La Dulce princesa.
— dijo para luego sacar su lengua a un lado, como cuando eran niños y Dulce decía cualquier cosa para hacer hablar a Pedro, no solo eso, también formo medio corazón con su mano libre, el cual Pedro termino de completar, como era costumbre de Dulce lo engatusaba a caer en sus locuras, mientras el latino solo negaba con la cabeza.
— Me vuelves loco princesa. — y solo cuando lo dijo descubrió que ya no susurraba, y que su voz profunda había provocado que todos fijaran la vista en ellos, que lucían como una pareja enamorada.
— Siempre es un gusto oír tu voz, querido Pedro. — dijo Candy, la abuela de la familia, para terminar con el silencio que se había extendido en el salón.
— Más gusto nos da