Entre Amores y Traiciones
Sus ojos, antes llenos de lágrimas, estaban ahora duros, cristalinos, con una resolución que nadie había visto jamás en ella.
Ella vio el rostro de Ahmed, desesperado, esperando la validación que él creía merecer. Ella vio el rostro de Horus, aterrorizado, a punto de precipitarse a pesar de la pistola. Ella vio el rostro de Set, pidiendo perdón.
Y por fin, ella habló su verdad.
—Yo no te amo, Ahmed —dijo Senay, su voz era un susurro que se cortó en el aire helado, pero que resonó como un trueno en el alma de Ahmed.