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Short Stories

Genres

Romance×
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Romance
Drama Realista
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Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
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Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

34
Primer Amor×
All
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Primer Amor Romance Short Stories & Novels

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Amor indescriptible - Romance novels & stories
Pablo
Llevaba ocho años casada con José García, durante los cuales él había llevado a noventa y nueve chicas a casa. Y, aquella tarde, la joven número cien estaba frente a mí. Me miró desafiante, antes de preguntar en dirección a él: —Señor García, ¿esta es tu esposa inútil? —Sí —respondió José con indiferencia, recostado en su sillón. Tras esto la joven se acercó a mí y me abofeteó desdén, mientras decía, riendo: —¡Esta noche escucharás lo que es una verdadera mujer! Y así fue. Pasé toda la noche en el salón, obligada a escuchar sus gemidos. A la mañana siguiente, como siempre, José me ordenó que preparara el desayuno. Pero esta vez, negué con la cabeza. Al parecer, él había olvidado que nuestro matrimonio era un simple acuerdo, un matrimonio por conveniencia… Al que solo quedaban tres días para llegar a su fin.
Mi esposo eligió a su hija adoptiva, yo me fui - Romance novels & stories
Alyssa J
Damien y su exesposa se divorciaron hace cinco años, y luego él se casó conmigo. Cuando nos casamos, él tenía una hija adoptiva de 13 años llamada Lily. Después de nuestro matrimonio, Damien me trató excepcionalmente bien y yo siempre traté a Lily como si fuera mi propia hija; incluso cuando en ocasiones ella mostraba hostilidad hacia mí, no me importaba. Eso es normal en una chica adolescente, después de todo. Hasta que mi padre fue accidentalmente atropellado por un coche y quedó en estado vegetativo. Fue allí que, por casualidad, escuché una conversación entre Damien y su asistente. —Jefe, no lo entiendo. ¿Por qué bloquear la craneotomía? —preguntó el asistente, sonando confundido—. Los médicos dicen que hay una alta probabilidad de que él pueda recuperarse. ¿Por qué insiste en un tratamiento conservador? —Él no puede despertar —la voz de Damien estaba contenida por el dolor—. Vio el rostro de Lily. Me cubrí la boca con la mano, clavando las uñas profundamente en mi carne. Lily es la hija adoptiva de Damien y de su difunta exesposa, Sarah. Sarah murió salvando a Damien, por lo que él siempre ha tratado a Lily con una mezcla de culpa y total indulgencia. Damien continuó, con un tono increíblemente conflictivo: —¡Pero Lily no lo hizo a propósito! Solo tiene trece años… Si obtiene antecedentes penales, su vida se acabará. El único deseo de Sarah antes de morir fue que yo cuidara de Lily y la viera crecer sana y salva. No puedo renunciar a ella. El asistente guardó silencio durante unos segundos. —¿Y qué hay de su esposa? —Voy a compensarla por esto —la voz de Damien se suavizó—. Le proporcionaré la vida más próspera y conseguiré la sala privada más grande junto con los mejores cuidadores para su padre, quien sufrió el accidente automovilístico. No me importa cuánto cueste. Mi corazón se hundió por completo. ¿Solo porque te sientes culpable con Sarah y Lily vas a sacrificar a mi padre? Con las manos temblorosas, guardé la grabación que tomé y le pedí a mi abogado que preparara los papeles del divorcio. Sin embargo, cuando desaparecí por completo de su vida, el una vez poderoso CEO se volvió loco.
Fingí Morir para Dejar de Amarlo - Romance novels & stories
Begoña Oropeza
Durante la cena, Julián Orozco, un amigo de mi esposo Bruno Ortega, soltó de pronto en italiano: —Hace tres años, para poder firmar en nombre de Fiona una carta de perdón a favor de Simona, te casaste con Fiona con una boda por todo lo alto. En estos años he visto cómo Fiona se ha ido encariñando cada vez más contigo, pero tú sigues mintiéndole. Le haces creer que las pastillas anticonceptivas son antidepresivos. ¿No temes que, cuando Fiona sepa la verdad, se venga abajo? El rostro de Bruno se ensombreció, y él sonrió con amargura. —Un hijo que no es deseado por su padre no tiene por qué nacer. En cuanto a Fiona, mientras deje de interponerse en la felicidad de Simona, cumpliré mi promesa y la protegeré toda la vida. Nadie sabía que, para estar a la altura de Bruno, yo había aprendido italiano hacía mucho tiempo. Estaba de pie a unos pasos del comedor, en la sala, con marcas frescas de besos en el cuello y las supuestas pastillas para la "depresión" en la mano. Sentí que todo el cuerpo se me helaba. Así que todo el amor que él decía sentir por mí era falso. La salvación que yo creí haber encontrado no era más que una trampa cuidadosamente planeada. Si así estaban las cosas, decidí concederles a todos lo que querían.
Regreso a Hace Diez Años - Romance novels & stories
Luna Vidal
Después de la muerte de su amada, Leandro Fuentes me odió durante diez años. Intenté acercarme a él de todas las formas posibles, pero él solo me lanzaba una sonrisa helada. —Si de verdad quieres agradarme... mejor muérete. Aquella frase me atravesó el pecho como una daga. Pero el día que un camión se lanzó contra mí, fue él quien dio su vida para salvarme, muriendo en un charco de sangre. Antes de cerrar los ojos para siempre, me miró profundamente y dijo, con voz entrecortada: —Si tan solo... nunca te hubiera conocido. En el funeral, la madre de Leandro, doña Eugenia, se aferraba a su retrato mientras las lágrimas le nublaban la vista. —¡Yo debí dejarlo estar con Clarisa! ¡Nunca debí forzarlo a casarse contigo! Su padre, don Ernesto, me fulminó con la mirada, y, con la voz cargada de rabia, añadió: —¡Leandro te salvó tres veces! ¡Era un hombre excepcional! ¡¿Por qué no moriste tú en su lugar?! Todos, absolutamente todos, lamentaban que él se hubiera casado conmigo. Incluso yo. Me echaron del funeral como si fuera una ladrona de paz. Sin rumbo, como un alma errante, caminé sin saber a dónde ir. Tres años después, un avance científico rompió las barreras del tiempo: se creó una máquina capaz de llevarnos al pasado. Y yo... yo volví. Esta vez, decidida a no volver a cruzarme con Leandro, a dejar que él y Clarisa estén juntos. Esta vez, haré feliz a todos... aunque eso signifique desaparecer de sus vidas.
La Última Carta - Romance novels & stories
Valentina García
Desde pequeños, Gabriel Fuentes y Julieta Ramírez nunca se habían llevado bien. Sin embargo, el destino tenía otros planes: en su círculo social, ya solo quedaban ellos dos como candidatos «adecuados» para un matrimonio por conveniencia. Gabriel juró que preferiría morirse antes que casarse con Julieta, mientras que ella, con una sonrisa irónica, respondía: —Entonces ya está decidido. Me casaré contigo. Apúrate y muérete. El día de la boda, Gabriel soltó decenas de gallinas en plena ceremonia para humillarla. Julieta, impasible, alzó una y dijo en voz alta: —Saluda, esposo mío. Y fue en ese momento que a Gabriel se le acabaron las ganas de burlarse. La mujer que él menos quería, era justo la que más empeño tenía en casarse con él. —Te vas a arrepentir —le dijo con desprecio. Tres años después, Julieta vio a Gabriel siéndole infiel por novena vez. Y recién entonces entendió... A qué se refería él con la frase «te vas a arrepentir».
Siete Ausencias en el Registro: Mi Última Despedida - Romance novels & stories
Gordo
La séptima vez que Simón Narváez faltó a nuestra cita para registrar el matrimonio, corté todo vínculo con él de forma radical. En las reuniones de amigos donde él asistía, yo faltaba deliberadamente. Cuando lo invitaron al acto del aniversario universitario, abandoné el lugar antes de su presentación. Si la empresa donde trabajaba optaba por colaborar con él, presentaba mi renuncia inmediata. Incluso en Nochevieja, cuando vino a mi casa para dar los saludos del Año Nuevo, inventé una excusa para no estar en casa. Lo bloqueé en el móvil, eliminé nuestros contactos mutuos, una ruptura total y definitiva. Ni yo lo contactaba, ni él tenía forma de encontrarme. Durante treinta años de mi existencia, había dedicado la mayor parte de mi tiempo a amarlo con devoción ciega, a cuidarlo con esmero. No fue hasta esa séptima vez en el registro civil, cuando una vez más me dejó esperando sola, que finalmente abrí los ojos. ¡Bastó ya de aquella situación! Preferí mil veces la soledad absoluta que seguir aguardando noche tras noche en un hogar vacío.
Amante En La Sombra - Romance novels & stories
Flora Arbol
Pasé tres años enamorada de Santiago Mendoza, el mejor amigo de mi hermano. Él jamás quiso hacer pública nuestra relación. Pero nunca dudé de su amor. Después de todo, tras haber estado con 99 mujeres, desde que estaba conmigo ni siquiera miraba a otras. Incluso si solo era un simple resfriado, él dejaba proyectos de millones de dólares en el acto y volaba a casa para cuidarme. Llegó mi cumpleaños. Feliz, me preparaba para contarle a Santiago que estaba embarazada. Pero por primera vez, se olvidó por completo de mi cumpleaños y desapareció sin dejar rastro. La sirviente me dijo que había ido al aeropuerto a recibir a alguien muy importante. Me dirigí al aeropuerto. Allí lo vi, con un ramo de flores en las manos y el rostro tenso, esperando a una joven. Una joven que se parecía mucho a mí. Más tarde, mi hermano me contó que ella era el primer amor que Santiago nunca podría olvidar. Santiago se enfrentó a sus padres por ella, y cuando ella lo dejó, perdió la cabeza y buscó 99 parecidas para sobrellevar el dolor. Mi hermano lo dijo con admiración, conmovido por lo profundo que podía ser Santiago. Lo que no sabía era que su propia hermana era solo una más entre esas sombras del pasado. Los observé a los dos durante un largo, largo rato. Luego, di media vuelta y volví al hospital. —Doctor, no quiero tener a este bebé.
Mi Esposo Defendió a la Asesina de Mi Suegra - Romance novels & stories
Olga López
Mi suegra tuvo un accidente de tránsito y fue llevada al hospital. Llamé más de veinte veces a mi esposo, Samuel López, que era abogado, pero solo conseguí que me respondiera en la última. —¿Qué cuento te estás inventando ahora? Sandra está en problemas y tengo que ayudarla. Deja de hacer berrinches. Apenada por sus palabras, le informé de la situación de su mamá y le pedí que me transfiriera diez mil dólares para pagar los gastos médicos. No obstante, engañado por su primer amor, Sandra López, simplemente se redujo a botarme palabras impacientes: —El accidente de tráfico que sufrió tu mamá no tiene nada que ver conmigo. No trates de usar mi dinero para ayudar a tu familia y déjame en paz. Estoy muy ocupado ahora. Dicho esto, colgó la llamada sin esperar a mi respuesta. Entre tanto, habían anunciado el fallecimiento de su madre, tras un intento fallido de reanimación. Tres días después, volví a verlo en la audiencia: estaba defendiendo con entusiasmo a su primer amor, quien se encontraba en el banquillo por conducir ebria. Gracias a sus excelentes habilidades como abogado, Sandra fue declarada inocente, basándose en la falta de pruebas. Muy decepcionada, le propuse el divorcio al terminar la audiencia. Pero él se puso nervioso: —Mi mamá es tan buena contigo. Si te divorcias, ¡se va a poner muy triste! Le sonreí con indiferencia y luego le aventé contra la cara las facturas de los gastos médicos y el certificado de defunción. Qué estúpido era este tipo. Aún no sabía que su madre había fallecido.
La última lluvia antes del adiós - Romance novels & stories
Universo Cercano
El CEO de Buxton Corp recuperó a su antiguo amor. ¿El precio? Su esposa embarazada desapareció sin dejar rastro. Durante el primer mes, Calvin ni se inmutó. Estaba demasiado ocupado adorando a la mujer que siempre había considerado su verdadero amor. En el segundo mes, sus amigos apostaban sobre cuánto tardaría Ángela en regresar de rodillas. Para el tercer mes, el pánico lo consumió. Envió equipos de búsqueda por todas partes para encontrarla. No hallaron nada. Ni una sola pista. A partir de ese momento, nadie volvió a atreverse a pronunciar el nombre de Ángela Astor en toda Auremburg. Pero había algo que nadie sabía. Cada noche, Calvin la extrañaba con tanta intensidad que sentía que estaba a punto de derrumbarse.
Treinta y Tres Bodas, Un Divorcio - Romance novels & stories
Fabiola
Después de casarnos en secreto, cada vez que mi esposa, la abogada Cecilia Castillo, probaba una nueva postura en la cama con su amigo de la infancia, Leonardo Muñoz, me pedía que celebráramos la boda. En tres años, Cecilia ya me había dejado plantado treinta y una veces. La primera vez, murió el perro de Leonardo. Dijo que, para guardar luto, no podíamos celebrar la boda durante tres meses. Con el traje puesto, tuve que disculparme una y otra vez ante todos los familiares y amigos que habían ido a la boda. La segunda vez fue porque a Leonardo le dolía el estómago. Ella salió a comprarle algo para aliviarlo. Después, cada vez que fijábamos una nueva fecha para la boda, Leonardo siempre terminaba teniendo algún problema. Le reclamé, discutí con ella, incluso armé escenas. Pero Cecilia siempre decía: —Leonardo y yo solo nos acostamos. Tú eres mi esposo. No seas tan mezquino. Después de que me anunciara que volvería a faltar a nuestra boda por trigésima segunda vez, por fin me cansé. Deslicé el acuerdo de divorcio hasta dejarlo frente a ella. —Dentro de un mes, quiero que formalicemos el divorcio.
El Último Tulipán - Romance novels & stories
Gatito
Soy Naiara Jiménez. Al tercer día de mi disputa con mi prometido, Esteban Muñoz, él aceptó a propósito la propuesta de su asistente, Luna Castro, de hacer un viaje por carretera. Creía que, como siempre, me pondría celosa y armaría un escándalo. Pero no esperaba que, al regresar un mes después, me encontrara totalmente cambiada. Cuando él ayudó a Luna a quitarme un proyecto, ya no renuncié por enfado. Al contrario, me ocupé de todo con dedicación, e incluso le redacté la propuesta con total solicitud. Cuando él, para que Luna obtuviera el bono anual, arruinó un diseño en el que había trabajado tanto, ya no me esforcé por demostrar nada. Acepté toda la culpa y me dejé amonestar. Incluso cuando quiso ascender a Luna de forma excepcional a gerente general, no me enojé. Hasta cedí voluntariamente todas mis acciones para que Esteban las distribuyera libremente. Luna estaba muy complacida. —¿Ves? Te dije que con Naiara no hay que ser duro. Hay que ignorarla y mantener la distancia con ella. Seguro estos días de ausencia dieron resultado. Tiene miedo de perderte, por eso se porta tan dócil. Esteban se lo creyó totalmente. Alabó la inteligencia de Luna. Luego me buscó a solas para ofrecerme un ascenso y aumento de sueldo, y, como nunca antes, me prometió una boda inolvidable. Pero parecía haber olvidado algo: durante el viaje, ya había firmado mi solicitud de renuncia. Y yo también había roto con él. Desde entonces, todo quedaría cortado. Sin más relación.
Hola Ex, Ahora Soy tu Madrastra - Romance novels & stories
Primavera Levanto
En vísperas de la boda, la noticia de que la amante del prometido había dado a luz se volvió un escándalo. Julian Espinoza no esperó a que yo lo confrontara y habló con indiferencia. —No fue más que un accidente. Tú encárgate primero de la fiesta de compromiso. —Además, tu papá está en fase terminal de cáncer de estómago. Cancelar la alianza ahora no le conviene a ninguna de las dos familias. Esa misma noche faltó a la cena de compromiso, pero en sus redes sociales subió la foto de un bebé envuelto en mantas. Cuando marqué una videollamada, apareció dándole de comer con un biberón al recién nacido. —Últimamente estoy cuidando al niño y no tengo tiempo para ti. Ya sabes, en mi familia solo queda una rama masculina, el hijo es prioridad. Limpió la leche de la comisura de los labios del bebé y añadió: —Pero tranquila, cuando cumpla el mes lo mando a Inglaterra. En las fiestas importantes basta con que te muestres como si fueras su madre. El lugar de señora de la familia Espinoza siempre será tuyo. Yo me quedé mirando el anillo en su dedo anular, idéntico al mío, y solté una risa. —Este compromiso queda anulado. Él bufó con frialdad: —Armas tanto escándalo por una tontería. No seas tan caprichosa. Colgué de golpe la videollamada y marqué al número privado de su padre. —Dicen que anda buscando nueva esposa, ¿por qué no me considera a mí? Acariciando mi vientre, solté una risa baja: —Después de todo, tengo facilidad para embarazarme; los hijos que usted quiera, se los puedo dar. Qué soledad la de una familia con un solo heredero. Yo misma le daré varios hermanos para que al menos haya ruido en la casa.
Es hora de irme - Romance novels & stories
Raquel Valenzuela
Juan Shaw era el jefe de cirugía cardiotorácica más joven de Ciudad Puerto. Todos decían que tenía las manos más firmes y también que era el más insensible. Sin embargo, yo sabía que no era incapaz de mostrar ternura; ocurría que, simplemente, esa dulzura jamás estuvo destinada a mí. Al día siguiente de nuestro compromiso, mi padre sufrió un derrame cerebral repentino y lo ingresaron de emergencia. La enfermera me explicó que, por tratarse de un procedimiento de alto riesgo, necesitaba la firma de dos familiares directos en el formulario de consentimiento. Llamé a Juan enseguida; el teléfono sonó durante un largo rato antes de que atendiera. Al otro lado, se oían los débiles sollozos de una mujer. Era su exnovia, Whitney Jackson. —Whitney tiene una crisis de ansiedad y la estoy acompañando —murmuró Juan—. Pídeles en el hospital que inicien el tratamiento de emergencia primero. Apreté el bolígrafo hasta que los nudillos se me pusieron blancos. —El médico dijo que por la gravedad necesitan la firma de dos familiares. Mamá ya no está; solo te tengo a ti. Se quedó en silencio durante dos segundos, pero al volver a hablar, mantuvo el tono firme: —No seas exagerada. Aunque el hospital tenga sus procedimientos, no se negarán a salvarlo. Whitney ahogó un sollozo al otro lado. —Juan, no te quedes por mi culpa. Vete. Estaré bien sola, de verdad. —Quédate tranquila —respondió él al instante—. No me iré. Cuando terminó la llamada, la enfermera volvió a insistirme. Agaché la cabeza y me quedé mirando el anillo de compromiso en mi dedo. Lo había elegido Juan. En ese entonces, me dijo que el puerto siempre estaba cubierto por una densa niebla y que, si el anillo brillaba lo suficiente, me encontraría de inmediato. Aquel día, las luces blancas afuera de la sala de emergencias me cegaban. Estaba parada en medio de la niebla, pero no podía seguir esperándolo. Para cuando mi padre estuvo fuera de peligro, yo ya había pasado toda la noche esperando afuera de terapia intensiva. Al amanecer, por fin, Juan envió un mensaje: «Whitney ya se durmió. ¿Cómo está tu papá?». Observé el ferri atracado en el muelle tras la ventana. La niebla se había disipado. Había llegado el momento de irme.
La noche en que las dos dimos a luz - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Una vez jugué con un universitario. Cuando se enamoró de mí, terminé con él. Años más tarde, cuando se convirtió en alguien exitoso, se casó conmigo delante de todos los que pensaban que yo tenía suerte de tenerlo. Mi familia cayó en desgracia y, a ojos de los demás, me había sacado la lotería. Lo que nunca vieron fue lo que ocurría en privado. Cada noche llegaba a casa con una mujer diferente. Nunca lloré. Nunca armé un escándalo. Eso solo pareció enfurecerlo aún más. Entonces decidió ir más lejos. Dejó embarazada a propósito a Natalie, su primer amor. Como aún conservaba la calma, me acorraló contra la pared y me preguntó: —Stella, ¿acaso me amas? Más tarde, Natalie y yo entramos en trabajo de parto la misma noche. Caí de rodillas y finalmente le confesé que lo amaba. Le rogué que me llevara al hospital. Me abrazó con fuerza, incapaz de ocultar su satisfacción. —Lo sabía —dijo—. Eres una mentirosa. Entonces me apartó bruscamente, tomó a Natalie en brazos y se marchó sin mirar atrás. —Después te llevaré al hospital. El dolor del parto será tu castigo.
Flor de Espinas - Romance novels & stories
Alen
Ariadna Luján arriesgó su vida por salvar a Fabián Morales, y eso le costó su audición. A pesar de su sacrificio, tuvo que aguantar las burlas y humillaciones por parte de los amigos de él. Por ello, aunque corría el riesgo de quedar con muerte cerebral, Ariadna decidió operarse para poder volver a oír. Cuando la cirugía salió bien, quiso compartir su alegría con su prometido, pero Fabián, borracho, estaba pensando en otra mujer durante un momento íntimo. Ahí, ella se dio cuenta de que él nunca había olvidado a su primer amor. Con el corazón roto, Ariadna por fin abrió los ojos y tomó la decisión de irse lejos, dejándolo todo atrás, incluso a Fabián.
Mi Boda Se Retrasó Ocho Veces y al Final Lo Dejé - Romance novels & stories
Gordo
Con solo mencionar los preparativos de la boda, el primer amor de mi prometido salió corriendo en llanto. Luis Enrique me abofeteó con tal fuerza que caí al suelo, mirándome con odio puro: —¿Tan desesperada estás por casarte, Gabriela? ¿Tan patética que necesitas forzarme a esto?¡Posponemos la boda otra vez! Me llevé la mano a la mejilla ardiente, pero ni siquiera latió más rápido mi corazón. Con esta, ya eran ocho postergaciones. De los 28 a los 30 años, esperé en vano una respuesta. Esta vez, hice las maletas en silencio para salir. Al fin entendí: este matrimonio nunca debió existir.
Le di a mi novio a su amor ideal... y terminó arrepentido - Romance novels & stories
Alegría
Tuvimos una relación de diez años. Salvador Ríos, finalmente, aceptó casarse conmigo. Pero el día en que debíamos tomarnos las fotos para la boda, cuando el fotógrafo nos pidió que nos besáramos, Salvador frunció el ceño con desagrado, murmuró que sufría de misofobia y, sin más, me empujó suavemente a un lado y se marchó solo. Yo, con la cara ardiendo de vergüenza, me vi obligada a disculparme con todo el equipo por su actitud. Afuera caía una nevada densa. Era imposible encontrar un taxi. Caminé sola, paso a paso sobre la nieve, con los pies empapados… y el corazón también. Y al llegar al departamento que sería nuestro hogar conyugal, lo encontré besando a Lucía Solís. Abrazándola como si el mundo estuviera a punto de acabarse. —Lucía… solo dime una palabra… y dejo esta boda y todo ahora mismo —susurró él. Diez años de amor ciego… de pronto se convirtieron en una broma cruel. Lloré como nunca. Y luego decidí que sería yo quien escapara primero de esa boda. Tiempo después, se corrió la voz en todo nuestro círculo social: El joven Ríos buscaba desesperadamente a su ex prometida por todo el mundo, solo para rogarle que lo mirara una vez más.
Cuando el amor se pone el Sol - Romance novels & stories
Milo Torrente
Lucas Solís y yo éramos conocidos en la capital como la pareja más conflictiva. Él me despreciaba por considerarme una mujer sin escrúpulos que lo había obligado a casarse conmigo a toda costa. Yo lo odiaba porque cada noche le guardaba fidelidad a Claudia, mientras que a mí me trataba con una frialdad glacial. Durante ocho años de matrimonio, lo que más me decía fue que me fuera. Cuando llegó la inundación, Lucas, que siempre me había dirigido palabras crueles, me cedió el último lugar en el bote salvavidas. Me gritó: —¡No mires atrás, vete rápido! Elisa, ya no te debo nada. En la próxima vida, solo quiero estar con Claudia. Intenté salvarlo, pero me sujetaron con fuerza. Finalmente, solo pude ver cómo las aguas se lo tragaban. El equipo de rescate llegó tarde. Su cuerpo, ya hinchado y descompuesto por el agua, aún apretaba con fuerza el amuleto de Claudia, imposible de soltar. Más tarde, vendí todas mis propiedades para donarlas a la zona afectada y salté al vacío para seguirlo a la tumba. Al abrir los ojos, me encontré de vuelta en la noche en que drogaron a Lucas.
Solo Fui Una Invitada - Romance novels & stories
Venéfica
Me casé con el mismo hombre siete veces. El hombre también se divorció de mí siete veces por la misma mujer, solo para poder pasar las vacaciones como un hombre soltero con su primer amor, y también para que su primer amor no fuera afectada por los rumores. La primera vez que nos divorciamos, me corté la muñeca para intentar retenerlo, y me llevaron al hospital en una ambulancia, pero no vino a verme ni una sola vez. La segunda vez que nos divorciamos, me rebajé, fui a su empresa para postularme como su asistente, solo para poder verlo un poco más. La sexta vez que nos divorciamos, simplemente empacé mis cosas para mudarme de la casa que compartíamos. Mi histeria, mis múltiples concesiones, mi aceptación indiferente, solo trajeron como resultado el casamiento y el divorcio una y otra vez. Hasta que esta vez, después de recibir la noticia de que su primer amor regresaría al país, le entregué de forma proactiva el acuerdo de divorcio. Él, como siempre, acordó conmigo la fecha para nuestra reconciliación, pero no sabía que, esta vez, me iría para siempre.
Tú Me  Apartaste Primero - Romance novels & stories
Gordo
Después de que mi prometido, con quien crecí desde pequeña, pospusiera nuestra boda por séptima vez por culpa de su primer amor, me di cuenta de que esto no tenía sentido. Corrí al hospital para preguntarle por última vez a Juan Torres si aún quería casarse conmigo. Con paciencia, este estaba pelando una manzana para Ana Flores, quien yacía en la cama del hospital. -Sara, ya no eres una niña. Tienes que aprender a ser considerada. Podemos casarnos cuando queramos, pero Ana está enferma, ¡así que no podemos descuidarnos! El cuchillo emitió un leve crujido en la punta de sus dedos, pero me resultó muy molesto. -¡En ese caso, buscaré un nuevo novio! Sus movimientos se detuvieron y, al segundo siguiente, dijo con una sonrisa gélida: -Lo que tú digas.
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