EL PLACER DE LA VENGANZA
— repitió Alexa en voz siseante.
—Debe ser horrible no poder darle un hijo al hombre con el que vives desde hace tanto tiempo, al hombre al que le destruiste el matrimonio, al que anhela desesperado lo que tú no puedes darle. Odias que no sea tuya, eres una idiota, debiste volcar en ella todo ese afecto, y no toda esa amargura. Te frustra, pero no te atrevas a volver a golpearla, ¿Me entiendes? No te atrevas— Emely, pudo haberlo prevenido, no era ninguna sorpresa que aquella violenta mujer se defendería, pero le costó creer cuando sintió el fuerte golpe contra su mejilla derecha, su cabeza giró bruscamente y sus lindos cabellos se agitaron por el movimiento. Se escuchó el grito de Liliana y