La Duquesa
Ignoro lo mejor que puedo la insulsa plática de mi padre acerca del nuevo Duque, era algo que no me interesaba, seguro era como el resto de la nobleza: idiotas egocéntricos y sobre todo, mujeriegos.
Para hacer soportable el viaje en carruaje, había imaginado que Edrick llegaba a la reunión y bailábamos toda la noche, después de eso me declaraba su amor frente a todos y le pedía a mi padre mi mano en matrimonio, sonreía divertida al imaginar la cara de indignación que tendría por haber rechazado al Duque, y su ira al ver cómo nos escapábamos al pueblo más cercano para podernos casar, creo que no sería tan malo hacer eso, seguro mi madre se la pasaría orando para que Dios perdonase aquella des