Charlotte
Sin embargo, es todo lo contrario, pienso que podemos tener una buena relación como socios y de vez en cuando tomarnos un trago, es más te voy a invitar una margarita.
El bartender sirve y se la pasa a él, luego él me la pasa, toca mi mano descaradamente.
—Lo aceptaré, no obstante, eso no quiere decir que he decidido algo. Adriano necesito estar relajada y su presencia aquí no me ayuda para nada.
—¿Es decir que te pongo nerviosa? —negué con mi cabeza, creo que él está cogiendo todo como broma.