Donde el amor me dejó vacía
¿De qué podría hablar con él?
Desde que salí de aquel bautizo supe que lo nuestro estaba acabado.
Jorge sonrió satisfecho y me atrajo hacia sus brazos para besarme con pasión.
—Fiona, te amo.
Yo bajé la mirada con una sonrisa leve.
—Y yo a ti.
Subimos al auto y, mientras nos alejábamos, me llegó un mensaje de Benito.
Durante esos dos años me había estado escribiendo, pero como no tenía mi número local, nunca me llegaron. El último, enviado hacía apenas un minuto, decía solo dos palabras: "Lo siento".