Amor prohibido con el hermano de mi ex
Solo a esa mujer, decidía pertenecerle siempre, y la adoraría y veneraría como a su diosa y único amor, hasta el final de los tiempos y más allá, desde hacía mucho tiempo, lo había decidido.
Bernadette sabía que aquello estaba mal, que esos sentimientos que no lograba reprimir, la iban a terminar hundiendo en la desesperación. Sin embargo, no podía evitarlo, y tampoco quería hacerlo, ya no. Henrick Godric era todo lo que alguna vez soñó tener para si misma cuando era tan solo una niña; era aquel príncipe que, sin realmente pedírselo, la había rescatado de su soledad, y aunque su dolor jamás podría ser sanado, él le estaba brindando algo que ya no se había permitido sentir, algo que creía per