Amor eterno
Estaba tan embobada mirando hacia arriba que tropecé y caí al suelo, mis manos y mis rodillas estaban sangrando, estaba sola en medio de la oscuridad y me senté en medio del camino a llorar como una niña, no sé si esta caída fue el pretexto para sacar ese sentimiento que tenía guardado en mi pecho, no había llorado en ningún momento al enterarme de la traición de mi exnovio y de mi “amiga”
Ahora estaba sola, nadie podía verme, lloré, grité, y juré que sería la primera y última vez que lo haría. Realmente deseaba que lograran ser felices, a pesar de su traición no podía evitar sentir un gran cariño por ambos y ese bebé, que estaba por llegar no tenía la culpa de nada, incluso sentía que lo qu