El Papá De Mi Amiga
Alejandro comenzó a mostrar un lado más suave y vulnerable, mientras que Clara se sentía cada vez más atraída por su personalidad y su dedicación.
Un día, mientras paseaban por un parque cercano, Clara vio a unos niños jugar. Sofía estaba en su mente, y con un suspiro, comentó: “Me encantaría que Sofía pudiera tener amigos así, correr y jugar sin preocupaciones.”
“¿Y por qué no?” respondió Alejandro, deteniéndose a mirarla. “Podemos hacer que eso suceda. Quiero que ella se sienta como parte de esta familia, incluso si solo es por un tiempo.”