Desliz
Te amo, mi pequeña.
—Te amo, papi —dijo la niña con total ternura, dándole alientos para seguir viviendo, para seguir intentándolo y hacer las cosas bien.
La apretó más fuerte contra su pecho y sonrió de oreja a oreja, con la emoción tatuada en su rostro y una felicidad que no se podía comprender. ningún te amo era tan fuerte como el que le acababan de decir, estaba lleno de sinceridad, de ternura, de inocencia, de un amor que sobrepasaba límites. Era un te amo que venía del alma y que solo podía entenderlo un padre con sus hijos.