Como médico, Tony se puso serio al enterarse de la cirugía. —¿Por qué no me dijiste que estabas enferma? Dame tu expediente médico. Yo me encargo de todo. Sin pensarlo, respondí: —No hace falta. Puedo arreglármelas sola. No quiero molestarte. Gracias. Apenas terminé de hablar, los dos nos quedamos en silencio. Hacía menos de un mes, dependía de él para todo. En esa época, ni siquiera podía elegir qué ponerme para una reunión o decidir qué almorzar sin mandarle un mensaje primero.
Dieciséis Viajes, Una Traición - Romance novel & cerita
Josefina Salas
Durante los cuatro años de universidad, al inicio y al final de cada semestre, Gael Montenegro compraba los boletos de tren para mí y para mi mejor amiga, Micaela Rojas. Siempre decía que los había comprado demasiado tarde y que por eso nunca había conseguido tres asientos juntos. En cuanto recibíamos los boletos, Micaela lo regañaba en nuestro grupo de chat: —Gael, ¿se puede ser más inútil? Compraste tres boletos y acabamos en tres vagones distintos. La próxima vez, aunque tengas que viajar de pie, te quedas al lado de Luciana. Si no, yo misma voy a hacerte pagar. Él le respondía de inmediato: —¿Y tú quién eres para decirme qué hacer? Aunque tuviera que pasar todo el viaje de pie junto a Luciana, no sería asunto tuyo. Yo les creí. Incluso aquella vez que pasé seis horas sola en clase económica, con fiebre y llamándolo más de diez veces en plena noche sin que contestara, pensé que se había quedado dormido en otro vagón. Todo cambió durante el viaje de fin de carrera, cuando un pasajero me pidió que intercambiáramos asientos. Me abrí paso por los vagones hasta el lugar que me había cedido y encontré a Micaela con mi abrigo puesto y la cabeza apoyada en el hombro de Gael, mientras ambos compartían un par de audífonos. Al verme, Gael solo se quitó uno de los audífonos y se enderezó. —Antes de que digas algo, siempre hemos respetado los límites. Te lo oculté porque sabía que te pondrías nerviosa si descubrías que íbamos a pasar seis horas sentados juntos. Micaela dio unas palmaditas en el asiento a su lado. —Soy tu mejor amiga. ¿No prefieres que sea yo quien se asegure de que tu novio respete los límites, en vez de que viaje junto a una desconocida? En ese momento, una empleada del tren se acercó sonriendo y les entregó dos etiquetas de equipaje a juego, pensadas para parejas. —El sistema muestra que, durante los últimos cuatro años, viajaron juntos dieciséis veces y siempre tuvieron asientos contiguos. Por eso quisimos darles este recuerdo. Solo después de decirlo reparó en mí. Consultó de nuevo los datos de la reserva y preguntó: —¿Ella también es amiga de ustedes? Veo que su boleto forma parte de la misma reserva. Qué curioso… En cada reserva de tres boletos, a ella le tocó sentarse sola. El vagón quedó en silencio. Al ver que Gael evitaba mi mirada, por fin lo entendí. Ellos jamás habían viajado separados.
La Maldición de Amarte - Romance novel & cerita
Dawn Ether
La noche en que la maldición de amor de Dominic Stone volvió a activarse, él trajo a escondidas a Nina Lowe, su amor de la infancia, hasta Eldon, después de mantenerla oculta en Jenton. Los dos terminaron pasando juntos siete días y siete noches. A diferencia de lo que había hecho en mi vida pasada, no irrumpí en la habitación como una loca para armar un escándalo. En lugar de eso, le cedí mi habitación y hasta preparé con cuidado un banquete para recibirla. Durante la celebración, incluso hice que mi hijo, Devin Stone, llamara «mamá» a Nina. Las conversaciones se detuvieron y el salón quedó en silencio. Nadie podía creer lo mucho que yo había cambiado. Yo me limité a sonreír. Tomé una copa de vino y se la entregué a Dominic con mis manos. —Debería acompañar a Nina durante los próximos días —le sugerí con calma—. Después de todo, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron. Este vino… Dominic no me dejó terminar. Me agarró de la muñeca y me sacó a rastras del salón. —¿Qué estás tramando? —me reclamó con el ceño fruncido—. Ya hablé con Nina. Intentaremos romper la maldición de amor y, de ahora en adelante, nos trataremos como hermanos. ¿Por qué vuelves a sacar el tema? En mi vida pasada había escuchado esas mismas palabras y me las creí sin dudar ni un segundo. Creerle fue el peor error de mi vida. Tiempo después perdí a nuestro segundo bebé y Nina quedó embarazada casi al instante. Cuando le exigí una explicación a Dominic, él mandó a encarcelar a toda mi familia. El día que, desesperada, rogué por ayuda, Dominic y Devin estaban junto a Nina mientras ella rezaba por el bebé que llevaba en el vientre. El día que ejecutaron a mi familia, los dos seguían a su lado, esperando que diera a luz. Yo me arrodillé en la nieve y supliqué que tuvieran piedad, pero nadie se compadeció de mí. Al final, morí congelada frente a nuestra mansión. Todavía recordaba aquel frío. Solo pensarlo hacía que me temblara todo el cuerpo. Aun así, mantuve la sonrisa y le encajé la copa de vino entre las manos. —General Stone, no diga eso —le respondí con una tranquilidad que no sentía—. Es un vino excelente. Debería probarlo.
De el silencio a la libertad - Romance novel & cerita
Ríoocaso
Sufro de afasia intermitente: cuando mis emociones se desbordan, pierdo la capacidad de hablar. Todos se burlaban de mí, llamándome la muda. Solo mis mejores amigos, Beatriz Chávez y Ramón Cruz, me protegían de todo eso. Cuando le declaré mi amor a Ramón, fue Beatriz quien leyó mi carta de amor en mi lugar. El día que él me propuso matrimonio, también fue ella quien respondió que sí por mí. Creí que eran las dos personas que mejor me entendían en el mundo, hasta que los preparativos de la boda hicieron cambiar por completo mi perspectiva. Yo quería una ceremonia tradicional, pero todo se modificó porque Beatriz dijo que prefería un estilo moderno. Yo soñaba con una vivienda en el centro de la ciudad, pero Beatriz se adelantó y habló por mí, afirmando que no me gustaba el bullicio y que era mejor mudarnos a las afueras. Sin dudarlo, Ramón compró de inmediato una casa en las afueras. El día de la boda, terminé de ponerme el vestido de novia y salí, sin embargo, encontré la casa completamente vacía. Llamé a Ramón por videollamada y me enteré de que toda la familia ya estaba en la ceremonia. Ramón me habló por el celular: —Aurora, no hace falta que vengas a la boda. Bea va a cumplir todo el protocolo en tu lugar. Mi madre también me suplicó desde el otro lado: —Aurora, es un evento muy grande. Si te da el ataque y no puedes hablar en medio de todo eso, nuestra familia no puede permitirse esa vergüenza. Beatriz intervino con una sonrisa tranquila: —Aurora, la boda no es más que una formalidad. Da lo mismo quién sea la novia. Yo también soy como la hija de nuestra mamá. En ese instante, después de años de silencios involuntarios, mi voz salió clara frente a todos. —Hagan la boda ustedes dos. Yo me retiro.
El Día de Mi Boda, Se Casó con Otra - Romance novel & cerita
Margarita Juárez
El día de mi boda, el auto que debía llevarme a la ceremonia me dejó frente al acceso de servicio del salón, justo al lado de los contenedores de basura. Víctor Méndez me abrió la puerta del auto y me dio una orden con la naturalidad de siempre: —Entra por la puerta de servicio. Yo llevaré a Leonor por la entrada principal para que nuestros compañeros no sospechen nada. Sin esperar mi respuesta, se marchó con Leonor Rivera y me dejó sola, sujetándome la falda en medio del agua sucia. Era la nonagésima novena vez que Víctor me abandonaba con la excusa de evitar sospechas. Llevábamos ocho años manteniendo nuestra relación en secreto. Según él, un romance en la oficina dañaría mi reputación, así que siempre utilizaba a Leonor, su amiga, como tapadera. Durante una actividad de integración de la empresa, la llevó en el asiento del copiloto mientras yo pasaba diez horas en autobús. Cuando por fin llegué, ellos ya estaban a punto de regresar. Cuando nuestro proyecto tuvo éxito, ascendió a Leonor, que formaba parte de mi equipo, mientras que yo, pese a ser la empleada con más experiencia, acabé siendo su subordinada. Hasta en las invitaciones de mi propia boda figuraba el nombre de Leonor en lugar del mío. Después de ocho años a su lado, Víctor seguía sin reconocerme como su pareja ni darme un lugar en su vida. Creí que de verdad lo hacía por mi bien. Pero cuando atravesé corriendo aquel pasillo inmundo y entré al salón cinco minutos antes de la hora prevista, descubrí que la ceremonia ya había comenzado: Víctor abrazaba a Leonor, que ocupaba mi lugar frente al altar. Los dos dijeron "Sí, acepto" al mismo tiempo y nuestros compañeros estallaron en vítores. —¡Felicidades! En ese instante lo entendí. Durante ocho años, la única persona con la que Víctor había querido mantener las distancias era yo. Así que le concedería su deseo: me apartaría para siempre de aquella farsa y de los favoritismos que ya ni siquiera se molestaba en ocultar. La música volvió a sonar y el maestro de ceremonias anunció el intercambio de anillos. Al verme, Víctor se giró con cierta incomodidad y, aprovechando que todas las miradas estaban puestas en Leonor, intentó ponerme el anillo a escondidas. Yo sonreí y retiré la mano antes de que pudiera hacerlo. —Ya no hace falta que disimulen. Felicidades.
Adiós al amor que perdí hace ocho años - Romance novel & cerita
Mónica Herrera
Hace ocho años, le rompí el corazón al único hombre que he amado. Ahora, tras pasar casi una década en el extranjero, Liam Hayes por fin volvía a casa. Y no venía solo: traía a su nueva novia para presentarla a su familia. Ese mismo día, el hospital me dio su veredicto final. El cáncer había ganado. Ya no quedaba nada por intentar, ningún tratamiento que probar. Me enviaron a casa sabiendo que mis días estaban contados. Cuando el señor Liam me vio en el hospital, mientras mi madre me ayudaba a subir a una silla de ruedas, una sonrisa gélida curvó sus labios. —Ocho años —dijo, con una frialdad que calaba los huesos—. ¿Y en esto te convertiste? ¿Ya ni siquiera puedes caminar sola? El desprecio se filtraba en cada una de sus palabras. Yo solo tiré de la manga de mi abrigo hacia abajo, ocultando las marcas de los pinchazos de las agujas en el dorso de mi mano. —No es nada —respondí en un susurro—. Me caí y me fracturé un hueso. Eso es todo. Él soltó una carcajada seca y amarga. —En ese caso, ya que me voy a casar pronto, ¿por qué no vienes a la boda? Serías la dama de honor perfecta para mi prometida. Le sonreí, fingiendo que sus palabras no me estaban desgarrando el alma. —Te lo agradezco, pero no podré. Estoy a punto de irme a un lugar muy, muy lejano. Luego, le di una palmadita en la mano a mi madre, pidiéndole en silencio que me sacara de ahí y me llevara a casa.
Él se hizo el muerto, y yo lo hice realidad - Romance novel & cerita
Puñito Feroz
Tres meses después de que mi esposo, Josiah Erikson, desapareciera en un accidente de esquí, lo vi en un bar. Él reía a carcajada limpia, con un brazo envuelto naturalmente alrededor de los hombros de su «mejor amiga», Mónica Jones. —Menos mal que se les ocurrió esta idea. Casi había olvidado cómo se siente la libertad. Uno tras otro, sus amigos chocan sus copas con él y le preguntan cuándo planea reaparecer. Bajó la mirada y lo pensó antes de decir: —En una semana. Apareceré cuando ella se haya vuelto completamente loca buscándome. De pie entre las sombras, lo vi saborear su libertad, y entonces llamé a mi amiga que trabaja en la oficina estatal de registros civiles.
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